Socios del PSOE le afean que pida apoyo a la legalidad internacional pero se la salte respecto al Sáhara o los kurdos

Diputados de distintas fuerzas han cuestionado al partido en el poder por invocar el respeto a tratados globales mientras avala políticas sobre territorios en disputa y conflictos étnicos, generando acusaciones de doble rasero desde sus propios aliados

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Durante el debate en el Congreso sobre una proposición no de ley que subrayaba la importancia del multilateralismo y el respeto al Derecho Internacional, varios aliados parlamentarios del Gobierno han planteado su inconformidad con lo que consideran incongruencias en la posición exterior del PSOE. Según consignó Europa Press, esas críticas se concentraron en la forma en que el Ejecutivo español invoca la legalidad internacional en foros públicos mientras, en la práctica, respalda o se mantiene en silencio ante políticas que afectan a territorios en disputa y poblaciones con reclamaciones históricas no resueltas.

El medio europeo detalló que la sesión giró en torno a la exposición del diputado socialista Vicente Montávez, quien puso énfasis en la necesidad de que España mantuviera una voz clara y activa a favor del Derecho Internacional frente a lo que definió como posiciones unilaterales en la política global, como las asumidas por el Gobierno estadounidense bajo Donald Trump. Montávez se dirigió principalmente al Partido Popular acusando a esa formación de no dar al orden internacional la importancia debida, señalando que el vacío de posicionamiento en política exterior no conduce a la neutralidad, sino a facilitar la actuación de actores más poderosos.

A pesar del respaldo anunciado a la iniciativa socialista, formaciones como ERC, Bildu, PNV y BNG aprovecharon el debate para señalar las contradicciones del PSOE en asuntos internacionales destacados. Según publicó Europa Press, esas críticas se centraron principalmente en el giro de la política española respecto al Sáhara Occidental. En marzo de 2022, el presidente Pedro Sánchez apoyó el plan de autonomía propuesto por Marruecos para esa región, modificado la posición tradicionalmente mantenida por España y alineándose con los intereses de Rabat. Parlamentarios de distintas fuerzas subrayaron que esa decisión suponía obviar la legalidad internacional que España reclama en otros foros y que, según argumentaron, sanciona el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Durante la discusión, Néstor Rego, del Bloque Nacionalista Galego, calificó la propuesta socialista como "timorata", al tiempo que reclamó una mayor coherencia entre el discurso y la acción del Gobierno. También se mencionaron casos recientes, como la visita de Francina Armengol, presidenta del Congreso y militante del PSOE, a Azerbaiyán. Armengol participó en una ofrenda floral en el Monumento de la Victoria de Bakú, que conmemora una victoria azerí sobre las fuerzas armenias en Nagorno Karabaj. El Partido Popular intentó que el Congreso condenara ese gesto, aunque la propuesta fue vetada gracias a los votos de PSOE y Sumar en la Mesa del Congreso. Europa Press reportó que este hecho suscitó la crítica del portavoz de Exteriores del PP, Pablo Hispán, por considerar que se trató de un acto de tolerancia hacia la limpieza étnica sufrida por los armenios.

A estas objeciones se sumó Jon Iñarritu, de Bildu, quien expresó su malestar ante lo que interpretó como un enaltecimiento de una vulneración de derechos humanos tras el viaje de Armengol a un país gobernado bajo un régimen autoritario. Iñarritu consideró necesario pedir perdón a la población armenia por la ofrenda y, además, llamó la atención sobre el silencio de España ante la situación de los kurdos, señalando que éstos han sido objeto de bombardeos por parte de Turquía. Según detalló Europa Press, el diputado de Bildu también cuestionó la relación de España con la OTAN, con críticas dirigidas al secretario general, Marc Rutte, por lo que consideró una actitud deferente con figuras como Donald Trump, coincidiendo en este punto con Francesc Mark Álvaro, de ERC, que denunció la represión sufrida por los kurdos.

Marta Madrenas, diputada de Junts, planteó el caso catalán como reflejo de una doble vara de medir. Insistió en que el Gobierno exige a otros países lo que no cumple puertas adentro, aludiendo al derecho de autodeterminación que, en su opinión, debería aplicarse también a Cataluña conforme al Derecho Internacional. Este argumento se integró a las críticas más amplias sobre la coherencia en la aplicación de los principios internacionales defendidos en la Cámara.

El medio europeo indicó que incluso Sumar, socio minoritario de la coalición de gobierno, reclamó una puesta en práctica real y diaria de los valores y compromisos recogidos en la proposición. Los portavoces de esta formación insistieron en que el PSOE debe evitar enredarse en promesas abstractas y mostrar alineamiento entre sus actos de gobierno y sus declaraciones en defensa de la legalidad internacional.

En la discusión, se pusieron sobre la mesa ejemplos concretos de políticas exteriores, visitas oficiales y decisiones de alineamiento internacional que, a juicio de los socios, muestran inconsistencias. Este ambiente de reclamaciones internas pone de manifiesto la frágil sintonía entre el partido en el poder y las fuerzas que han permitido sacar adelante la actual legislatura, quienes reclaman mayor coherencia entre los compromisos internacionales y las acciones adoptadas, tanto en cuestiones relacionadas con el Sáhara Occidental como en otros escenarios de conflicto étnico y político.