'Los Gabrieles', la tasca de las juergas de Ava Gadner o Manolete, regresa resplandeciente

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Pilar Martín

Madrid, 8 abr (EFE).- Lleva cerrado más de 20 años, pero 'Los Gabrieles' sigue vivo en la memoria madrileña porque este mítico local, que volverá a abrir sus puertas el 20 de abril, está considerado como la Capilla Sixtina de la azulejería española, así como el sitio de recreo nocturno de Manolete, García Lorca, Alfonso XIII, Ava Gadner o Demi Moore.

Enrique Guijo y Alfonso Romero fueron los artífices de los 300 metros de arte cerámico que cubren las paredes de este local de la madrileña calle Echegaray, una suerte de tabanco jerezano donde se servían vinos generosos y por donde desfiló lo más granado del arte, la sociedad, aristocracia y política desde 1908, año de su apertura.

Una obra cumbre de la azulejería que ha permanecida oculta, ya que el establecimiento ha estado cerrado desde 2003.

Según subraya a EFE María Teresa Fernández, miembro del Instituto de Estudios Madrileños, los azulejos que cubren sus paredes están protegidos como Bien de Interés Cultural: "Son su mayor tesoro, narran historias populares y anuncios de la época", dice sobre estas piezas de cerámica donde hay obras también de Rajel, quien firma una de las más representativas, la de los esqueletos flamencos.

"Cuentan historietas y utilizaron los azulejos como publicidad para vinos y otras cosas, además de contar con escenas de El Quijote, otras mitológicas", cuenta Fernández sobre el contenido de estos azulejos hechos con la técnica de la cuerda seca, de ahí que hayan llegado a nuestros días, aunque hayan necesitado una gran obra de restauración.

Pero 'Los Gabrieles' era mucho más que arte plástico, era el templo del flamenco, y tanto era así que si no habías cantado allí no eras "nadie", destaca Fernández sobre esta "universidad del cante" donde se tapaban los cristales de las ventanas para que sus feligreses no supieran si era de día o de noche.

Y es que por el también conocido como 'Los Garbanzos' (en la jerga castiza así los gabrieles era como se llamaba a esta legumbre, muy servida a sus clientes) también pasaron Ava Gadner, Pastora Imperio o Ernest Hemingway, así como Pedro Almodóvar o Javier Bardem, en un negocio donde los clientes aguantaban hasta el amanecer.

Por eso lo que más ha trascendido es eso, sus noches de fiesta, sobre todo las que se celebraban en las salas de la planta baja, donde había hasta una pequeña plaza de toros en la que Manolete no toreaba toros, sino a mujeres con poca ropa.

Desde el próximo 20 de abril esta taberna (más tarde lo hará el restaurante y tablao) recibirá a sus clientes con todo el "respeto" a su esencia, pero con lo mejor de nuestros días, ya que la recuperación y reconstrucción de este espacio con azulejos centenarios ha sido todo un reto para traer al Madrid de nuestros días el espíritu de este lugar, según ha contado a EFE Koke Riera, director general de este nuevo proyecto.

Riera no olvida los "120 años de historia" que lleva a sus espaldas este negocio, punto de peregrinación durante la Movida Madrileña.

"Cuando llegamos a 'Los Gabrieles' estaban los azulejos, pero del local no había absolutamente nada. Hubo que contratar un historiador que recopiló toda la información posible a través de hemerotecas y de escritos, lo que nos permitió hacernos una idea clara de qué es lo que había anteriormente", ha recordado.

Un material valioso para hacer esta "pequeña actualización al siglo XXI, pero con un gusto que se mimetiza muy bien con todo lo antiguo y con todos los azulejos".

Por eso no duda en afirmar que detrás de estos 'Gabrieles' hay un "esfuerzo titánico" de trabajo y de restauración, que ha sido llevada a cabo por la empresa ECRA, encargada de, pincel en mano, recuperar su belleza original, que comparte diálogo con el arte de otros artistas contemporáneos, sobre todo en los baños y en las salas de la planta baja, donde los azulejos eran blancos, "como los del Metro".

Y en cuanto a las juergas, Riera ha expresado un deseo: "Queremos que siga siendo casa de artistas, casa de músicos, que sea un sitio donde la gente siga viniendo a disfrutar. Antiguamente decían que era la taberna más golfa de Madrid y queremos que siga viniendo la gente a comer bien, a beber bien, a escuchar buena música, a disfrutar".

Así que en su bodega no faltan los vinos de Jerez, como con los que nació esta taberna hace más de un siglo, y tampoco los garbanzos, que serán el santo y seña de su propuesta gastronómica. Eso sí, regresan con toques más actuales: guisados con gamo de El Pardo y setas salvajes.

En definitiva, las noches de juerga al más puro castizo regresarán con un toque clásico, pero renovado. EFE

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