Sevilla, 12 abr (EFE).- Investigadores de Universidad de Cádiz 'Estructura y dinámica de ecosistemas acuáticos' ha diseñado un sistema basado en satélites que establece una línea temporal para detectar y monitorizar la llegada de residuos al Mediterráneo después de episodios de lluvias torrenciales.
La mejora de esta herramienta predictiva, actualmente en pruebas de desarrollo, permitirá anticipar con varios días de margen tras la detección de una borrasca la llegada de residuos a las playas, facilitar tareas de limpieza y poner en marcha medidas de contención ambiental, según ha informado la Fundación Descubre, institución de la Consejería de Universidad, en un comunicado.
Según los resultados de este estudio, publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, los regueros de basura marina son filamentos de algunos metros de anchura que pueden alcanzar más de 20 kilómetros de longitud, acumulando en su interior plásticos, restos vegetales, polen e incluso mucílago marino, una especie de espuma persistente formada en aguas sobrecargadas de nutrientes.
En concreto, el estudio refleja que la mayor parte de la basura entra al mar durante la denominada first flash -la primera crecida tras lluvias intensa- en apenas horas o pocos días: "Los ríos cortos y las áreas urbanas responden casi de inmediato, mientras que los pulsos de descarga de basura desde grandes ríos como el Ródano presentan un retraso de dos a tres días respecto al pico de lluvias", ha explicado el investigador de la UCA Andrés Cózar, autor del estudio.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron cada día durante tres meses consecutivos diferentes variables de un episodio concreto ocurrido en el Mediterráneo noroccidental, para lo que aplicaron por primera vez en oceanografía la metodología denominada 'storyline', usada en climatología como una herramienta clave para hacer más comprensibles los eventos climáticos extremos.
Este enfoque, aplicado a la oceanografía facilita la reconstrucción de la línea argumental completa de un evento extremo, desde la formación de las borrascas hasta la dispersión final de la basura en mar abierto.
Durante el estudio, los expertos caracterizaron las condiciones climatológicas de la zona desde la que entró la borrasca y observaron los efectos de la lluvia, cómo respondían los ríos a las correntías, y despliegue de la basura.
"La utilización de satélites ofrece una visión del océano que no es posible tener desde un barco. Así comprobamos que los residuos se dispersaron y llegaron a alcanzar hasta 300 kilómetros de distancia desde la costa, y que días más tarde, parte de ellos fueron devueltos a las playas", ha comentado el investigador de la UCA.
En concreto, durante los 90 días de estudio, los expertos cifraron en 50 toneladas la basura que entró al mar desde la tierra: "De toda esta cantidad, 26 toneladas, el 52 % del total, correspondía a material flotante. De ellas, el 32 % aproximadamente terminaría hundiéndose progresivamente, mientras que el 68 % acabaría llegando a las playas. Las otras 24 toneladas restantes se depositaron directamente en los fondos marinos cercanos a costa".
En cuanto a la frecuencia con la que se producen estos pulsos extremos de entrada de basura de tierra a mar, los expertos han corroborado que eventos de esta magnitud ocurren, en promedio, cada dos o tres años en el Mediterráneo.
Este trabajo de investigación se encuentra en fase experimental en campo y siguiente paso en el que trabajan los expertos se centra en desarrollar un sistema que automatice de forma global la descarga y análisis de imágenes, así como la posibilidad de generar alertas tempranas y ofrecer información en tiempo real a las administraciones. EFE
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