Ribadelago: la tragedia con 144 fallecidos que Zamora no olvida tras 67 años

Guardar

Alberto Ferreras

Ribadelago (Zamora), 9 ene (EFE).- El 9 de enero es una fecha marcada en negro en el calendario de la provincia de Zamora y especialmente de la comarca de Sanabria, donde sus vecinos no olvidan que tal día como hoy hace 67 años la rotura de una presa acabó con la vida de 144 personas en Ribadelago, a los que ahora se recuerda en un museo en esa localidad a orillas del lago de Sanabria.

Las efemérides, como cada año, se celebran de forma humilde, con tristeza y recogimiento, con una misa y una ofrenda floral en el monumento erigido en recuerdo de la tragedia junto al río Tera, por el que la madrugada del 9 de enero de 1959 bajaron ocho millones de metros cúbicos de agua tras colapsar y romperse, montaña arriba, la presa de Vega de Tera.

Desde hace casi un año y medio, la catástrofe ocurrida aquella madrugada se rememora también en un museo prometido con motivo del cincuentenario de la tragedia que este viernes ha abierto sus puertas, de forma excepcional, para mostrar a los visitantes fotografías y documentos del suceso y recordar los nombres de sus 144 víctimas mortales.

El alcalde de Galende, Miguel Ángel Martos, a cuyo ayuntamiento pertenece Ribadelago, ha explicado a EFE que aunque cada vez hay menos supervivientes de la tragedia que sigan vivos, los que lo vivieron se siguen retrotrayendo a aquel momento y, en un día como hoy, todo el pueblo "vive momentos de dolor y de recuerdo".

Ha admitido que junto al sentimiento de tristeza por la desgracia también está presente el lamento de sentirse algo olvidados porque en su momento se trató de tapar la negligencia que provocó la tragedia en el primer llenado de esa presa y los errores en su construcción que provocaron la catástrofe.

Además de dar a conocer lo sucedido a todos los visitantes del lago de Sanabria con el Museo de la Memoria de Ribadelago, que tras su apertura excepcional este viernes no volverá a abrir sus puertas hasta marzo al ser temporada baja turística, el aprendizaje de la tragedia también queda patente en las medidas de prevención para que algo así no vuelva a suceder.

En Ribadelago ya tienen sirenas y un protocolo de evacuación que se ensaya anualmente para que si alguna otra vez vuelve a colapsar una presa de la montaña sanabresa, la población esté avisada con tiempo para evitar verse sorprendida por la crecida del río Tera como ocurrió aquella madrugada de 1959.

En la provincia de Zamora también se mantiene en la memoria lo sucedido y esa memoria de lo que pasó ha podido influir en el hecho de que sea la provincia en la que más avanzada está la implantación de los planes de emergencia de las presas de toda la Cuenca Hidrográfica.

De las catorce que deberían contar con ellos, trece ya los tienen implantados, según la CHD, un porcentaje que, en cambio, en el conjunto de Castilla y León no llega al 55 %.

En España las presas estatales, los planes implantados en octubre rondaba el 25%, según denunció entonces la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil.

Esos planes buscan garantizar la integridad de la infraestructura y minimizar riesgos para las poblaciones. En definitiva, que no haya margen para que una tragedia como la de hace ahora 67 años se repita. EFE

aff/grg/aam