
Josep Borrell, ex Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, resaltó que el conflicto en Irán implica riesgos directos para el suministro de gas y petróleo en Europa, y advirtió sobre las posibles consecuencias de los ataques en la isla de Jark, un punto estratégico para el sector energético. El exministro subrayó la relevancia de este escenario al analizar la situación actual y opinó sobre la postura adoptada por las principales autoridades de la UE ante la crisis. Según detalló el medio, sus declaraciones se produjeron durante un encuentro con Madrid Foro Empresarial.
De acuerdo con la información publicada, Borrell destacó que Kaja Kallas —actual Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior— reconoce la naturaleza del conflicto en Irán y la diferencia entre los intereses fundamentales de la UE y la implicación directa en la guerra. Borrell consideró positivo que la nueva jefa de la diplomacia europea “se haya enterado” de que la guerra en Irán no es la de Europa, añadiendo que, en su opinión, hasta el momento Kallas no lo había comprendido de ese modo.
Según consignó el medio, Borrell recalcó que la posición del Ejecutivo español sobre este conflicto es la “correcta”. En declaraciones atribuidas por la fuente, sostuvo: “La posición española es la correcta y Sánchez ha hecho muy bien desde el principio. Es decir, esta guerra —la de Irán— no nos la podemos permitir”. De este modo, el exjefe de la diplomacia europea afirmó su respaldo al enfoque defendido por el gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de que España haya tenido posturas discrepantes con otros países del bloque comunitario en el Consejo Europeo.
El medio informó que la actual responsable de la política exterior europea, Kaja Kallas, manifestó que la guerra en Oriente Próximo no es un conflicto europeo, aunque puntualizó que sí existen intereses de la Unión Europea directamente afectados. Kallas señaló el impacto que el bloqueo del estrecho de Ormuz puede generar en el comercio internacional y en el acceso a recursos energéticos esenciales para Europa, estableciendo una línea divisoria entre la implicación militar y la protección de intereses económicos y energéticos.
Durante su intervención, Borrell valoró la visión de Kallas, afirmando que ahora reconoce la diferencia entre los intereses propios de la UE y la guerra en Irán. En palabras de Borrell, “me alegro de que se haya enterado, antes no estaba en eso”. Según publicó la fuente, el exministro sugirió que la posición adoptada por España podría ser seguida más adelante por otros Estados miembros, especialmente conforme se hagan evidentes los costos asociados al conflicto.
El ex Alto Representante para Asuntos Exteriores también calificó como “grave” el conflicto en Irán por su incidencia en las cadenas de suministro de gas y petróleo. Según reportó el medio, Borrell alertó que los bombardeos en la isla de Jark, clave en la infraestructura energética de la región, pueden conducir a un aumento descontrolado de los precios de la energía en Europa. Añadió que no se requiere una capacidad de análisis extraordinaria para prever la magnitud de este riesgo si persiste la inestabilidad en el área.
Según las declaraciones recogidas por el medio, Borrell insistió en que, aunque España mantiene un perfil europeísta y colaborador en asuntos internacionales, defiende posturas independientes cuando se presentan situaciones con impactos directos en la economía y la seguridad energética nacional. Además, explicó que las decisiones tomadas en este contexto responden tanto a una estrategia de defensa de los intereses propios como a la necesidad de anticipar los efectos de una crisis prolongada en la región.
El medio detalló que la intervención de Borrell ante el Foro Empresarial de Madrid se centró en el análisis de los riesgos asociados al conflicto de Irán, subrayando la importancia de no involucrar directamente a la Unión Europea en la guerra al tiempo que se protege el acceso a recursos esenciales. Borrell sugirió que la prudencia mostrada por el gobierno español podría servir como referente para otros países europeos, que también afrontan consecuencias derivadas de la volatilidad en los mercados de energía y las interrupciones logísticas.
En síntesis, las declaraciones recogidas por el medio reflejan la preocupación existente en las instituciones europeas sobre la escalada del conflicto en Irán y sus repercusiones sobre el comercio y la seguridad energética. Tanto Borrell como Kallas coincidieron en señalar que Europa debe distinguir entre la defensa de sus intereses estratégicos y la participación directa en la guerra, tema de debate en el seno de la Unión Europea ante un escenario internacional marcado por la incertidumbre y la rivalidad geopolítica en Oriente Próximo.


