El Rey mantuvo una conversación "tensa" con Armada entre las 20 y 21 y ordenó mantener el orden constitucional

El entonces jefe del Estado mantuvo intercambio con Alfonso Armada en plena crisis institucional, según documentos secretos ahora publicados, e instruyó a las fuerzas de seguridad a actuar para preservar la normalidad durante el intento de sublevación en 1981

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La desclasificación de documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por parte del Ministerio de Defensa ha aportado detalles sobre los contactos directos que mantuvo el entonces jefe del Estado con los altos mandos militares durante la noche del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Entre las revelaciones figura la conversación que protagonizó Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa Real, con el teniente coronel Antonio Tejero a las 20.20 horas, en la que le increpó directamente: “Soy el secretario general de Su Majestad El Rey. ¿Qué es lo que pretendes? Depón tu actitud inmediatamente”. Tejero, de acuerdo con el texto divulgado por el Ministerio de Defensa y reportado por la prensa, respondió que solo aceptaba órdenes de Milans del Bosch antes de colgar la llamada.

Según informó el medio que tuvo acceso a estos documentos, el Rey Juan Carlos I se reunió telefónicamente con el general Alfonso Armada entre las 20.00 y las 21.00 horas de ese 23 de febrero. El informe señala que el intercambio fue calificado de “muy tenso”, y después de esa conversación, el monarca cedió el teléfono al general Fernández Campo, quien dialogó tanto con Armada como con José Gabeiras, jefe del Estado Mayor del Ejército en ese momento.

De acuerdo con la información contenida en el documento titulado “Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero”, ese clima de tensión desembocó en una orden directa del Rey. Posteriormente, ordenó transmitir un télex con instrucciones inequívocas a la Junta de Jefes del Estado Mayor (JUJEM), capitanes generales, zonas marítimas y regiones aéreas. El mensaje, que salió a las 22.35 horas de ese mismo día, estableció: “Ante situación creada por sucesos desarrollados Palacio Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo he ordenado autoridades civiles y junta de jefes de Estado Mayor tomen medidas necesarias para mantener orden constitucional dentro legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubieran de tomarse, deberá contar con la aprobación de la JUJEM”, según la transcripción literal incluida en el informe divulgado.

El medio también destaca que, en el mismo intervalo horario en el que se desarrollaron estos contactos, el jefe del Estado recibió la llamada tanto de Gabeiras como de Armada. Tras mantener las distintas conversaciones y recibir información directa sobre la situación en el Congreso, el jefe del Estado tomó la decisión de dirigir personalmente la respuesta institucional frente a la sublevación, centrando su mensaje tanto en la protección del orden constitucional como en el respeto a la legalidad vigente.

El documento difundido por el Ministerio de Defensa también revela que Fernández Campo y otros altos cargos mantuvieron un flujo de comunicación constante con los implicados en la crisis, con el propósito de clarificar la postura de la Jefatura del Estado y cortar cualquier intento de uso ilegítimo del nombre del Rey por parte de los golpistas. El intercambio entre Fernández Campo y Tejero, citado anteriormente, expone la intención de la Casa Real de desmarcarse de cualquier vinculación con la asonada y afirmar la autoridad monárquica ante las fuerzas sublevadas.

Según detalló el medio que publicó estos documentos, las directrices trasladadas aquella noche subrayaron que cualquier decisión militar debía contar con la ratificación de la Junta de Jefes del Estado Mayor, con el objetivo de evitar acciones unilaterales o descoordinadas entre las diferentes ramas del ejército y la administración central. El mensaje enviado por el Rey buscó disipar ambigüedades y ofrecer una línea de actuación única y alineada con la legalidad vigente.

En la contextualización proporcionada por los documentos ahora públicos, se describe la sucesión de hechos que llevó a la emisión del mensaje monárquico, resaltando el papel clave de Fernández Campo en la interlocución con los protagonistas del golpe. El relato desglosa el manejo de la crisis en tiempo real y la secuencia de decisiones que marcaron el desarrollo de la noche del 23 de febrero.

Además, el informe documenta cómo la intervención del jefe del Estado pretendió consolidar la cadena de mando institucional y mantener a las fuerzas de seguridad y a los mandos militares dentro del marco constitucional, ante la amenaza de un posible descontrol en las actuaciones de las diferentes unidades desplegadas en la capital y otras zonas estratégicas.

De acuerdo con lo consignado en los papeles desclasificados, el propósito de enviar el télex consistió en reafirmar la autoridad legal y la vigencia de las instituciones, delineando que las fuerzas bajo mando civil y militar debían sujetarse a las instrucciones centrales y a las deliberaciones de la alta jerarquía castrense representada en la JUJEM.

El medio que difundió el contenido también remarcó que el cruce de llamadas, la gestión directa de la situación por parte del Rey y la intervención de sus colaboradores más cercanos resultaron determinantes en el control de la crisis y en la transmisión de las consignas institucionales en unos momentos de gran incertidumbre política y social.