Barcelona, 27 abr (EFE).- La "creciente" normalización del uso de fármacos para perder peso análogos al GLP-1 inyectable indicado para el tratamiento de la diabetes 2, como el Ozempic, refuerza el rechazo al sobrepeso en parte de la población, en la que existe "gordofobia", según un estudio de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF).
El artículo, a cargo de las profesoras Lara Martín (UIC) y Maria Castellví (UPF), analiza el debate público en torno al uso de Ozempic, que “reconfigura” el estigma del sobrepeso y reproduce un discurso “moralizador”.
Tras haber estudiado 648 comentarios de usuarios digitales en artículos de los periódicos eldiario.es, El Mundo y El País, las expertas en comunicación han concluido que la generación de medicamentos que -como Ozempic- actúan sobre la hormona GLP-1 emergen como “tecnologías morales mediante las cuales se evalúan y juzgan la responsabilidad, el esfuerzo y la legitimidad moral”.
Comentarios como “menos comidas y más zapatillas” o “menos pastillas y más cintas de correr” moralizan la pérdida de peso, según las investigadoras. “Estos discursos asocian el exceso de peso con falta de ética”, apuntan.
Por su parte, Martín afirma que existe un discurso público 'gordofóbico' en España: “Los GLP-1 reflejan un deseo de delgadez que nunca llegó a desaparecer, pero con una condición: debe ser una delgadez merecida, lograda con esfuerzo y sacrificio”, razona.
Asimismo, el análisis subraya que la intervención farmacológica se entiende como una forma de “hacer trampa”. “Incluso si perdieras peso y dejaras de estar gordo, continuaría estando mal por no haberlo logrado de manera correcta”, añade Martín.
Para las autoras, en el debate público “no hay espacio para discursos alternativos que aboguen por la aceptación del sobrepeso”.
De hecho, detectan una falta "notable" de aceptación del exceso de peso en el discurso, así como una menor posibilidad de "concebir un mundo en el que eso no sea un problema que deba ser tratado”, afirman.
Otra de las conclusiones a las que han llegado las autoras es que el debate sobre el tratamiento médico de los medicamentos GLP-1 gira en torno a la reducción de peso, pero no al manejo de la diabetes tipo 2, para lo que fueron concebidos en un principio.
Además, el artículo señala que los usuarios perciben rechazo hacia la industria farmacéutica, ya que la consideran una herramienta que actúa de “altavoz” para sus propios beneficios económicos. “Los usuarios no critican la marginación de los cuerpos gordos, sino la manipulación de los consumidores por parte de las farmacéuticas”, apuntan las profesoras.
En el caso de los GLP-1, el discurso social, según las autoras, continúa siendo “en torno a la reducción del peso como objetivo principal y no incorpora perspectivas que reconozcan la diversidad corporal", y dificulta "intervenciones alternativas en las que se incorpore la aceptación del cuerpo o la adopción de estilos de vida saludables”, concluyen. EFE


