Un estudio científico concluye que el capitalismo actual se basa en el trabajo precario

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Barcelona, 15 abr (EFECOM).- Un estudio publicado por la antropóloga de la Universidad de Barcelona (UB) Susana Narotzky demuestra que el capitalismo contemporáneo que actúa dentro de la economía mundial depende cada vez más de las formas de trabajo precario.

Este estudio, titulado 'Simultaneous disruptions: forms of livelihood, fragmentation of classes, and social labor in the twenty-first century', ha sido publicado en la revista científica 'Dialectical Anthropology'.

La investigación realizada por la antropóloga de la UB Susana Narotzky ha contado con la colaboración de la profesora de la Universidad Hofstra (Estados Unidos) Sharryn Kasmir, y visualiza lo que las autoras denominan como "la cara oculta del capitalismo contemporáneo".

La conclusión es que "la economía global depende cada vez más de formas de trabajo precario, no reconocido e invisibilizado, que fragmentan a la clase trabajadora y ponen en cuestión las categorías tradicionales de trabajo y clase".

La principal tesis del estudio es clara: el trabajo asalariado, entendido como la relación social central del capitalismo, ya no puede ser considerado como el modelo universal dominante.

Por el contrario, afirman las autoras, la economía global se fundamenta en "una amplia gama de formas de trabajo no formalizado, precario y con frecuencia invisibilizado".

Dichas formas van "desde los trabajos temporales e informales hasta prácticas laborales fuertemente condicionadas por la extracción de recursos naturales o por situaciones de confinamiento social y económico".

Aunque estas prácticas no encajan en los esquemas laborales clásicos, "son fundamentales para producir valor en el sistema capitalista".

​​​​​​​Las autoras defienden una redefinición del concepto de "trabajo social", entendido no solo como el que se remunera mediante un salario, sino como el esfuerzo humano colectivo -a menudo no reconocido- que permite la reproducción de la vida y la acumulación de capital.

Esta perspectiva permite visibilizar formas de trabajo que a menudo han sido relegadas a la marginalidad estadística y legal, pero que sustentan buena parte de las economías modernas, tanto en el norte como en el sur global.

El artículo se estructura a partir de varios casos etnográficos que permiten ejemplificar esta realidad.

En México, familias indígenas recogen cantos rodados de la playa para exportarlos a Estados Unidos, una actividad informal y ambientalmente destructiva que combina trabajo familiar, explotación infantil y ausencia total de protección laboral.

En la región española de Doñana, personas migrantes contratadas para la recogida de fresas trabajan en condiciones precarias, sometidas a permisos laborales restrictivos que impiden cualquier movilidad o posibilidad de organización colectiva.

En los Estados Unidos, muchos jóvenes optan por combinar múltiples trabajos a tiempo parcial ante la desconfianza en el trabajo estable tradicional, una estrategia que refleja décadas de flexibilización del mercado laboral y de debilitamiento de los derechos laborales.

Lejos de considerar estos casos como excepcionales o propios de contextos periféricos, las investigadoras sostienen que son representativos del propio corazón del capitalismo actual.

Ante este panorama, las autoras proponen abandonar la idea homogénea de "clase obrera" y adoptar la noción de "clases de trabajadores", más plural y capaz de reflejar la diversidad de experiencias laborales que hoy conviven. EFECOM