Nicolás Bisquertt, un sueño invernal convertido en diploma histórico

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David Ramiro

Cortina d'Ampezzo, 9 mar (EFE).- El chileno Nicolás Bisquertt-Hudson, con su octavo puesto en el supergigante, hizo historia este lunes en Cortina d'Ampezzo al convertirse en el primer deportista del país sudamericano en lograr un diploma en unos Juegos Paralímpicos de invierno.

Bisquertt-Hudson (Rengo, Chile; 1998) nunca olvidará este 9 de marzo. El sueño que comenzó hace ya más de una década lo consiguió sobre la nieve de la pista de Cortina d'Ampezzo. Tras el debut con una descalificación en descenso, en el supergigante de la categoría sentado de deportistas con discapacidad física, logró un meritorio octavo puesto que supone diploma.

El esquiador de Rengo registró en la bajada un tiempo de 1:16.40 que le permitió finalizar octavo de una carrera con veinticuatro deportistas que ganó el neerlandés Jeroen Kampschreur. Su mejor resultado en unos Juegos Paralímpicos, los terceros, tras dos novenos puestos en eslalon y supercombinada en PyeongChang (Corea del Sur) en 2018 y Pekín (China) en 2022.

Un excelente resultado en el imponente escenario montañoso de los Dolomitas que refrenda la progresión que ha tenido los últimos cuatro años, con un bronce en el Mundial de 2024 o el histórico oro en supergigante en los Juegos Mundiales Universitarios de invierno de la FISU en 2025.

El deporte es su pasión. De pequeño practicaba rugby y le encantaba ir en moto. Precisamente un accidente en 2012, con 13 años, la cambió la vida, al fracturarse la columna y quedar en silla de ruedas.

Tras un periodo de rehabilitación volvió al deporte. Primero con el tenis, llegando a competir internacionalmente, y después el esquí. Sin ninguna pretensión, aunque hubo algo en la nieve que le enganchó, especialmente tras un viaje a Argentina con 17 años que le volvió a cambiar la vida.

Fue entonces cuando, armado de valor, le planteó a su familia dedicarse al esquí, su nueva ilusión. Lo recibieron bien hasta el punto que su madre le habló de la Fundación Andes Mágico, una entidad que nació en el centro de Ski Potillo y que sirve de rehabilitación a personas con discapacidad a través del deporte aventura.

Dos años más tarde, con 19 años, y con la ayuda del entrenador nacional Carlos Torres, estaba en PyeongChang debutando en unos Juegos. “Me dijo que primero tenía que aprender a esquiar y conseguir un monoesquí. Ahí fue cuando encontré a la Fundación y después, con Carlos, empecé mi carrera".

En Corea del Sur era el más joven del equipo chileno y, pese a su juventud, no se arrugó. Fue noveno en eslalon y decimotercero en eslalon. Esa fue la gasolina que le impulso para seguir al siguiente ciclo.

Sin embargo, poco antes de los Juegos de Pekín, dos sucesos le impidieron llegar en las mejores condiciones a la competición. El primero una caída en un entrenamiento y el otro una quemadura que se hizo al olvidarse un calentador encendido al dormir que le lastimó la piel. Aún así compitió en cinco pruebas y su mejor resultado fue un noveno puesto en supercombinada.

Esos Juegos fueron su punto de inflexión. A partir de ese momento iba a llegar el momento de su eclosión con grandes actuaciones en la Copa del Mundo y en el circuito internacional hasta llegar a estos Juegos, en los que, entrenado por Diego León, ha hecho historia.

“Estoy muy contento por ganar un diploma que no tenía y muy feliz de seguir avanzando en los resultados en mis terceros Juegos Paralímpicos”, dijo tras la competición el deportista chileno.

Las siguientes tres pruebas son la combinada el martes 10 de marzo, el gigante el 13 y el eslalon el 15. EFE