Yolanda Díaz: la dirigente que unió a la izquierda pese chocar con Podemos y sufrió desgaste tras destacar en Trabajo

Tras anunciar que no volverá a postularse en las generales de 2027, la actual vicepresidenta, impulsora de Sumar y pieza clave del Gobierno de coalición, deja una etapa marcada por alianzas, rupturas internas y compromisos políticos decisivos

Guardar

Mientras Sumar experimentaba dificultades tras los resultados de las elecciones europeas de 2024 que provocaron tensiones entre sus miembros y la renuncia de Yolanda Díaz al liderazgo orgánico, la propia vicepresidenta segunda del Gobierno anunció que no volverá a postularse como candidata en las elecciones generales de 2027. Según informó la agencia Europa Press, Díaz puso fin así a una etapa marcada por la consolidación y posterior erosión de su figura en la política estatal, tras haber encabezado la convocatoria y el proceso de articulación de Sumar para reagrupar al espectro de la izquierda alternativa.

De acuerdo con Europa Press, Yolanda Díaz nació en 1971 en Fene, La Coruña, en una familia vinculada al sindicalismo, siendo hija de Suso Díaz, histórico dirigente de Comisiones Obreras en Galicia. Obtuvo su licenciatura en Derecho, con estudios de postgrado en Recursos Humanos, Relaciones Laborales y Urbanismo. Díaz desarrolló una carrera como abogada laboralista, primero en distintos bufetes y posteriormente fundando su propio despacho en Ferrol. En 2007, su paso a la política institucional se materializó como miembro de Izquierda Unida, organización en la que llegó a ocupar la coordinación en Galicia hasta 2017. Ese año fue elegida concejala del Ayuntamiento de Ferrol, donde se consolidó como teniente de alcalde formando parte de un gobierno de coalición con el Partido Socialista.

La trayectoria política de Yolanda Díaz continuó con su candidatura a la presidencia de la Xunta de Galicia en 2005 y 2009 como representante de Izquierda Unida, aunque sin lograr escaño. Logró entrar en el Parlamento gallego en 2012 al liderar la Alternativa Galega de Esquerda (AGE), una coalición entre fuerzas como Anova y Equo, que logró representación parlamentaria. Entre los asesores de esa campaña se encontraba Pablo Iglesias, quien poco después fundaría Podemos, estableciendo con Díaz una relación profesional y de afinidad política que se mantuvo durante años, pese al distanciamiento actual. Durante esa etapa también ejerció la oposición frente al entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, líder actual del Partido Popular.

Tal como publicó Europa Press, Yolanda Díaz se incorporó al Congreso de los Diputados en 2015 como diputada gallega de la coalición En Marea, que aunaba a Anova, Podemos e Izquierda Unida y buscaba aglutinar a las fuerzas progresistas gallegas. Este modelo de confluencia resultó precursor de otras fórmulas de unidad en la izquierda. Su protagonismo dentro del grupo confederal de Unidas Podemos fue aumentado en asuntos relacionados con la economía y el tejido industrial. Pese a su cercanía con Iglesias y su entrada en el círculo decisorio de Unidas Podemos, en 2019 Díaz abandonó la militancia de IU al discrepar con la ejecutiva liderada por Alberto Garzón acerca del pacto de investidura con el PSOE, limitando su pertenencia política al PCE.

El medio Europa Press detalló que Pablo Iglesias la propuso como ministra de Trabajo y Economía Social, puesto que el presidente Pedro Sánchez aceptó. Díaz asumió la cartera en enero de 2020 en el primer gobierno de coalición desde la transición, colocándose al mando de uno de los ministerios más relevantes para Unidas Podemos. Cuando Iglesias dejó la política estatal durante la campaña de las autonómicas madrileñas, Díaz tomó el relevo, siendo nombrada vicepresidenta segunda y convirtiéndose en candidata del espacio para las siguientes elecciones generales.

El liderazgo de Yolanda Díaz estuvo acompañado de una creciente tensión con Podemos, especialmente después de su participación en 2021 en un acto junto a la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la exvicepresidenta valenciana Mónica Oltra y la líder de Más Madrid, Mónica García, excluyendo a figuras emblemáticas de Podemos como Irene Montero e Ione Belarra. Según recogió Europa Press, este evento representó para el sector más afín a Podemos el inicio del proyecto Sumar, por fuera del control de la formación morada.

Bajo su gestión al frente del Ministerio de Trabajo, Díaz afrontó retos como la crisis provocada por la pandemia de covid-19, gestionando los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y promoviendo la subida del salario mínimo interprofesional. Entre sus logros más destacados figuró la aprobación de una ambiciosa reforma laboral que consiguió salir adelante gracias al error en la votación del entonces diputado popular Alberto Casero, en un episodio ampliamente difundido por los medios. De acuerdo con lo señalado por Europa Press, estas acciones incrementaron la valoración pública de Díaz en ese periodo.

En 2023, Díaz formalizó su decisión de aspirar a la presidencia del Gobierno durante un acto en Madrid que congregó a la mayoría de los partidos que posteriormente conformarían la coalición Sumar. Solo Podemos se mantuvo al margen, dejando patente la ruptura con la vicepresidenta. No obstante, la convocatoria de elecciones generales adelantadas para el 23 de julio forzó un acuerdo con al menos quince formaciones, incluyendo finalmente a Podemos. La candidatura conjunta de Sumar recibió más de tres millones de votos y desempeñó un papel central en la formación del nuevo gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar, aunque a partir de entonces emergieron nuevas fricciones, particularmente por la exclusión de Podemos del Ejecutivo.

Estas tensiones internas cristalizaron a finales de 2023, cuando Podemos pasó al Grupo Mixto en el Congreso, marcando el cisma formal entre el partido morado y la plataforma liderada por Díaz. Según informó Europa Press, la posición de Díaz comenzó a verse afectada por los reveses electorales sufridos por Sumar, acentuados tras los resultados de las elecciones europeas de 2024, lo que condujo a la dimisión de Díaz al frente del partido. Además, uno de sus compromisos legislativos principales, la reducción de la jornada laboral, no consiguió avanzar en esta legislatura. A la par, Sumar dejó de ser el espacio aglutinador de la izquierda alternativa y fue percibida por sectores internos como un partido más, lo que incrementó los cuestionamientos.

Europa Press consignó que Antonio Maíllo, líder de IU, expresó públicamente que el papel político de Díaz precisaba un cambio, reivindicando la necesidad de renovación de los liderazgos dentro de la izquierda alternativa. En paralelo, distintas voces dentro de Sumar identificaban indicios de un intento de recomposición política de Díaz, aunque sin el impacto de sus logros anteriores. Tras su ausencia en el acto donde Sumar, IU, Más Madrid y Comuns abordaron el proceso de refundación de la coalición, Díaz oficializó su renuncia a encabezar la candidatura en los próximos comicios generales.

El ciclo político de Yolanda Díaz, según detalló Europa Press, estuvo caracterizado por su capacidad para construir alianzas transversales en la izquierda y gestionar reformas laborales de gran repercusión, pero también por la dificultad de mantener la cohesión interna en contextos de alta competencia política y la limitación de resultados en las últimas citas electorales. Díaz deja una huella en el espacio progresista tras una etapa marcada por acuerdos, rupturas y el impulso de una plataforma que redefinió la configuración de la izquierda alternativa en España.