El acusado de asesinar a su bebé dice que lleva dos años en prisión pensando si la mató

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Las Palmas de Gran Canaria, 19 mar (EFE).- El acusado de asesinar a su bebé de tres meses en Fuerteventura el 29 de abril de 2023 ha afirmado este miércoles al Jurado de la Audiencia de Las Palmas que en los dos años que lleva en prisión preventiva por estos hechos no ha parado de pensar si la mató o no: "No sé si la moví muy fuerte".

En su declaración, Juan Francisco L.S., de 36 años, ha admitido también al tribunal, a preguntas de su presidente, el magistrado Miguel Ángel Parramón, que puede ser que las lesiones que sufrió la pequeña, y que según los forenses le provocaron la muerte -una hemorragia cerebral y un edema pulmonar-, se debieran a un movimiento fuerte cuando la tuvo en brazos o en el carro para calmarla porque no cesaba de llorar, pero ha negado ser un "maltratador".

El padre de la pequeña, visiblemente emocionado, ha recalcado que cómo iba a hacer daño a su hija si era solo "un bebé de tres meses" y ha detallado que esa noche la niña estuvo llorando más de 40 minutos y ya no sabía qué hacer, estaba "desesperado" aunque no nervioso, porque estaba acostumbrado a tratar a niños y adolescentes por su trabajo como coordinador en un centro de menores en Fuerteventura.

Conforme a su relato al tribunal, logró calmar a su hija en la cama y se quedó dormida y pensó que estaba rendida después de llorar tanto, por lo que se fue a bañar a sus otros dos hijos, de 1 y 3 años y cuando les dio la cena y los acostó se fumó un porro, fue a ver a la bebé y se percató de que tenía sangre en la nariz.

Según ha contado, le echó agua y salió corriendo con la bebé al centro de salud, donde se saltó todos los controles para que la viera el médico, al que le dijo que su hija no se despertaba y no fue hasta que llegó la policía cuando este le comunicó que había fallecido, por lo que rompió a llorar y destrozó el cristal de una puerta del centro de salud.

Tanto él como su pareja, a la que se acusa de un delito de abandono familiar, han asegurado que no eran conscientes de la dermatitis severa que sufría la pequeña.

En cuanto al estado de suciedad que presentaba, el acusado ha manifestado que quien la bañaba era su pareja antes de irse a trabajar porque a él le daba miedo y ha explicado que sí le cambiaba el pañal cada dos horas y la alimentaba porque era él quien estaba más al cuidado de los niños.

Tampoco entiende que hallaran cocaína en la orina de su hija de tres meses, una droga que ha admitido que consumía, al igual que cánnabis, pero en la terraza o en el salón de la casa, por lo que cree que pudo contaminarla al cogerla y besarla.

La madre de la bebé ha argumentado llorando que en lo que podía se ocupaba de la casa y que nunca consumió droga dentro de la vivienda familiar, por lo que desconoce cómo es posible que la niña tuviera cocaína en la orina.

Tras concluir la declaración de ambos procesados, la fiscal Carmen Julia González ha mantenido la petición de condena de prisión permanente revisable por un delito de asesinato para el acusado, ya que sostiene que mató a la bebé conscientemente con un violento zarandeo y que tardó tiempo en llevarla al centro de salud esa noche, pues, pese a que sabía que estaba en mal estado, esperó dos horas y se fumó un porro en el salón.

En caso de que el Jurado no aprecie el asesinato y considere que no fue consciente de la gravedad del zarandeo, ha calificado los hechos como un homicidio imprudente por el que reclama cuatro años de prisión. Además, ha modificado la pena que pide por el delito de abandono de familia para los dos acusados y lo ha cambiado por una multa durante 11 meses.

Los abogados de los dos procesados reclaman al Jurado su absolución. EFE