Ginebra, 12 may (EFECOM).- El acuerdo alcanzado en Ginebra entre Estados Unidos y China para rebajar sustancialmente sus aranceles mutuos es una excelente noticia para la economía global y en particular para los mercados y las industrias, ampliamente dependientes de los suministros asiáticos.
Aunque no se trata de un arreglo definitivo, ambas partes se han dado noventa días para resolver en la práctica las cuestiones en las que tienen puntos de vista divergentes y que, para la parte estadounidense, son injustas y representan incluso una amenaza para su seguridad nacional.
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Estados Unidos ha acordado reducir del 145 al 30 % sus aranceles para los productos chinos, mientras que China ha aceptado rebajarlos hasta el 10 %, con respecto al 125 % que estaba vigente.
La reducción entrará en vigor en dos días, el 14 de mayo.
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Estados Unidos y China convinieron en las negociaciones reducirse sus aranceles generales al 10 %, aunque Washington mantiene excepciones a sectores específicos, como el aluminio, el acero o los automóviles, entre otros.
No obstante, EE. UU. adiciona a ese 10 un 20 % que ha vinculado directamente a la crisis de la droga conocida como fentanilo, la que ha sido responsable de una de las mayores crisis de dependencia entre la población estadounidense en los últimos tiempos.
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Ese arancel extra sirve desde el punto de vista del Gobierno del presidente Donald Trump para mantener la presión y que China tome medidas concretas y drásticas para controlar la exportación de los químicos necesarios para la producción del fentanilo y a la vez reprimir su salida ilegal con destino al mercado estadounidense.
Estados Unidos y China establecerán un mecanismo de consulta para continuar las discusiones, que no serán únicamente comerciales, sino que abarcarán temas relacionados con la economía en general.
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Se ha acordado que por la parte china sea liderado por el vice primer ministro He Linfeng y, por la estadounidense, por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el alto representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, asumiendo en los próximos meses el mismo rol que jugaron este fin de semana en Ginebra.
La fecha de la próxima reunión todavía no se ha acordado, ni el lugar.
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La idea es que se alternen entre Pekín y Washington, pero ambos podrían elegir un tercer país.
Además habrá consultas a nivel de expertos conforme se requiera. EFECOM
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