'Toy Story', 'Mostruos' o 'Red': la ciencia y el arte detrás de las películas de Pixar

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Zaragoza, 15 abr (EFE).- El Caixaforum de Zaragoza se adentra en el mundo de la fantasía con la nueva exposición ‘La ciencia de Pixar’, que pone de manifiesto el encuentro entre el arte, la tecnología y la ciencia a la hora de crear historias desde su primer largometraje animado por ordenador, ‘Toy story’, que se estrenó hace tres décadas, hasta el lanzamiento de 'Red’.

Una muestra “única e irrepetible”, según el responsable de exposiciones, Javier Hidalgo, que pone el foco en la interactividad y animación del recorrido a través de procesos reales simplificados para que los visitantes jueguen con los colores, el movimiento y sientan que están dentro de una de las películas de Pixar.

“El visitante puede convertirse en escenógrafo, en informático y en diseñador porque se ha hecho una selección de escenas donde podemos jugar” y “ver la sensación de poder animar un personaje”, ha afirmado Hidalgo.

La exposición recorre todos los pasos técnicos que se siguen en la producción y la creatividad de una película, desde la idea hasta el renderizado, que representa el momento final en el que el filme se convierte en realidad.

El paso inicial en la creación de una película de animación surge de la misma forma que hace 50 años: con una idea. Una idea que se materializa en un boceto y que muta a una escultura 3D.

La noción inicial da paso al trabajo de los ‘riggers’, encargados de generar la sensación de movimiento de los huesos, las articulaciones y los músculos virtuales de los personajes. Por ejemplo, en ‘Buscando a Nemo’, el tiburón Bruce tiene 202 dientes que se pueden animar individualmente o en Monstruos S.A, Mike Wazowski tiene 7.000 controles ‘rig’, lo que equivaldría a una marioneta con 7.000 cuerdas.

La muestra, que está repleta de curiosidades, analiza cómo en Pixar una vez consiguen el movimiento diseñan las superficies, los escenarios y el decorado. Utilizan la luz para que un escenario sea más acogedor, más frío o más entrañable, y tratan de replicar escenarios reales en entornos virtuales.

“Para crear el castillo de DunBroch en la película ‘Brave’ el equipo de producción visitó y estudió numerosas fortificaciones y luego los diseñadores los construyeron completamente en 3D”, explican desde la Fundación la Caixa.

Una vez los personajes están construidos y el escenario está creado, los animadores tienen que darles vida, un proceso que lleva horas de proceso y dificultades. “Hacer un agua como las que ahora podemos ver en las películas de animación es uno de los retos técnicos más difíciles que afrontaron estas películas, porque realmente tienes que tratar el agua como las moléculas que la componen”, ha añadido Hidalgo.

La animación da paso a la simulación, que se encarga de crear el movimiento que hace que las escenas parezcan vivas, y por último finaliza el proceso transformando los datos y la programación en una imagen que se puede ver.

La muestra, que ha tardado más de 7 años en gestarse, ha pasado por EEUU, parte de Europa y España. Está realizada en colaboración con el Museo de Ciencias de Boston y el Estudio de Animación de Pixar.

“Se trata de poder acercarnos a la producción audiovisual desde un punto de vista emotivo, científico pero también muy personal. Cada uno de nosotros tendremos un personaje de la infancia que nos mueve más y esa parte seguramente que prestaremos más atención”, ha concluido el responsable de exposiciones. EFE

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