Salazar asegura que nadie del PSOE le pidió que dimitiera y niega que Alegría le reprochara su actitud con mujeres

Paco Salazar, investigado por supuestos comportamientos inapropiados mientras trabajaba en Moncloa, defendió en el Senado que abandonó sus funciones para priorizar a su familia y negó haber recibido presiones o críticas específicas de figuras destacadas del partido

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Durante su comparecencia en la comisión de investigación del Senado sobre las ramificaciones del denominado 'caso Koldo', Paco Salazar aseguró que la decisión de abandonar sus funciones en el PSOE y en Moncloa tuvo como única motivación su familia y no las denuncias internas de acoso presentadas en su contra. Salazar, exasesor de Pedro Sánchez y antiguo dirigente socialista, negó en la sesión haber recibido presiones del partido para dimitir o reproches directos por parte de figuras destacadas, como la exministra de Educación y actual candidata del PSOE en Aragón, Pilar Alegría. Con estas declaraciones, Salazar salió al paso de las especulaciones en torno a los motivos de su salida y las supuestas respuestas del partido ante las acusaciones.

Tal como reportó el medio, Salazar contestó a los distintos grupos políticos que lo interrogaron sobre los encuentros sostenidos con Alegría y las conversaciones realizadas después de conocerse las denuncias. Según detalló, durante el almuerzo mantenido con la exministra después de hacerse públicas las acusaciones, la conversación se centró en asuntos personales y familiares, así como en sus planes laborales. Negó que la reunión incluyera cualquier tipo de recriminación política o referencia a los supuestos comportamientos inapropiados que se le atribuyen, precisando: "Si lo que quiere saber es si hablamos de cuestiones de actualidad política o de la campaña electoral en Aragón, no".

De acuerdo con la información publicada, Salazar subrayó ante la comisión que en ningún momento la dirección del PSOE, ni durante los hechos ni posteriormente, le exigió la dimisión por las denuncias internas de acoso sexual y actitudes machistas. A este respecto, enfatizó que nadie del partido le trasladó personalmente una solicitud en ese sentido.

Durante la sesión, la portavoz del PP, Rocío Divar, sugirió que el PSOE había brindado respaldo a Salazar porque éste manejaría información sobre la financiación interna del partido. El exdirigente socialista negó categóricamente haber recibido algún tipo de protección institucional de los socialistas tras la aparición de las denuncias. En ese punto, recordó la intervención en la propia comisión de la portavoz socialista María del Lirio Martín, en la que le reprochó conductas reprobables, como prueba de que, según sus palabras, no ha existido cobertura por parte del partido. "El silencio también es una respuesta", afirmó Salazar en reiteradas ocasiones ante diversas preguntas, reforzando su posición de no haber colaborado ni en la ocultación ni en la desinformación respecto a las acusaciones.

Según consignó el medio, Salazar volvió a defender su comportamiento laboral en todo momento, tanto con sus compañeras como con el resto del equipo: "Siempre he respetado a todas las compañeras con las que he trabajado, como profesionales y como mujeres". Relató que su marcha de las responsabilidades en el partido se produjo exclusivamente por motivos familiares. Frente a las preguntas de los parlamentarios sobre si esta salida coincidió con el momento de conocerse las denuncias y si, en realidad, supuso una respuesta a esas acusaciones, insistió reiteradamente en la prioridad de su entorno familiar para tomar esa decisión.

Durante el intercambio con el portavoz de Vox, Ángel Gordillo, Salazar detalló que estuvo a punto de asumir la adjuntía a la Secretaría de Organización, cargo que quedaba vacante tras la reestructuración propiciada por el ingreso en prisión de Santos Cerdán. Explicó que, pese a la posibilidad de ocupar ese puesto relevante, rechazó la propuesta por deseo personal, en favor de su familia. Sobre la coincidencia temporal entre la reestructuración y la aparición de las denuncias de acoso, así como la posibilidad de que su dimisión respondiera a fallos en la gestión o en cuestiones de financiación del PSOE, Salazar defendió: "Seguramente me habré equivocado en alguna ocasión, pero no es ese el caso por el que yo renuncié", descartando por completo vínculos entre su salida y las acusaciones.

Cuando los representantes del Partido Popular plantearon directamente si calificaba las denuncias internas en su contra como "falsas", Salazar declinó otorgarles ese calificativo o pronunciarse sobre su veracidad. Explicó que no iba a entrar en si las denuncias eran verdaderas o falsas, asegurando que prefería evitar tratar ese asunto en detalle ante la comisión.

Durante la intervención, pese a los llamados al orden por parte del presidente de la comisión, Eloy Suárez, y a las protestas del propio Salazar sobre la orientación de algunas preguntas, el exasesor socialista se mantuvo firme en desvincular su salida de cualquier presión o reproche desde la dirección del partido. De acuerdo con la información publicada, reiteró que su decisión respondió exclusivamente a priorizar la vida personal, negando cualquier tipo de encubrimiento institucional.

La comparecencia de Salazar estuvo relacionada con la investigación sobre los hechos conocidos como el 'caso Koldo' y sirvió de escenario para examinar las supuestas implicaciones de las denuncias internas y la actitud de las distintas figuras socialistas ante las mismas. A lo largo de la sesión, Salazar manifestó reiteradamente su disposición a responder todas las cuestiones planteadas, pero se mostró tajante al no aceptar la premisa de haber recibido protección por parte de la estructura del PSOE.

El desarrollo de la comisión y las intervenciones de los portavoces de los distintos grupos parlamentarios permitieron profundizar en la secuencia de hechos que rodearon la salida de Salazar del partido y las circunstancias personales y profesionales que, según su testimonio ante el Senado y tal como informó el medio, determinaron su marcha.