
Ignacio Garriga, presidente de Vox en Cataluña y secretario general del partido, señaló que la única vía para alcanzar un pacto de gobierno en Extremadura pasa por un acuerdo que garantice tanto la capacidad de decisión como de ejecución para su formación en el futuro gobierno autonómico. Garriga expresó que el objetivo es transformar de manera sustancial las políticas autonómicas vigentes hasta el momento. Así lo detalló en una entrevista para ‘Las mañanas de RNE’, recogida por Europa Press, donde recalcó que Vox no busca integrarse en un gobierno si esto no implica una influencia real y proporcional al apoyo obtenido en las urnas.
Según la información publicada por Europa Press, Garriga afirmó que Vox únicamente aceptará formar parte de un ejecutivo si este refleja el peso electoral conseguido en los comicios de diciembre en Extremadura, en los cuales su partido duplicó el número de escaños respecto a anteriores convocatorias. Garriga explicó que esta exigencia se justifica por el descenso de votantes tanto del Partido Popular como del Partido Socialista, quienes perdieron 10.000 y 100.000 votos respectivamente en las recientes elecciones autonómicas.
Durante la entrevista, el dirigente de Vox subrayó que la demanda principal hacia María Guardiola, presidenta interina de la comunidad y líder del Partido Popular en la región, es contar con atribuciones plenas para participar en la toma de decisiones. “No queremos entrar en el gobierno por entrar”, puntualizó Garriga al referirse a las actuales negociaciones con el Partido Popular. Añadió, además, que Vox no aceptará formar parte de un gobierno donde la presidencia tenga la capacidad exclusiva de decidir las políticas a implementar, rechazando la idea de ser un mero complemento o apoyo de la estructura liderada por Guardiola.
Garriga manifestó una fuerte desconfianza hacia la actuación de María Guardiola, asegurando que la presidenta interina “ha intentado engañarnos y humillar a los extremeños”, según cita Europa Press. Estas críticas se producen en el marco de las conversaciones mantenidas desde las elecciones autonómicas, en las que el equilibrio de poder requiere la participación de Vox para garantizar la estabilidad y la formación de un posible gobierno conjunto con el Partido Popular.
El líder de Vox destacó, siempre según el reporte de Europa Press, que las pretensiones de su partido en la mesa de negociación se fundamentan en los resultados obtenidos: más escaños y, por tanto, mayor legitimidad para exigir competencias efectivas. Reiteró, en ese sentido, que la representación alcanzada por Vox debe traducirse en áreas de responsabilidad concretas y en la facultad de implementar un giro político significativo respecto a los gobiernos anteriores en la región.
En la conversación con RNE, Garriga insistió en que el propósito de Vox no se reduce a ocupar una cuota en el nuevo ejecutivo, sino a evidenciar que es posible gestionar la autonomía de manera diferente a la etapa que precedió bajo el mando del PP. Expresó que Vox busca ejercer sus competencias para “dar un cambio de 180 grados” en la gestión autonómica, remarcando su intención de demostrar que existen alternativas reales y factibles de modificación en las políticas públicas de Extremadura.
Europa Press añadió que Vox pretende negociar sus condiciones teniendo en cuenta los cambios demográficos y electorales observados en la comunidad. Así, el partido plantea su entrada en el ejecutivo como una cuestión no de cargos, sino de capacidades reales de actuación y de ejecución de políticas alineadas con su programa político. Según Garriga, cualquier acuerdo final debe permitir que Vox ejerza influencia directa, visible y duradera en la dirección política regional, a diferencia de experiencias previas.
Por último, el secretario general de Vox ratificó que el proceso de negociación seguirá adelante en tanto el Partido Popular muestre voluntad de alcanzar consensos que reflejen el resultado electoral. Hasta ahora, las posiciones se mantienen estancadas en torno al grado de competencia que Vox podría asumir de integrarse en un gobierno autonómico conjunto. Las críticas a la actuación de María Guardiola se han mantenido como uno de los ejes discursivos del partido, que insiste en obtener garantías de poder efectivo antes de tomar una decisión definitiva sobre el pacto en Extremadura.

