Tres títulos consecutivos como mejores alumnos torneros de España

Guardar

Javier G.Paradelo

Torrelavega (Cantabria), 12 abr (EFE).— Los talleres del instituto Miguel Herrero de Torrelavega (Cantabria) cuentan con alumnos más allá del horario lectivo, porque varios estudiantes se quedan tras las clases para perfeccionar su formación y ello ha permitido que durante tres años el centro se haya llevado el Campeonato Nacional de Torneros.

El esfuerzo de alumnos y profesores ha tenido una recompensa poco habitual en estos campeonatos y consolida al instituto como referencia en la Formación Profesional industrial al lograr ser el mejor de los 16 centros educativos de 12 comunidades autónomas participantes.

El último estudiante en lograr ese hito ha sido Izan Ortiz, alumno de segundo curso de Grado Medio de Mecanizado, que se ha proclamado campeón en la última edición, aunque hace tres años (2024) Álvaro García fue el primero que logró imponerse a nivel nacional.

El pasado año (2025) otro estudiante del centro, Jefferson Cubas, repitió su hazaña en una especialidad que forma a profesionales en el manejo de máquinas-herramientas con una alta demanda en el mercado laboral.

Su profesor, Roberto Castilla, uno de los impulsores del proyecto junto a su compañero Alfonso Segovia, explica a EFE que la victoria de sus alumnos no es fruto de una preparación puntual, sino de más de seis meses de trabajo al margen de la jornada lectiva durante varios días a la semana.

La prueba consiste en mecanizar, en un máximo de tres horas, una pieza de alta complejidad formada por un eje con rosca de doble entrada y a izquierdas que debe encajar de manera precisa en un casquillo con la misma rosca interior.

Según detalla Roberto Castilla, ese ejercicio exige precisión milimétrica, planificación y dominio técnico, algo que solo es posible lograr con experiencia y horas de trabajo.

Izan Ortiz fue el único participante en la fase nacional que consiguió completar el ensamblaje dentro del tiempo establecido, lo que resultó determinante para obtener el primer puesto.

En este tipo de pruebas, explican los docentes, el principal obstáculo no es solo la dificultad técnica, sino la capacidad de ejecutar de forma correcta todo el proceso en un tiempo limitado y con los menores movimientos de la pieza para garantizar la exactitud geométrica.

Castilla subraya que el concurso no solo mide habilidades técnicas, sino que también actúa como escaparate ante el sector industrial. Los jurados están formados por profesionales de empresas, que observan de cerca a los participantes como posibles futuros trabajadores.

Más allá del reconocimiento, Izan Ortiz destaca el impacto que tiene esta experiencia en su futuro laboral, pues reconoce que su objetivo es trabajar en el sector del mecanizado, aunque también se plantea continuar su formación con un grado superior vinculado al diseño industrial.

Su profesor explica que existe una demanda elevada de profesionales cualificados en este ámbito, y muchas empresas aprovechan el periodo de prácticas de los alumnos para incorporar talento joven a sus plantillas de forma estable. EFE

jgp/mg/jdm

(Foto) (Vídeo) (Audio)