Barcelona, 8 ene (EFE).- Inmerso en una crisis de resultados y juego, el Barça, décimo clasificado de la Euroliga (10-9), buscará este jueves (19:00 horas) un punto de inflexión en la pista del líder, el Mónaco (13-6), para tratar de enderezar el rumbo.
El cuadro azulgrana llegará a la cita precedido por una racha de diez derrotas en los últimos quince encuentros entre todas las competiciones, y un balance de cinco tropiezos en los últimos ocho duelos europeos en este lapso de tiempo.
Además, el equipo catalán contará por cuarto partido seguido con la ausencia del pívot Jan Vesely por unas molestias en la rodilla derecha, que se sumará a la baja de larga duración del base Nico Laprovittola.
La semana pasada el Barça asaltó la pista del París Basketball (79-90), la revelación de la temporada, merced a una gran actuación coral que estuvo liderada en ataque por el pívot Willy Hernangómez (23 puntos y 10 rebotes), el ala-pívot Chimezie Metu (13 y 5) y el base Tomas Satoransky (12 y 8 asistencias).
Sin embargo, este curso las alegrías son efímeras en el Palau Blaugrana, y el equipo entrenado por Joan Peñarroya ha encadenado dos derrotas en la competición doméstica en finales ajustados ante el Joventut Badalona (90-91), rival directo en la pugna por la Copa del Rey, y el Bàsquet Girona (91-90), colista.
La situación del Barça es delicada, pues a falta de dos jornadas para que termine la primera vuelta de la Liga Endesa el conjunto catalán está fuera de los puestos que dan acceso a la Copa del Rey, una competición que ha disputado de forma ininterrumpida desde 1966.
Aunque la posición de los azulgranas en la Euroliga es algo menos dramática, ya que ocupan la última plaza de la zona de 'play-in' y a una victoria de distancia de los puestos que dan acceso a las eliminatorias por el título, urge una reacción para enderezar el rumbo del equipo y evitar un descalabro histórico en el ámbito doméstico.
Para ello, el Barça deberá mejorar en prácticamente todas las facetas del juego. Lo primero es la defensa, ya que el conjunto catalán concede demasiados puntos fáciles, pero Peñarroya también debe diversificar el ataque, donde a menudo se abusa de las acciones individuales del escolta Kevin Punter y ala-pívot Jabari Parker, los máximos anotadores del equipo con un promedio 16,5 y 13,5 puntos, respectivamente.
Otro aspecto a tener en cuenta será la fortaleza mental, dada la mala dinámica del Barça y la sucesión de imprecisiones que le han condenado en los últimos partidos ajustados; pero también la dureza física, pues el Mónaco es uno de los equipos con más capacidad atlética de la competición.
Pese a la llegada del técnico Vassilis Spanoulis con la temporada en marcha, el juego del conjunto monegasco sigue recayendo en el talento de la batería de exteriores capitaneada por Mike James (14,5 puntos y 5,6 asistencias), pero en la que también destaca Elie Okobo (13,8 y 4,2) y el exbarcelonista Nick Calathes, que aporta un perfil más organizador y debutó la pasada jornada con 7 asistencias.
El juego interior ofrece esfuerzo, músculo y rebote al servicio de los directores de orquesta. Una fórmula que ha aupado al Mónaco al liderato de la Euroliga, con cinco victorias en las últimas seis jornadas, aunque el Barça ya les derrotó en la primera vuelta (86-71), impulsado por 21 puntos de Kevin Punter. EFE
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