San Fernando de Henares (Madrid), 27 abr (EFE).- Tras más de tres horas de interrogatorio, Jordi Pujol Ferrusola, visiblemente cansado, ha pedido suspender hasta mañana su declaración, una situación que el tribunal ha aceptado, ante lo que el primogénito ha ironizado: "Mejor lo dejamos; (si no, el fiscal) me va a pegar una paliza".
En la Audiencia Nacional se ha iniciado este lunes la declaración de los miembros de la familia Pujol ante el tribunal que investiga su fortuna oculta en Andorra, en un procedimiento del que ha quedado excluido el expresidente catalán Jordi Pujol, de 95 años, al concluir la sala que no está en condiciones de declarar debido a su deterioro cognitivo.
De esta forma, las declaraciones de los acusados se han iniciado con el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, que tuvo un papel clave en la gestión de la fortuna en Andorra.
En un exhaustivo interrogatorio, el fiscal Fernando Bermejo, que pide para el primogénito 29 años de cárcel, le ha ido preguntado de forma minuciosa sobre su gestión del legado y por todas las comisiones que cobró por parte de empresarios.
La Fiscalía sostiene que estas comisiones eran ilegales y sirvieron para que los Pujol amasaran presuntamente su fortuna oculta, camuflándolas como trabajos de intermediación.
Jordi Pujol Ferrusola, con la ayuda de varias carpetas con documentación que iba consultando de forma frecuente, ha justificado su labor de mediación alegando que eran servicios reales que prestaba a empresarios suministrándoles "información privilegiada" de oportunidades de negocio que obtenía por sus contactos.
En la parte final del interrogatorio, hacia las 14.30 horas -la sesión de hoy estaba previsto que finalizara a las 15.00 horas-, el fiscal le ha preguntado por el proceso de separación de la también procesada Mercè Gironès, ante lo que el primogénito ha empezado a dar síntomas claros de agotamiento.
Cuando el fiscal ha anunciado que iba a empezar un bloque de preguntas referidas a las cuentas bancarias, el abogado de Jordi Pujol Ferrusola, Cristóbal Martell, ha pedido la palabra y ha advertido que de veía a su cliente "muy cansado" y ha pedido al tribunal que valorara su estado.
El presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, se ha dirigido entonces al primogénito y le ha indicado que la sala no lo quería someter a ninguna situación que pudiese perjudicar su derecho de defensa, por lo que si creía que no estaba en condiciones de seguir el interrogatorio tras más de tres horas lo iban a entender "perfectamente".
El fiscal Bermejo ha apuntado entonces que el bloque de preguntas que iba a introducir, relativo a las cuentas bancarias, era muy amplio.
"Mejor lo dejamos", ha pedido Jordi Pujol Ferrusola, que no ha podido evitar sonreír y, mirando a fiscal, ha dicho irónicamente: "(Si no), me va a pegar una paliza".
En el tramo final de su interrogatorio, el primogénito de los Pujol ha desvinculado la reestructuración de participaciones de sociedades con su esposa Mercè Gironès cuando se inició la investigación judicial, y lo ha atribuido en exclusiva a su divorcio, en el que respetaron su pacto de dividirlo todo al 50 %.
De hecho, ha explicado que cuando se inició la investigación judicial, él tenía un patrimonio de unos 18 millones de euros, que creyó que le serviría para afrontar el proceso penal.
En concreto, ha detallado, leyendo la documentación de una de sus carpetas, que cuando se le empezó a investigar disponía de la mitad de un piso en la calle Muntaner de Barcelona valorada en 900.000 euros, una casa en Bolvir (Girona) de 2,7 millones, un saldo en dos sociedades por valor de 5 millones de euros, 6 millones de dólares pendientes de cobrar, una oficina y un parking valorados en un millón de euros, una nave industrial de 300.000 euros y una flota de vehículos de 2,6 millones.
Sin embargo, ha explicado que todo este patrimonio no le sirvió para pagar la fianza de 3 millones de euros que le impusieron cuando por orden judicial ingresó en la prisión de Soto del Real por esta causa el 25 de abril de 2017, porque el juez le embargó todos sus bienes embargados.
De esta forma, Jordi Pujol hijo tuvo que estar entre rejas hasta el 27 de diciembre de 2017, cuando la justicia rebajó la fianza a 500.000 euros y, entonces sí, la pudo abonar. EFE.
(foto) (vídeo)
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