Carlos Mateos Gil
Redacción deportes, 7 abr (EFE).- Aday Mara (Zaragoza, 2005) ha entrado en la historia del baloncesto nacional, algo cada vez más complicado en un país al que ya se le resisten pocos logros, al convertirse en el primer jugador español campeón de la NCAA, objetivo alcanzado con los Michigan Wolverines al imponerse en la final a lo UConn Huskies por 69-63.
En el día de su cumpleaños, el pívot de 2.21 se regaló un éxito inédito, complementado en la individual con la presencia en el quinteto ideal del 'March Madness', que le permite llegar en el punto óptimo al próximo draft de la NBA, donde varios son los expertos que le sitúan en el top-15 avalado por las buenas sensaciones que ha dejado de forma reciente.
Ese impulso ha sido todo un premio a la resiliencia, la principal arma de la que hizo gala en su primera experiencia estadounidense en la universidad de UCLA. Allí llegó con un gran cartel, pero las esperanzas se diluyeron por culpa de un sistema en el que no se sentía cómodo, tocando mucho banquillo, con unos números no acordes a lo esperado.
Con su trayectoria ascendente en riesgo, tomó la decisión de cambiar de aires a comienzos de la presente temporada y no ha podido ser más acertada, porque ha encontrado el ambiente idóneo en el que crecer como referente del juego interior, dejando para la posteridad actuaciones como sus 26 puntos ante Arizona en semifinales.
Su capacidad para moverse con fluidez debajo del aro pese a su altura y sus buenas prestaciones en el tiro, entre otras virtudes, le han valido ya los elogios de nombres como el legendario Charles Barkley, que le definió tras esa brillante actuación como el 'cheat code' de su equipo, el que permite que todo funcione, y comparó sus manos con las de Jerry Rice, uno de los mejores receptores en la historia de la NFL de fútbol americano.
También ha recibido ya elogios de Pau Gasol, quien a través de su cuenta oficial en la red social X ha definido su triunfo como "histórico" al tiempo que ha asegurado alegrarse mucho por él. No son sino las palabras del 'cinco' de referencia en la historia del baloncesto español, el espejo en el que se mira un Mara llamado a intentar recoger el testigo.
Para llegar a esta última conclusión, sin embargo, no ha hecho falta ganar el campeonato de la NCAA sino que se sabía de antes, porque en los últimos años ha destacado con las inferiores de 'La familia' conquistando una plata mundial sub-17 y una plata europea sub-18. Esas preseas fueron la consagración internacional, el sueño de verano de un pívot que el resto del curso servía con eficiencia al CAI Zaragoza, siendo con 17 años uno de los jugadores más jóvenes en debutar y anotar en su posición en la liga ACB.
La salida de su club y de su tierra en busca de oportunidades al otro lado del charco, algo cada vez más frecuente en una cantera española que no puede resistirse a lo cegador de los focos del baloncesto universitario estadounidense, fue convulsa y arriesgada. El tiempo ha demostrado que la apuesta fue ganadora para quien ahora camina con el trofeo de campeón por una alfombra roja rumbo al reto de los retos, la NBA. EFE


