Afronta 37 años por agredir sexualmente a autistas en salidas de convivencias y deportivas

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Barcelona, 12 abr (EFE).- La Fiscalía pide 37 años de prisión para un monitor acusado de haber agredido sexualmente a siete alumnos con autismo de la escuela de educación especial Taiga de Barcelona durante unas jornadas de convivencias o en salidas deportivas, organizadas entre 2015 y 2017.

La sección novena de la Audiencia de Barcelona ha iniciado este viernes el juicio contra el monitor de la citada escuela, a quien el ministerio público le imputa siete delitos de abuso sexual, dos de ellos con penetración y uno contra un menor de 16 años, y un octavo de exhibicionismo.

Además de la pena de prisión, la Fiscalía también solicita una medida de libertad vigilada de diez años superior a la cárcel impuesta, así como al pago de indemnizaciones a las víctimas que suman una cuantía total de 57.000 euros.

Según el escrito de Fiscalía, el acusado, que era empleado del colegio de educación especial y presidente de un club deportivo relacionado con el centro educativo, se aprovechó de su posición de poder sobre las personas con autismo de las que era responsable para cometer las múltiples agresiones.

El ministerio público sostiene que el acusado sometió al menos a siete víctimas a situaciones tales como tocamientos de partes íntimas o a que llevaran a cabo múltiples prácticas sexuales, consistentes en algunos casos en masturbaciones, sexo oral o, incluso, penetraciones.

El acusado, prosigue el escrito de acusación, utilizaba las salidas a casas de convivencias para abordar a sus víctimas, bien porque dormían con él, porque se las llevaba a una cámara a parte o porque aprovechaba que estaban a solas, y las agredía valiéndose de la vulnerabilidad de las mismas.

Según el ministerio público, en uno de los casos, en julio de 2015, el acusado habría aprovechado que estaba a solas con la víctima para pedirle un masaje y llevar a cabo la agresión sexual.

El ministerio público sostiene que el acusado acarició a la víctima, con un autismo elevado y una discapacidad superior al 50 % -declarada penalmente incapaz-, primero por encima de la ropa y después por debajo, y la obligó a que le masturbara.

El fiscal también ha afirmado que, en diciembre de ese mismo año, el acusado llegó a aprovechar otra salida para quedarse a solas con ella en una habitación, y que en ese contexto le introdujo varios dedos en la vagina y la forzó a practicarle sexo oral.

El procesado, que ha declarado este viernes y únicamente ha respondido a preguntas de la fiscalía y a su defensa, ha negado una por una cada una de las agresiones sexuales de las que está acusado, en una breve intervención ante el tribunal.

Tras la declaración del acusado, el juicio ha continuado a puerta cerrada, después de que algunas de las acusaciones particulares -que representan a las víctimas- lo hubieran pedido al inicio de la sesión, donde se han reproducido declaraciones grabadas de los agredidos a modo de prueba preconstituida.

Por su parte, fuentes de la escuela Taiga, a la que la Fiscalía y las acusaciones particulares señalan como responsable civil subsidiaria, han manifestado que el acusado fue expulsado una vez tuvieron conocimiento de los hechos y el procesado fue denunciado.

Además, en su escrito de defensa, al que ha tenido acceso EFE, el colegio ha rechazado que tenga que responder como responsable civil subsidiario, al considerar que el club deportivo del que era presidente el acusado "tiene una personalidad jurídica propia y diferenciada, así como órganos de dirección social diferentes".

El colegio también señala que, si bien el club deportivo comparte el nombre de Taiga, "estos no tienen ningún tipo de relación jurídica entre ellos".

El juicio que ha comenzado este viernes está previsto que se alargue en seis sesiones más, repartidas en varios días de abril, mayo y junio. EFE

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