Ayuso critica el "populismo patético" de Sánchez y sostiene que la división y el desánimo "es lo menos español que hay"

Acusa a Pedro Sánchez de crear fractura social y pérdida de valores, recalca el peligro de bandos políticos y lamenta el desánimo, asegurando que a los jóvenes se les deja una herencia peor, mientras llama a la unidad y al esfuerzo compartido

Guardar

En un encuentro dirigido a jóvenes en Aragón, Isabel Díaz Ayuso subrayó que considera que a las nuevas generaciones se les dejará una herencia “mucho peor” que la recibida por sus padres. Así lo expresó la presidenta de la Comunidad de Madrid y del Partido Popular madrileño al exponer su preocupación sobre la fractura social y la pérdida de valores en España, atribuyendo la situación a la política del Gobierno central. La intervención de Ayuso, recogida por el medio Europa Press, planteó una llamada a la unidad y al esfuerzo compartido ante lo que calificó como un contexto de creciente división social.

Durante el acto, Ayuso arremetió directamente contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien describió como “responsable directo de la ruptura y la convivencia entre españoles”. Según publicó Europa Press, la líder madrileña definió la actual política nacional como un “populismo patético” y criticó que la división y el desánimo se hayan impuesto en la sociedad, señalando que esto va en contra del carácter solidario que, afirmó, tradicionalmente se atribuye a la ciudadanía española.

Ayuso lamentó “la falta de familias, valores, trabajo, compromiso y ganas”, advirtiendo que la sociedad se enfrenta a lo que describió como una “ruptura sin precedentes”. Según detalló Europa Press, la presidenta puso énfasis en que España no debería avanzar hacia un ambiente de bandos políticos enfrentados, señalando que esto conduciría al país a un “proceso de muy difícil retorno” y que, a su juicio, se está promoviendo desde sectores que “odian España” y persiguen beneficios personales a corto y largo plazo.

La dirigente popular cuestionó lo que definió como “recetas sencillas desde arriba” que, en su opinión, buscan culpables externos y proponen soluciones desligadas de la realidad. Rechazó el uso de discursos que calificó de divisivos para justificar proyectos políticos, actitud que tildó de “miserable”. En este contexto, invitó a los jóvenes presentes a consultar con migrantes de Europa del Este, Venezuela o Colombia sobre las consecuencias de “huir del comunismo y del socialismo”, sugiriendo que quienes llegan a España desde esos países buscan escapar de sistemas políticos que han provocado, según su visión, situaciones comparables.

En otra parte de su intervención, Ayuso encendió la alerta sobre lo que denominó como el “muro” que, según ella, el presidente Sánchez estaría levantando para “ocultar las irregularidades” de su gestión. Europa Press recogió su advertencia sobre la proliferación de divisiones entre ricos y pobres, propietarios e inquilinos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, así como entre distintas tendencias políticas. Señaló que este clima remite a épocas previas vividas por los abuelos de los asistentes y consideró que genera una inquietud palpable entre las generaciones mayores.

Cuestionó también el “rigor y pudor” del actual Ejecutivo, reprochando que “nadie está por encima de las reglas” y reivindicó que el éxito electoral debe depender de la capacidad de convencer a la ciudadanía, no de alterar la ley o utilizar fondos públicos para construir una imagen basada en supuestos sentimientos positivos.

Ayuso relacionó este fenómeno de polarización con el crecimiento del independentismo catalán, al que acusó de “robar las ganas, la verdad y la historia” de los españoles, con el fin de favorecer, según sus palabras, que “cuatro” personas se instalen en las instituciones a través de la corrupción. La presidenta criticó la perpetuación de la distinción entre “españoles de primera y de segunda” y expresó su rechazo al tratamiento diferenciado de los nacionalistas y el resto de la población.

Al referirse al carácter nacional, recalcó que los ciudadanos españoles son reconocidos por su solidaridad y ejemplo de ayuda mutua, citando incidentes recientes en los que personas anónimas asistieron a desconocidos en situaciones de emergencia. Según reportó Europa Press, Ayuso expresó que la “división y el desánimo” representan lo opuesto al espíritu que identifica al país: recordó que incluso en situaciones complejas, la población ha respondido con unión y fortaleza colectiva.

Defendió una visión “liberal, quijotesca y cervantina” de la identidad española y alertó sobre la amenaza de su pérdida, afirmando que existe un intento por suprimir esta forma de entender la vida y la convivencia. Además, se refirió a las zonas rurales, poniendo énfasis en la importancia del campo en la preservación de la cultura y economía. Subrayó que quienes trabajan la tierra afrontan dificultades y, al mismo tiempo, son los que primero quedan marginados de la atención institucional, aludiendo a la normativa vigente y evocando situaciones derivadas del acuerdo Mercosur.

Ayuso reclamó “menos sectarismo y más rigor”, solicitando que no se abandone a los trabajadores del campo ni a las pequeñas y medianas empresas, a quienes reconoció como responsables principales de sostener la economía a través del pago de impuestos. Reiteró la necesidad de considerar a estos sectores como pilares esenciales para el país.

En la parte final de su discurso, situó el foco en la juventud, a la que animó a comprometerse y esforzarse por el país, exigiendo que asuman el reto de “salir a comerse la vida” pese a las dificultades. Invitó a los jóvenes a “pelear con dignidad” y mantener la confianza en la herencia histórica de España, señalando que se trata de un país con una de las mejores condiciones de vida, tal como consignó el medio Europa Press. Advirtió sobre el peligro de que se imponga una minoría “que pretende perpetuarse en el poder a costa del sufrimiento de los demás”, y concluyó con un llamado a la unidad, la responsabilidad y el compromiso personal y colectivo para afrontar el futuro.