David Ramiro
Madrid, 14 abr (EFE).- Chema Martínez tiene el honor de haber competido en su etapa profesional con Haile Gebrselassie, Eliud Kipchoge, Kenenisa Bekele y Paul Tergat, cuatro atletas que marcaron una época, y también de ser el último ganador español en 2008 del maratón de Madrid, distancia que conoce bien y para la que, según asegura a EFE, "no ve a nadie cerca de bajar de las dos horas".
Chema Martínez (Madrid, 1971) se declara un "apasionado" corredor que ha hecho de su afición su manera de vivir. En 2002 fue campeón de Europa de 10.000 metros en Múnich y, más de dos décadas después, sigue ligado al atletismo de otra forma.
Pregunta (P): Pasan los años y no deja de acumular carreras y retos. ¿Cómo mantiene la ilusión?
Respuesta (R): Mi alto nivel ha pasado y está claro que seguir con ilusión no es sencillo después de 18 años como profesional pero me apasionan los retos. He corrido en desiertos, en la jungla, entre volcanes, y en esos retos he encontrado una motivación que hace sentirme vivo. Disfruto ahora mucho más entrenando que posiblemente antes. Y sigo viviendo del deporte, algo que es una auténtica maravilla.
P: En 2008 ganó el maratón de Madrid y desde entonces ningún español ha vuelto a ganarlo. ¿Qué siente al recordarlo?
R: Esta pregunta me alegra el día, porque es muy difícil ganar un maratón y yo conseguí hacerlo en mi ciudad. Recuerdo que había muchos africanos corriendo conmigo y los fui destrozando uno a uno. Conseguí la victoria con toda mi gente y recuerdo cómo me animaban todos los madrileños. Gané haciendo el medio maratón en una hora y cuatro minutos. Reventé a todos, incluso yo me reventé. Viví el muro en los últimos kilómetros y recuerdo cómo esa última subida de Menéndez Pelayo fue infernal. Luego el último kilómetro fue maravilloso. No es sencillo lo que conseguí y la prueba es que son casi veinte años sin que gane un español.
P: ¿Cómo ve a maratonianos españoles como Tariku Novales o Yago Rojo?
R: Tenemos buen nivel, hemos crecido, pero lógicamente el nivel mundial ha crecido más todavía. Vamos con cierto retraso. Vemos que se está corriendo en dos horas y poco y con esas marcas es más difícil brillar. Hay un buen nivel en España, no se discute, pero falta un saltito todavía de calidad con respecto a los mejores del mundo de maratón. Y en general tenemos una generación de españoles bastante buena en atletismo y estamos en un buen momento.
P: Ha crecido mucho el nivel del atletismo mundial, pero también hay una guerra de marcas y una guerra de tecnología. ¿Veremos a corto o medio plazo a un atleta bajar de dos horas en maratón?
R: Yo he sido de los más reacios a pensarlo y Kipchoge me hizo tragarme mis palabras. Es cierto que bajó de dos horas en un reto que no era una carrera convencional, con liebres, pero ahí está (1h59:40, 12 de octubre de 2019). Han pasado unos años y de momento nada. Kelvin Kiptum pensé que podía ser el elegido para bajar pero falleció. Hay muchos factores que luego condicionan. Puede llover, puede estar mojado el suelo, el calor, el avituallamiento... hay muchas variables que pueden complicarte. De momento lo veo complicado. Es verdad que la tecnología ha evolucionado muchísimo y que las zapatillas ayudan mucho, pero por mucho que ha evolucionado esto, no creo que haya atletas capacitados para bajar de dos horas en una prueba comercial.
P: Ha corrido con algunos de los grandes atletas del mundo. ¿Con cuál se queda?
R: Yo corrí el 10.000 del Mundial de Sevilla'99 con Paul Tergat y Haile Gebrselassie, casi nada. También vino Kipchoge a Madrid y estuvimos una semana entrenando, además de correr la San Silvestre Vallecana. Luego se convirtió en el fenómeno del maratón mundial. Y para cerrar te diría Kenenisa Bekele, otro grandísimo atleta contra el que he competido. No sé si por suerte o desgracia he vivido la mayor tiranía africana que se puede dar. He podido competir con ellos en la época de su mayor dominio y eso es algo bonito.
P: ¿Echa de menos competir?
R: Todavía me muero de envidia cada vez que veo un campeonato en la televisión. Echo de menos estar en unos Juegos Olímpicos, en un campeonato y toda esa liturgia de la preparación y estar concentrado dos meses antes. Soy un bicho raro. Lo sé porque ya se supone que debería estar saciado de tanta competición y no lo estoy. Siempre me veo compitiendo y mentalmente todavía creo que tendría capacidad para competir. Físicamente no. Ahora entreno con la gente joven del Centro de Alto Rendimiento de Madrid y me contagio de su energía y de su juventud, que es maravilloso. Ahora compito a ritmos a los que antes entrenaba y mi momento ha pasado.
P: ¿Qué es lo mejor que le ha pasado en su carrera?
R: La respuesta siempre es la misma, el cariño de la gente. La mayoría de las veces he sido un atleta que corrió con el corazón. La gente siente simpatía por mí y creo que es porque me han visto intentarlo una y otra vez. Nunca he desistido y creo que eso ha generado también una conexión. Además creo que soy una persona normal y corriente que está en contacto con la calle como uno más de los miles de apasionados por este deporte. Ese cariño lo convierto en pura energía para seguir entrenando y disfrutando. Me siento un privilegiado porque eso no lo pueden decir todos los deportistas y el cariño no se puede comprar.
P: Su próximo reto es participar en Valencia es la Wings for Life World Run, la carrera solidaria más numerosa del mundo y que se celebra en 170 países a la vez con 300.000 deportistas.
R: Tengo una trayectoria bastante dilatada y son muchas competiciones, muchas carreras, muchos kilómetros. Creo que ya he pasado de 200.000 kilómetros y lo cierto es que esta carrera es especial por lo novedoso de la competición. Soy alguien al que le encantan las cosas un poco diferentes, que se salen de lo habitual, y está carrera es muy bonita, inclusiva, y poder hacerla a nivel global le da un carácter especial. La gané en 2016 y la recuerdo con cariño. Creo que vivimos de ilusiones y esta me hace ilusión, sobre todo porque también tiene una causa importante para recaudar fondos para curar las lesiones medulares. EFE
(foto)
Últimas Noticias
Unesid califica de "punto de inflexión" el acuerdo europeo para afrontar la sobrecapacidad global del acero
El Gobierno estima en 283.000 millones la inversión sostenible necesaria para 2025-2030
Un ex alto cargo de Transportes declara que Koldo le dijo que se compraban a la trama "8 millones de mascarillas o nada"

Pradas vuelve a recurrir la prueba caligráfica acordada por la jueza y dice que su validez exige su consentimiento libre


