Documentan explotaciones de oro en la Sierra de la Culebra (Zamora) con patrones romanos

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León, 16 ene (EFE).- Un equipo de investigadores ha identificado nuevas evidencias de minería aurífera antigua en la sierra de la Culebra (Zamora), un hallazgo que amplía de forma notable el mapa conocido del oro en el noroeste peninsular durante la antigüedad, con patrones de explotación muy parecidos al que empleaban los romanos.

El estudio al que ha tenido acceso EFE, publicado recientemente en la Revista de la Sociedad Geológica de España, documenta por primera vez restos mineros en el entorno de Villanueva de Valrojo y del arroyo de Becerril, en el municipio de Riofrío de Aliste, donde hasta ahora no se habían descrito de forma sistemática trabajos antiguos de extracción de oro.

La investigación es de Rodrigo Andrés‑Bercianos (IGME‑CSIC) y de Javier Fernández‑Lozano, profesor de la Escuela de Ingenieros de Minas de la Universidad de León, y se basa en una combinación de trabajo de campo y tecnologías de vanguardia como el análisis LiDAR, uso de drones e interpretación de fotografías aéreas históricas.

Según explican los autores, los vestigios identificados responden a patrones bien conocidos de la minería aurífera romana en el noroeste de la Península Ibérica.

Entre ellos destacan largas zanjas‑canal, redes hidráulicas de captación de agua, surcos divergentes excavados en el terreno y pequeñas cortas de arrastre, diseñadas para lavar los depósitos de sedimentos y recuperar las partículas de oro.

"El agua era el elemento clave de estas explotaciones", señalan los investigadores quienes han constatado la existencia de complejas redes hidráulicas capaces de captar pequeños arroyos o manantiales para conducir el agua hasta las zonas de lavado.

En algunos casos, estas estructuras permitieron excavar hasta alcanzar el basamento rocoso paleozoico, donde se concentraban con mayor probabilidad los granos de oro.

El estudio demuestra que los mineros antiguos adaptaron las técnicas de explotación a la geología del terreno, aprovechando depósitos coluviales y aluviales poco potentes, pero estratégicamente situados en laderas suaves y zonas de interfluvio.

Las pendientes, la longitud de los canales y la disposición de las zanjas se ajustaban para maximizar la erosión controlada del sedimento sin perder el caudal necesario.

Uno de los aspectos más llamativos es la coincidencia entre las formas del relieve y la toponimia tradicional. Nombres como Valrojo, El Mortero, Las Forcadas o El Gejo, frecuentes en el noroeste peninsular, suelen asociarse a terrenos rojizos y a antiguas explotaciones mineras, lo que refuerza la interpretación arqueológica de los hallazgos.

Aunque no se han determinado todavía las concentraciones exactas de oro que pudieron contener estos depósitos, los investigadores subrayan que la homogeneidad de las estructuras y su similitud con otros yacimientos de minería romana conocidos avalan su origen antiguo.

Además, plantean que algunos indicios atribuidos tradicionalmente a la minería del hierro podrían estar relacionados con fases tempranas de prospección aurífera.

Entre las principales conclusiones, el trabajo destaca la necesidad de ampliar este tipo de estudios a otros sectores de la sierra de la Culebra, y de avanzar en la estimación de la cantidad de oro extraída mediante nuevas tecnologías y análisis más detallados.

También subraya la importancia de preservar estos paisajes culturales, cuya huella sigue siendo visible siglos después.

"La Sierra de la Culebra fue un territorio clave en la Antigüedad, atravesado por una vía romana y con numerosos asentamientos y actividades mineras", recuerdan los autores.

Documentar y proteger estos restos, según añaden, no solo mejora el conocimiento histórico, sino que contribuye a valorar el patrimonio geológico y arqueológico de la zona. EFE

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