La directora portuguesa Marta Mateus, una mirada poética a la cruda realidad del campo

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Gijón 19 nov (EFE).- La directora portuguesa Marta Mateus muestra la cruda realidad de los campesinos de su tierra natal, Alentejo, desde una perspectiva poética en 'Fogo do vento', su primer largometraje, con el que compite en la sección oficial Retueyos del Festival Internacional de Cine de Gijón, dedicada a cineastas noveles.

La película rescata en 72 minutos de metraje las creencias, tradiciones y conflictos de un territorio habitado por trabajadores del campo en la época de la vendimia, que se ven obligados a refugiarse en un bosque para evitar ser atacados por un toro que ha invadido los viñedos.

Con una fotografía luminosa, pero “difícil de controlar” entre los árboles del bosque, Mateus (Estremoz, 1984) ha filmado una historia que reivindica la cultura rural a pesar de las duras condiciones del trabajo y del conflicto por la propiedad de la tierra.

'Fogo do vento' está protagonizada por el personaje de Soraia, que sangra por una herida y va dejando gotas de sangre en el terreno despertando el instinto de embestida de un toro que obliga a los pobladores a refugiarse en lo alto de los árboles.

Es una metáfora de “la vida misma”, en la que ante un peligro los individuos de un grupo pasan por varias etapas, desde buscar culpables hasta discutir y enfrentarse hasta que finalmente se dan cuenta de que solo unidos podrán salvarse.

En una rueda de prensa que ha ofrecido este martes tras el pase de la cinta en la 62 edición del festival, la directora ha dicho que buscó mostrar la memoria, los recuerdos, los sueños de una colectividad en una atmósfera de “espacios íntimos”.

En su opera prima como directora, el cortometraje 'Farpöe, Baldios', estrenado en el Festival de Cannes 2017 y galardonado en el Hiroshima Filme Festival, en Vila do Conde y en el Verín International Short Film Festival, Mateus ya se había ocupado de la vida rural de Alentejo en una historia sobre campesinos que tras la Revolución de los Claveles ocuparon tierras en las que trabajaban.

De alguna manera, 'Fogo en el vento' sigue la estela de la primera película de 25 minutos y profundiza en la preocupación de la autora por dejar constancia de las dificultades en la vida de las zonas rurales en las que el “principal conflicto” es la propiedad de la tierra.

“El campo es un poco duro”, una idea que ha querido dejar plasmada en la pantalla, en la que el paisaje y los personajes quedan resaltados por la luz que se filtra entre los árboles, en una fotografía “difícil de controlar”.

La directora ha explicado que a menudo los espectadores le han preguntado cómo había logrado controlar los efectos luminosos, pero “nada de eso es cierto, porque en realidad era imposible controlar la luz”.

Mateus ha dicho que el rodaje fue complicado por la dificultad de moverse con el equipo cinematográfico en el medio del bosque, pero después de cuatro años de preparativos llegó a conocer casi cada uno de los árboles.

Además, ha reconocido que la película está cargada de un simbolismo que introdujo de una manera deliberada porque considera que los símbolos están presentes en todos los aspectos de la vida cotidiana y en las cosas más pequeñas. EFE

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