'Antifémina', la mirada tierna y subversiva de Colita hacia la mujer en el CBA

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Madrid, 29 feb (EFE).- La mirada tierna y subversiva de la fotógrafa barcelonesa Colita, fallecida en diciembre pasado, se desplegará hasta el 5 de mayo en el Círculo de Bellas Artes, en una exposición que recoge una selección de 94 fotografías incluidas en su fotolibro 'Antifémina', publicado originalmente en 1977 y censurado meses después.

Isabel Steva, conocida como Colita (Barcelona 1940-2023), participó directamente en la organización de la muestra, junto al comisario Francesc Palop, heredero de su archivo personal, que aseguró este jueves durante la presentación que "le hacía muchísima ilusión".

Lo que inicialmente iba a ser, posiblemente, su último gran proyecto se ha convertido en un homenaje póstumo, tras el fallecimiento repentino de la conocida como fotógrafa de la "gauche divine" barcelonesa el pasado 31 de diciembre.

'Antifémina' es un proyecto concebido hace 46 años por Colita y la escritora y activista Maria Aurela Capmany, cuyos textos acompañan sus fotos. Ambas se unieron en 1976 con la idea de analizar y criticar el sometimiento de la mujer en la sociedad tardofranquista.

"No hay nada más estimulante, más corrosivo, más revolucionario que la realidad", dice la frase de Capmany que da la bienvenida al visitante, junto a una fotografía de una mujer entrando al mar en una playa de Sitges en 1966.

A partir de ahí, la exposición se divide en capítulos que corresponden a la estructura del libro: mujeres que envejecen solas detrás de ventanas enjauladas, que hacen carrera casándose para tener la vida resuelta, que no trabajan pero faenan -que es lo mismo pero sin el reconocimiento, explica Palop- o que padecen los piropos "acorraladas" y "sin otra arma que el silencio y el rubor".

"Fueron dos mujeres que no tuvieron miedo, que se lanzaron al ruedo de la vida cuando no era fácil hacerlo", dijo el comisario, "se lanzaron a trabajar, a vivir y a ser libres en un momento en que cualquiera puede imaginar cómo se trataba a las feministas".

Las reflexiones que se desprenden de las fotografías -que pueden verse por primera vez en gran formato-, y los textos de Capmany -autora de libros como 'Carta abierta al macho ibérico (1973) o 'El comportamiento amoroso de la mujer' (1974)- aún resuenan en la actualidad con intensidad.

"Hay mucho conseguido pero hay que seguir en la lucha porque la violencia patriarcal sigue presente", señaló Palop.

"Quién nos iba a decir que tantos años después íbamos a seguir luchando por reivindicar el feminismo y la libertad artística", agregó Valerio Rocco, director del CBA, ante "antes los inaceptables casos de censura recientes".

Para la elaboración del libro, Colita revisó todo su archivo fotográfico de mujeres desde 1960 hasta 1976 y recuperó imágenes de las gitanas del Somorrostro y Montjuïc, de las mujeres trabajadoras en las fábricas, de la prostitución o del mundo de la moda y la publicidad que cosifica y fragmenta sus cuerpos.

El libro fue publicado originalmente en 1977 por Editora Nacional, entonces dirigida por Ángel Sánchez-Gijón -padre de la actriz Aitana Sánchez-Gijón-, con una tirada de 3.000 ejemplares. Pero solo unos meses después, tras un cambio de director, la editorial decide retirarlo de la venta por su carácter subversivo.

Cuarenta y cuatro años tardó en volver a reeditarse a través de la editorial Terranova y gracias al apoyo del ayuntamiento de Barcelona entonces liderado por Ada Colau. Colita y Palop localizaron y restauraron los archivos originales y a raíz de esa reedición surgió la idea de esta exposición, organizada conjuntamente por el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica, promotores de PhotoEspaña.

Palop afirmó que la muestra "tenía que haberse hecho en Barcelona" y se declaró "agradecido" por haberla podido organizar en Madrid, aunque confió en que tras este arranque pueda viajar a la capital catalana y a otras ciudades españolas.

El comisario es el responsable del archivo personal de Colita, que supone un 30% del total, según explicó, seleccionadas personalmente por ella, "las que más le gustaban".

El resto lo fue vendiendo en vida a distintas instituciones como el Archivo Nacional de Cataluña, el municipal de Barcelona, el Reina Sofía, la Filmoteca o el Instituto de Teatro de Barcelona.

"Colita decía que los archivos están muy bien para preservar pero no han de ser mausoleos, también hay que difundir", señaló. EFE

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