Murcia, 15 abr (EFE).- Los sondeos arqueológicos que se están llevando a cabo en el yacimiento de San Esteban de Murcia han sacado a la luz varios restos óseos que habrían pertenecido a un dromedario, un hallazgo excepcional por su extrema rareza en la arqueología peninsular de época islámica, en la que apenas se han documentado una quincena de restos de este tipo.
Los restos se corresponden con una falange proximal completa y dos falanges mediales completas de ese animal, que habrían pertenecido a un único ejemplar, y han aparecido en una de las catas que se están llevando a cabo desde comienzos del mes de marzo como trabajos previos a la musealización del yacimiento y la construcción de una plaza elevada sobre el mismo.
Según han informado fuentes municipales, en la península ibérica solo había hasta ahora 14 restos de dromedarios de época islámica documentados, lo que da cuenta de lo excepcional del hallazgo.
Los restos se encuentran completos, en buen estado de conservación y sin marcas de corte visibles, lo que permite descartar su uso como alimento, según los informes arqueológicos preliminares, que apuntan a que el animal habría sido usado principalmente para el transporte de cargas o personas.
Se confirma de esta manera la presencia de dromedarios en la Murcia medieval y también que el arrabal andalusí era un punto esencial en la vida económica y de las redes de intercambio comercial de la ciudad.
Durante los sondeos se ha documentado también una nueva vivienda andalusí con una compleja organización interna y sistemas de evacuación de agua poco habituales.
Así, la casa presenta muros con doble técnica constructiva, con exterior de ladrillo e interior de tierra, además de un pozo, dos conducciones distintas de evacuación de agua y un pequeño albañal que desemboca en una de las calles del yacimiento.
Uno de los aspectos más destacados es la identificación de dos desagües diferentes: uno vinculado al patio y otro más moderno que incorpora un atanor, una pieza cerámica de canalización que podría indicar la evacuación de agua desde una cota superior, posiblemente desde una planta alta o un nivel elevado de la vivienda.
La excavación también ha permitido detectar que se hicieron reformas en la distribución interior de la vivienda, lo que confirma que estas construcciones no permanecían inalteradas, sino que se adaptaban a nuevas necesidades con el paso del tiempo.
Entre los hallazgos destaca asimismo una gran tinaja oculta en el interior de una vivienda andalusí, en un círculo excavado que sería un lugar construido expresamente para ocultar objetos.
Todavía no se ha llevado a cabo la apertura de la tinaja, ya que debe recibir primero la autorización técnica de los restauradores para garantizar su conservación.
Además, durante los sondeos se han documentado también por el momento fragmentos de cuerda seca y ataifores melados y restos de revestimientos con pintura roja del siglo XII, cerámicas de cocina, anillos de pozos y restos de una posible letrina, entre otros. EFE
vv/or/cc


