Huelva, 16 abr (EFE).- Un equipo de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha documentado la desaparición del 22% de las lagunas temporales de la España peninsular en las últimas dos décadas como consecuencia, principalmente, de factores climáticos y a la agricultura intensiva.
El trabajo, publicado en Journal of Environmental Management, es el primer estudio a gran escala que cuantifica la pérdida y degradación de las lagunas temporales en toda la España peninsular, ha informado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un comunicado.
"Estos ecosistemas se caracterizan por sus ciclos irregulares de inundación y desecación. Están considerados hábitats prioritarios para la conservación por la Unión Europea por su gran biodiversidad y su extrema vulnerabilidad ante cambios en su entorno", ha explicado Margarita Florencio, investigadora de la EBD-CSIC y coautora del estudio, quien ha destacado el papel de España en su conservación al "albergar una de las mayores representaciones de este tipo de hábitat en Europa".
Para llevar a cabo el estudio, el equipo analizó imágenes de 1.300 lagunas temporales distribuidas por todo el territorio peninsular a través de Google Earth Pro de alta resolución espacial correspondiente al periodo entre 2000 y 2022 y se observó que un alto porcentaje de ellas, en concreto cerca del 22%, había desaparecido.
"La mayoría de estos impactos son de origen agrícola, como el arado de bordes y cubetas, las canalizaciones y los ahondamientos artificiales", ha afirmado Christian Arnanz, investigador de la UAM y la EBD y coautor del artículo.
"A estos se suman otras amenazas como la colonización de las cubetas por vegetación terrestre, la urbanización, la presencia de ganado con evidencias de estabulación y el rodaje de vehículos", ha añadido.
Además, estos impactos suelen estar asociados a otros no detectables con la metodología utilizada-como la sobreexplotación de acuíferos y la exposición a agroquímicos-, lo que sugiere un alcance de degradación aún mayor.
El estudio también ha constatado una reducción de la frecuencia de inundación de estas lagunas, especialmente en los meses de otoño, algo asociado tanto a factores climáticos como a las principales prácticas agrícolas intensivas identificadas.
El equipo científico ha considerado que los impactos derivados de la acción humana se podrían evitar si se toman medidas adecuadas y para ello ha destacado la necesidad de expandir la conservación a lagunas sin protección formal, integrar técnicas de monitorización para la detección temprana de la degradación y completar la Red Natura 2000 con niveles de protección adicionales.
"Otro aspecto importante es la implementación de incentivos financieros para el sector agrícola, que ayudaría a mantener las lagunas sin arar y a establecer cinturones de protección con vegetación natural de al menos 5 metros alrededor de la zona de máxima inundación", según los investigadores.
Además, el personal investigador ha indicado que se debería priorizar la restauración de las lagunas desaparecidas, especialmente en hábitats sin protección y severamente degradados, algo que debería de complementarse con la recuperación del funcionamiento hidrológico de las lagunas alteradas, como es el caso de las lagunas con ahondamientos artificiales y canalizaciones.
Por último, han destacado la importancia de implicar a la sociedad en la conservación de estos hábitats. Muchas lagunas temporales, especialmente las de menor tamaño, no pueden detectarse fácilmente, ni siquiera mediante ortofotografía aérea o imágenes satelitales.
Por ello, han animado a la ciudadanía a utilizar herramientas como la aplicación PondMapp, que permite localizar, registrar y compartir información sobre pequeñas masas de agua.
"Esta colaboración ciudadana resulta fundamental para mejorar el conocimiento y la protección de estos ecosistemas", ha destacado Arnanz. EFE
lra/fs/cc


