Carme Picart
Barcelona, 18 may (EFE).- La lectura es "una necesidad fundamental" con un "impacto enorme en el desarrollo humano e intelectual de las personas" pero es un hábito que se está extinguiendo entre los niños y adolescentes y al que la comunidad educativa "está renunciando" de una manera "misteriosa, alarmante y dramática".
Así se ha pronunciado, en una entrevista con EFE, el doctor en neurociencia y director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia, Michel Desmurget, al reflexionar sobre su última obra 'Más libros y menos pantallas' (Ediciones Península).
Este experto ha afirmado que, debido a la bajada de los niveles lectores, "estamos presenciando una erosión del lenguaje y un detrimento significativo en la complejidad de los libros de texto, en las lecturas juveniles e incluso en las canciones".
"Estamos viviendo un retroceso alarmante y muy dramático y no lo digo sólo para avisar de que viene el lobo", ha dicho el autor, que ve como "un misterio esta renuncia de la comunidad educativa", ya que "parece antitética de los que es su misión de enseñar".
"Desde hace cincuenta años, el nivel de lectura de nuestros hijos ha bajado indudablemente, hasta tocar hoy día un nivel alarmante. La sociedad se ha adaptado recortando las expectativas escolares, la complejidad de los manuales y la riqueza léxica de los libros juveniles", escribe Michel Desmurget en su obra.
Ante la ausencia escolar, el desarrollo lingüístico "está recayendo en las familias", según el experto, que ha puesto el acento en "la responsabilidad que tienen los gobiernos de hacer llegar a todas ellas el mensaje de la importancia que tiene la lectura".
Las familias con más medios "ya tienen gran parte de la información de los beneficios que comporta la lectura en los hijos", pero en las que tienen menos recursos, "el hábito de la lectura se tiene que facilitar por los beneficios que implica", ha añadido.
"Si los gobiernos lo hacen, que deben hacerlo, la inversión se traduciría en un ahorro enorme en lo referente al abandono escolar, repetición de curso y trastornos de atención", por lo que "sería una inversión que se vería recuperada con creces", ha afirmado.
El PIB de un país "cada vez está más relacionado con el nivel educativo y el rendimiento académico de su población, lo que en gran parte se debe a la capacidad lectora", y los riesgos de no fomentarla "no son pérdidas individuales, sino también sociales, colectivas y económicas", ha valorado Desmurget.
"Leer nos hace más inteligentes, está documentado ampliamente que incide en el cociente intelectual de las personas, mejora el conocimiento del lenguaje porque el que encontramos en los libros es más rico y complejo, aumenta la cultura general y comporta un aumento de la creatividad, también en la resolución de problemas", ha añadido.
La bajada en la lectura "no se podrá revertir nunca si no conseguimos hacer retroceder la actual orgía de pantallas recreativas, que destroza la inteligencia de nuestros hijos de una manera que da reparo, y si no rehabilitamos la lectura, cuyos beneficios educativos son tan profundos como insustituibles", escribe el autor.
El experto ha recomendado eliminar el uso de pantallas hasta los 6 años, reducirlo al máximo desde entonces y leer a los niños desde los 2 meses y hasta el inicio de bachillerato porque "tiene efectos muy importante en su desarrollo, como ir a las bibliotecas".
También ha subrayado la conveniencia de "leer a los niños a partir de los 6 años para seguir alimentando su capacidad lectora" y "el placer de la lectura" porque "sin placer, no hay lectores".
También ha defendido la lectura en papel frente a las pantallas porque "mejora la capacidad memorística y la concentración" y además "un texto difícil se entiende mejor sobre una página escrita que explicado en voz alta o con una emisión radiofónica o audiovisual".
El experto se ha referido al valor de la lectura como un "simulador social o emocional" al permitir que el lector "entre en la cabeza de un personaje" y ha citado como ejemplo el caso de ver Madame Bovary en pantalla o de leer la novela de Gustave Flaubert.
En la primera situación, "diré no me gusta nada cómo se comporta el personaje", pero con la novela "veré cuáles son sus miedos y esperanzas y cuanto más entenderé a los personajes, más lo haré con la gente que me rodea", lo que "tiene un efecto inmenso en la empatía", ha afirmado.
Sobre este punto ha alertado de que algunas investigaciones han evidenciado una "notable bajada de los niveles de lectura y de empatía en EE.UU y de un aumento del narcisismo".
En Francia, ante una situación "alarmante" en este sentido, el actual primer ministro Gabriel Attal, cuando fue ministro de educación, propuso impartir clases de empatía en las escuelas, ha recordado Desmurget.
"En su lugar, yo propondría hacer leer a los niños, porque fomenta la empatía y mejora la convivencia, mientras que las redes sociales fragmentan familias, comunidades y naciones", ha añadido.
En la obra se hace referencia a que algunos países asiáticos, como China, presentan resultados educativos "mucho mejores que los de los países de la OCDE".
Para el autor, "estas diferencias derivan de decisiones políticas firmes y autoritarias como la regulación estricta de los usos digitales recreativos (...) y de la persistencia de valores culturales anclados sólidamente en el rigor, la excelencia, el trabajo y el buen rendimiento escolar", puede leerse en el libro.
Son valores "cada vez más alejados de las formas de vida occidentales, encaradas al ocio, el consumo y el beneficio, incluso en detrimento de los niños y de su desarrollo", añade en el obra. EFE
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