Natalia Ríos Orelogio
Sevilla, 16 abr (EFE).- A las puertas del consulado del Reino de Marruecos en Sevilla cientos de personas esperan ser atendidas para pedir el certificado de antecedentes penales y completar la carpeta de documentos que llevan bajo el brazo. Hoy jueves, se abre el proceso de regularización administrativa extraordinaria de inmigrantes aprobado por el Gobierno, de forma que la espera se convierte en urgencia.
“Me ha costado mi vida”, explica Mehdi a EFE, que lleva casi diez años en España. Durante ese tiempo ha trabajado en lo que ha podido, ha reunido documentos y ha esperado una oportunidad que, hasta ahora, no terminaba de llegar. “Antes te pedían contrato y no había ningún jefe que te lo diera”, indica sobre el arraigo social. Además confía en que con la regularización “la cosa será más fácil”, ya que "antes se aprovechaban de nosotros".
El nuevo procedimiento permitirá acceder a un permiso de residencia y trabajo a quienes acrediten estar en España antes del 1 de enero de 2026, haber permanecido al menos cinco meses de forma continuada y carecer de antecedentes penales, entre otros requisitos.
Aunque este jueves solo se pueden presentar solicitudes telemáticamente y pedir citas presenciales (que comenzarán el lunes 20), en muchos consulados de España hay colas desde hace días para recabar la documentación precisa, sobre todo el certificado de antecedentes.
A pocos metros de Mehdi, otro joven cantante -que prefiere no dar su nombre- observa la escena desde otra posición. Él llegó hace diez años y consiguió regularizar su situación hace cuatro. Hoy no viene por él, sino para ayudar a otros. “Hemos pasado hambre, frío… pero se consigue”, dice.
Como muchos, ha aprendido que el proceso no es solo burocrático, sino también colectivo: “Se ayuda porque al final ves tú que la persona quiere avanzar,” afirma, y recuerda que vienen de Marruecos con "ganas" de trabajar y que "no están aquí para perder el tiempo".
Esa red informal se repite en la puerta del consulado. Mohamed, agricultor y residente en España desde hace 25 años, hizo este proceso en 2005. Ha venido desde Huelva, con cuatro personas desconocidas para acompañarlas en el trámite. Lo hace de forma desinteresada, en una dinámica de apoyo: “Solo me ayudan con la gasolina”, explica. Su objetivo es seguir haciendo ese trayecto tantas veces como haga falta.
Para otros, en cambio, el proceso no ha hecho más que empezar. Mohamed, de 22 años, lleva apenas unos meses en España. Es peluquero y espera la resolución de su solicitud tras haber entregado ya toda la documentación. “Ahora toca esperar”, resume. Muchos afrontan el proceso sin tener del todo claro cada paso, pero con la expectativa de poder trabajar legalmente por primera vez.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha calificado la regularización como “uno de los grandes hitos de la legislatura” y ha defendido que el proceso será “ágil y sin trabas”, lo que contrasta con lo que se comenta en las colas ante el consulado, donde la palabra que más se repite no es “hito”, sino “espera”.
Para algunos, como Rokeya, la regularización supone una oportunidad decisiva. Tras siete años en España, confía en poder traer a su hijo en las próximas semanas. “Gracias al Gobierno y a las autoridades”, afirma emocionada.
Mientras el proceso arranca oficialmente este jueves y estará abierto hasta el 30 de junio, frente al consulado la actividad continúa marcada por la espera, los trámites y la esperanza de que, esta vez, el resultado sea distinto.
Porque, aunque el plazo se abre hoy, para la mayoría esta historia no empieza ahora. EFE
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