Bruselas, 17 ene (EFECOM).- Tras la firma prevista este sábado en Asunción del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y del pacto comercial provisional entre ambas partes, se abre a continuación un intrincado camino para su ratificación a nivel parlamentario.
La Comisión Europea decidió una estructura jurídica del acuerdo de asociación -que en su conjunto es un pacto muy amplio con un pilar de diálogo político, otro de cooperación y otro comercial- según la cual la parte referente al libre comercio podrá entrar en vigor más rápidamente al ser su ratificación más simple, si bien no sencilla.
Al ser la política comercial una competencia exclusiva comunitaria, solo será necesario el consentimiento del Parlamento Europeo para que pueda concluirse el acuerdo interino.
Más complicado se augura el camino para el acuerdo de asociación en su conjunto, que al contener disposiciones políticas deberá pasar por los Parlamentos nacionales de los Veintisiete.
El acuerdo de asociación entrará plenamente en vigor una vez que todos los Estados miembros de la UE y las partes del Mercosur hayan completado la ratificación, momento en que sustituirá al acuerdo comercial interino.
En primer lugar, las comisiones de Comercio Internacional y de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo deberán pronunciarse sobre el acuerdo y, después, tendrá que votarlo el pleno en su conjunto.
Sin embargo, aún no está claro si una mayoría de sus 719 eurodiputados le dará su apoyo, más aún cuando no habrá una directriz de voto por grupo parlamentario y cada diputado puede pronunciarse en función de su país de origen.
Así, los eurodiputados franceses se manifiestan radicalmente en contra del acuerdo, que ha sido duramente criticado por los agricultores durante toda su larga negociación, de 25 años.
Igualmente, se espera que la potente delegación polaca del Partido Popular Europeo siga probablemente la postura de su gobierno y vote en contra, según fuentes parlamentarias, aunque los populares europeos se vayan a pronunciar mayoritariamente a favor de la ratificación.
Previsiblemente, también algunos eurodiputados belgas e irlandeses podrían dar la espalda al acuerdo.
Al mismo tiempo, hay grupos parlamentarios que ya han anunciado que votarán en contra, como el de los Patriotas por Europa, en el que el partido de la francesa Marine Le Pen es el miembro más numeroso con diferencia, así como el de los Verdes y la Izquierda.
Los Patriotas -grupo del que forma parte el partido de ultraderecha español Vox-, registró de hecho el miércoles una moción de censura contra la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, por promover el acuerdo, que será debatida el lunes próximo y votada el jueves.
Será la segunda moción que registra Patriotas por Europa contra Von der Leyen y la cuarta que tendrá que afrontar la alemana en su segundo mandato, sin que hasta ahora haya prosperado ninguna de ellas.
La Comisión Europea confía en poder convencer a un número suficiente de eurodiputados para que el acuerdo salga adelante con el mayor apoyo posible.
Tras la decisión del Consejo de la UE por mayoría de firmar el pacto, el portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, dijo esta semana que ahora el Parlamento Europeo “tendrá la posibilidad de votar sobre este acuerdo”, y recordó que es la Eurocámara la que debe “fijar el momento para ello”.
Aseguró que la Comisión estaba centrada en primer lugar en firmar el tratado, a la vez que seguía “implicada con los eurodiputados, porque tenemos un acuerdo que todos los eurodiputados pueden apoyar con total confianza”.
Pero incluso antes de llegar a ese voto definitivo, el Parlamento Europeo podría congelar la ratificación del pacto hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determine si es compatible con los tratados europeos.
La Eurocámara votará el próximo miércoles una resolución que cuestiona la validez legal del mecanismo de reequilibrio que incluye el pacto y también la base legal elegida para su aprobación, que permite que los capítulos del acuerdo centrados en comercio puedan ratificarse sin el consentimiento de los parlamentos nacionales.
Si el Parlamento aprueba la propuesta de solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE, la ratificación se aplazará hasta que la corte europea haya emitido su opinión.
Por su parte, el ministro de Agricultura polaco, Stefan Krajewski, anunció el viernes que Varsovia intentará impugnar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE, y que "agotará todas las vías legales" para proteger el sector agrícola nacional.
Por último, las partes del pacto que van más allá de lo puramente comercial tendrán que ser ratificadas por los parlamentos de cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea, un proceso que puede demorarse años.
Los países reacios que se han quedado en minoría en el Consejo pueden así ejercer el veto desde sus Parlamentos nacionales, si bien el pacto se aplicará ya de manera provisional aunque no todos los países hayan completado ese paso.
El Parlamento austríaco, entre otros, se ha pronunciado en contra del acuerdo y obligó a su Gobierno a vetarlo en el Consejo de la Unión Europea. Lo mismo hizo el Parlamento de Países Bajos en 2024, aunque desde entonces el Gobierno neerlandés ha cambiado de postura y ahora es defensor del acuerdo. EFECOM


