José María Rodríguez
Las Palmas de Gran Canaria, 24 abr (EFE).- Después de casi cinco años frenéticos para "un pibe de 24 años", de giras, de premios, de una fama con la que confiesa que aún mantiene "una relación tóxica", Quevedo sintió el deseo de reconectar, de regresar con los suyos. Y le salió probablemente su disco más fiestero e íntimo, 'El Baifo'.
No solo se ha rodeado de sus colegas de siempre, de nombres de la escena urbana que han crecido con él desde 'Cayó la noche' (2021), como Lucho RK, La Pantera o Juseph, sino de toda una cátedra del folclore canario, como son Los Gofiones (58 años de trayectoria), y de referencias de cualquier carnaval, como Elvis Crespo y Tonny Tun Tun. Le sirven para anunciar que "El Baifo está en casa".
"Este disco es como volver a celebrar en casa, ¿sabes?. Volver a la vida real, volver a las cosas cotidianas, a pasar el día a día aquí, a estar cerca de mi familia, cerca de mis amigos, de mi círculo. Y creo que eso me baja mucho a tierra y sobre todo me hace feliz", confiesa Quevedo en una entrevista con EFE en su ciudad.
Tras 'Donde quiero estar' (2023) y 'Buenas noches' (2024), el cantante grancanario ha publicado este viernes 'El Baifo', un trabajo donde toma prestado un canarismo (baifo en las islas es cabrito) para bromear con el término anglosajón 'The GOAT', la cabra. En inglés, la palabra cabra coincide con las siglas de 'el mejor de todos los tiempos'. Y Quevedo juega a decir que no lo es... pero está en ello.
Lo apunta con permiso, casi con reverencia, de quien para él es 'The GOAT', su admirado Bad Bunny. "Crecí de adolescente con su música y la de Myke Towers. Obviamente son parte de mi inspiración, me nacen cosas a raíz de lo que escuchado de ellos".
Desde que se publicó su primer adelanto, 'Ni borracho', una oda al carnaval y a la vida en Canarias, no son pocas las personas que le han dicho que su sonido recuerda a 'Nuevayol' y a los temas de 'Debí tirar más fotos', el último álbum de Benito Antonio Martínez Ocasio: viento, timbales, cuerda... ritmo latino clásico.
Es verdad que los seguidores de siempre de Quevedo van seguir encontrando en 'El Baifo' reguetón y perreo, pero también mucho más dosis de merengue, salsa y vallenato de la que le conocían hasta hoy.
"No lo busqué. Realmente, fui conectando cosas que me llamaban la atención con lo que me apetecía hacer y lo que me apetecía escuchar. Así se creó poco a poco el sonido de este álbum. No ha sido la búsqueda de algo específico, sino todo un ir fluyendo mucho, conectar con cosas que iba escuchando hasta llegar a ese punto en el que, de repente, tienes el álbum ya hecho", explica.
Buena parte de culpa de ese sabor a América es de Elvis Crespo, con quien Quevedo hace dúo en 'La Graciosa', y de Tonny Tun Tun, con el que canta 'Gáldar'. "Son gente que han aportado mucho a la festividad de estas islas. Para mí eran necesarios en este álbum", concede el canario. ¿Quién que haya disfrutado de una verbena en los últimos años no ha bailado 'Suavemente' o 'Cuando acaba el placer'?
Sin olvidar a Nueva Línea, las cuatro jóvenes tinerfeñas catapultadas a la fama por las redes sociales por sus estribillos y coreografías en temas como 'Un beso' o 'Noche de copas', que se incorporaron a 'El Baifo' cuando el disco ya estaba en marcha.
"Han irrumpido sin pedir permiso a nadie. Desde que salieron, me dije 'Uf, me gustaría hacer juntos", pero me costaba imaginar en qué tema podrían cuadrar conmigo. Cuando escribí 'Al Golpito', lo vi claro: tenía que ser con ellas", relata.
Todo el álbum es identidad, no solo por el acento y el tono. Repartido en 14 canciones, emerge un almanaque de canarismos: 'fleje' (mucho), 'magua' (añoranza), 'mijo' (mi hijo), 'se me va el baifo' (se me va la cabeza). Y hay que ser muy de las islas para colar en un hit 'no te alongues que te enriscas' ('no te asomes que te caes').
"Esa canción ('Ni borracho') la hicimos entre risas, entre amigos, fue brutal. Yo creo que nada de lo que hubiéramos dicho podría haber sorprendido a nadie ya en el momento en el que estábamos. Estaba siendo un disfrute, estábamos disfrutando tanto que siento que ya era como un 'enrale'", dice. Un enrale: un venirse arriba.
Más serio, Quevedo cierra así su reflexión al respecto: "Mientras más seas tú mismo, mejor te haces. No creo que haya nada que esconder ni que tenga nada de malo nuestra identidad, ni nuestra manera de hablar. Nada más bonito que ser uno mismo, ser canario".
Ese círculo de la identidad lo cierra 'Hijos del volcán', el tema final del disco, que surge del momento en que subió al escenario a Los Gofiones en su primer concierto en un estadio: el 24 de mayo de 2025 en el estadio de Gran Canaria, en el Buenas Noches Tour.
Aquello impactó, pero a él le supo a poco. Ahora Los Gofiones le sirven en bandeja unos estribillos de folclore y nostalgia para que Quevedo se abra en una canción como pocas veces. Incluso canta con orgullo de clase, para quien sepa decodificarlo, 'Boté el Cartier Santos. Quiero verano en Las Canteras, no Pasito Blanco'.
"Necesitaba abrirme y aquí lo tienen. Mucha gente de mi edad puede sentirse identificada con estas canciones. No dejo de ser un pibe joven con sus preocupaciones, con sus idas y venidas", dice.
Hablando de identidad, ¿qué sintió Quevedo cuando Bad Bunny desplegó orgullo latino en la Super Bowl?: "Todo lo que hace me representa", concede. "Además, justo en el momento de toda la situación que están viviendo los latinos en Estados Unidos. Por eso siento que me representa el mensaje que hizo. Verlo cantar en español en la Super Bowl y no pronunciar ni una palabra en inglés, salvo 'God bless America', para mí fue un orgullo. Sigue abriendo puertas".
Es su dúo pendiente. EFE
(foto) (vídeo)
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