El vicepresidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, destacó que la ausencia de consenso político llevó al retiro de la candidatura Barcelona-Pirineos para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2023, lo que implicó perder la oportunidad de albergar esa cita. Según publicó la agencia EFE, Samaranch insistió en las dificultades presentes en los procesos de selección de sede, aludiendo tanto a la experiencia fallida de España con los Juegos de Invierno como a la complejidad de los intentos previos para organizar los Juegos de Verano.
En declaraciones recogidas por EFE durante su intervención en el programa Tablero Deportivo de Radio Nacional de España, Samaranch subrayó que, para aspirar nuevamente a ser sede olímpica, resulta indispensable una coordinación total de todos los actores implicados. “Se necesita una voluntad popular fortísima que se plasme en unanimidad y unidad de acción de todos los estamentos políticos que tienen que participar. Desde el Estado hasta la ciudad, incluyendo la autonomía en la que se celebren los Juegos. Sin esa unidad completa, no creo que valga la pena empezar el proyecto”, remarcó Samaranch, citado por la citada agencia.
El dirigente olímpico recordó los precedentes de la capital española en la lucha por acoger los Juegos de Verano, mencionando las candidaturas de Madrid para los años 2012, 2016 y 2020. En palabras de Samaranch, siempre se compitió contra “las mejores ciudades del mundo en cada ocasión”, pero factores diversos impidieron que la capital española lograra la designación. Añadió que la reiteración de candidaturas sin éxito terminó por agotar las energías y llevó a retirarse de futuras pujas, un hecho que coincidió con el retiro de varias ciudades, lo que facilitó al COI la asignación de los Juegos de 2024 en París, los de 2028 en Los Ángeles y los de 2032 en Brisbane casi sin competencia, según detalló EFE.
Respecto al futuro, Samaranch mencionó que para la edición de 2036 ya existen ocho candidaturas oficiales, entre ellas las de Alemania, Hungría, Catar, India y Estambul, describiéndolas como contendientes con propuestas sólidas y respaldo institucional considerable. Pese a la competencia elevada, España mantiene capacidad de organización reconocida y un recuerdo positivo de los Juegos de 1992 en Barcelona, elementos que podrían jugar a su favor si decide formalizar una nueva candidatura, de acuerdo con la información difundida por EFE.
El vicepresidente del COI puntualizó que la simple disposición de infraestructuras adecuadas y un proyecto sólido no garantiza el éxito en la carrera olímpica. Afirmó que además es imprescindible contar con el “don de la oportunidad” y, en ocasiones, la suerte resulta determinante: “En la vida, aparte de tener un buen proyecto, buenas sedes, un proyecto sólido —como hemos tenido muchas veces— tienes que tener suerte y sobre todo el don de la oportunidad”. Estas consideraciones, según subrayó EFE, forman parte del análisis constante en la estrategia de cualquier país interesado en ser anfitrión de un evento de tal magnitud.
Sobre la organización de unos Juegos de Invierno en el país, Samaranch detalló que la candidatura que se había presentado estaba en manos de España hasta que las diferencias políticas entre diversas comunidades autónomas y estamentos políticos pusieron fin al proyecto. Ante este escenario, el vicepresidente del COI afirmó que es poco probable que España logre acoger una cita invernal a corto plazo, dado que las designaciones para los próximos Juegos de Invierno prácticamente se encuentran resueltas hasta 2042, según la información recogida por EFE.
El análisis de Samaranch refleja que la competencia internacional en la lucha por albergar los Juegos Olímpicos es cada vez más intensa y los procesos de selección exigen unidad total entre el gobierno nacional, las administraciones autonómicas, las ciudades candidatas y el respaldo de la ciudadanía. De acuerdo con los datos publicados por EFE, España aún tendría opciones a futuro si logra consolidar ese consenso imprescindible señalado por el dirigente olímpico, aunque la dificultad se ve acrecentada por el elevado número de aspirantes y el precedente de candidaturas previas que no prosperaron.


