El Mundial 2026 será el más contaminante de la historia, sin medidas para paliarlo

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Eduardo Palacios

Logroño, 12 abr (EFE).- A dos meses exactos para que arranque el Mundial, ni organismos deportivos ni las localidades en las que se disputará prevén medidas efectivas para paliar los efectos que causará una competición que será el evento más contaminante de la historia.

Así lo ha explicado a EFE David García Carmona, especialista en Derecho Deportivo y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que ha abordado el impacto ambiental del Mundial en un trabajo de investigación.

Un sencillo dato sirve como ejemplo de la situación a la que se enfrentan ciudades de Estados Unidos, México y Canadá, detalla; la capital mexicana acogerá cinco encuentros y estima en más de cinco millones de personas los visitantes que recibirá en ese periodo, "cuando es una ciudad que ya solo con su población tiene problemas de abastecimiento de agua".

Se trata de una de las situaciones problemáticas que pueden ocurrir en los próximos meses, "pero hay muchas más", como los problemas de vivienda "porque se va a desplazar a personas de allí para dar alojamiento a quienes llegan dispuestos a pagar cantidades altas por un alojamiento".

Existen estudios, detalla, que cuantifican en 9.000 millones de toneladas el impacto de CO2 que tendrá un Mundial que ha pasado de 32 a 48 equipos; un espectador que volara desde Londres a ver los partidos de Inglaterra produciría él solo tres millones y medio, el equivalente a producir 35.000 bolsas de plástico, según otra investigación.

Unos datos que contrastan con la repercusión económica del torneo, estimada en 11.000 millones de dólares de forma directa, a lo que se añade la construcción de infraestructuras y otros ingresos indirectos.

Es decir "se mueve tanto dinero que nadie se plantea el otro coste", asume el profesor García Carmona, que admite que la FIFA se ha marcado objetivos medioambientales como "la gestión circular de residuos o promover el uso eficiente del agua, entre otros" pero "delega el que se logren en las ciudades y no plantea un control efectivo del cumplimiento de normativas que, además, dependen de diferentes administraciones"

Pero si el panorama medioambiental del Mundial de 2026 es preocupante, las perspectivas de futuro lo son aún más, con situaciones como el organizar un campeonato en 2030 entre España, Portugal y Marruecos "pero con la inauguración en Argentina" algo que "supone una aberración climática" por los niveles de contaminación directa que generará, afirma.

Hay iniciativas, no obstante, que tratan de hacer mejor las cosas, como el proyecto del nuevo estadio de Valencia "que es un ejemplo de eficiencia energética" con su cubierta de paneles solares, sistemas inteligentes de gestión de la energía, luces de bajo impacto y hasta una fachada que favorece la climatización natural.

"Pero más allá de algunos ejemplos, la realidad es que no contentos con lo previsto para 2030, el siguiente Mundial se hará en Arabia Saudí" y "simplemente la construcción de 11 estadios generará una cantidad de residuos que habría que saber administrar".

Para entonces, concluye, "todavía hay tiempo de intentar plantearse si el Mundial no podría ser una oportunidad para hacer las cosas bien, para implementar normativas ambientales en esos eventos efectivas y acelerar el uso de energías limpias", concluye el especialista en derecho deportivo.

EFE

ep/apa