El rey, decidido con el orden constitucional ante Milans: "Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás"

El documento del CNI revelado por Defensa recoge cómo el monarca ordenó al general Milans retirar tropas de Valencia y dejar claro a los golpistas que cualquier levantamiento sería considerado una traición directa, comprometiéndose a no abdicar ni abandonar el país

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Tras el mensaje del rey Juan Carlos emitido a la nación la noche del 23 al 24 de febrero de 1981, el general Jaime Milans del Bosch comunicó a los altos mandos militares que cumpliría las instrucciones del monarca, aunque advirtió que el teniente coronel Antonio Tejero, atrincherado en el Congreso de los Diputados, ya no seguía sus órdenes. Según publicó el medio El País a partir de un documento del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) desclasificado por el Ministerio de Defensa este miércoles, la figura del rey resultó central en la contención del intento de golpe de Estado ocurrido los días 23 y 24 de febrero de 1981.

El documento, recogido bajo el título "Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero", detalla cómo, tras su intervención televisada a la 01:12 de la madrugada del 24 de febrero de 1981, el rey transmitió al general Milans del Bosch su “rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente”. El medio El País consignó que el rey afirmó: “Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”. Según este informe, el monarca emitió instrucciones tajantes a Milans a través de telex, ordenándole la retirada de todas las unidades militares desplegadas en las calles de Valencia y reiterando que “cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey”.

Milans del Bosch había proclamado un bando militar y había sacado tanques a las calles de Valencia declarando el estado de excepción en la III Capitanía Militar. Este acto tuvo lugar horas después del asalto de Tejero al Congreso, momento en el cual el Gobierno y decenas de diputados permanecían retenidos dentro del hemiciclo. De acuerdo con El País, el documento revela que el rey dejó claro a Milans: “Hoy más que nunca, estoy dispuesto a cumplir con el juramento a la Bandera. Por ello, muy conscientemente y pensando únicamente en España, te ordeno que retires todas las Unidades que hayas movido”. Además, el monarca exigió que comunicara a Tejero que “deponga inmediatamente su actitud”.

El mensaje del rey incluyó un juramento explícito, del cual se hizo eco El País: “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve, está dispuesto a provocar, y será responsable de ello, una nueva guerra civil. No dudo del amor a España de Mis Generales. Por España primero, y por la Corona después, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho”.

Ante la presión de la Casa Real y las comunicaciones entre responsables militares, Milans del Bosch respondió aceptando las órdenes, aunque advirtió que Tejero no se sometía ya a su autoridad. El medio El País indicó que Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa del Rey, trasladó este extremo a la Junta de Jefes de Estado Mayor para alertar sobre el aislamiento de Tejero y la necesidad de resolver la situación cuanto antes.

Aproximadamente a las 4 de la madrugada, Fernández Campo volvió a contactar con Milans del Bosch, solicitando que “esto tiene que acabar de una vez” y sugiriendo la difusión de un comunicado que anulara el bando de excepción decretado horas antes. En ese momento, Milans anunció la publicación de un nuevo bando que dejaría sin efecto la norma militar anterior, aunque mantuvo su insistencia en la llamada “solución Armada”, es decir, la intervención del general Alfonso Armada, quien buscaba una salida negociada con los golpistas en el Congreso.

La retirada de las tropas y la anulación formal del estado de excepción en Valencia se produjeron alrededor de las 05:00, según los datos recabados por El País en el documento del CNI. La crónica desclasificada evidencia la tensión y las constantes comunicaciones entre Zarzuela y los mandos militares para disuadir cualquier escenario que condujera a una fractura del orden constitucional o a una repetición de un conflicto civil.

El informe también documenta cómo el rey se mostró dispuesto a afrontar las consecuencias de sus actos tras dirigirse al país por televisión, asegurando que, tras dar la cara públicamente, ya no tenía vuelta atrás y se comprometería hasta el final a defender la Constitución y la legalidad vigente. Según El País, el contenido de este documento arroja luz sobre el papel de la monarquía durante la noche más decisiva del reciente periodo democrático español y ofrece detalles inéditos de las conversaciones y presiones entre los altos mandos militares y la jefatura del Estado.