Madrid, 24 nov (EFE).- Con la intención de meter al espectador "en la piel de la historia" de la Primera República Española en 1873 y en su ánimo "intenso y utópico", el Museo Reina Sofía ha presentado la instalación visual y sonora 'República 1.0. Espejismos' para sumergirse en las alegorías y fantasmas de esta época.
Una instalación inmersiva que podrá visitarse sólo este viernes por la tarde y mañana, sábado, en el espacio de la Escalera B del Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía de Madrid, donde el público puede experimentar un viaje imaginario por las luces y sombras de la España de hace 150 años que entronca con la expresión artística contemporánea.
Su comisaria es Inma Guiu, coordinadora de Artes en Vivo del centro de arte, que ha querido con esta instalación mostrar "un periodo de la historia que nadie nos enseña y que fue uno de los más utópicos, más locos y más curiosos" de España, ha indicado en declaraciones a EFE.
Se trata de un proyecto que ha realizado junto con el músico Leo Mateos, de la banda Nudozurdo, y con el video artista José Ramón da Cruz, quienes han compuesto la proyección de cinco piezas audiovisuales autónomas sobre paredes, cúpulas, sótano y vahos de la escalera.
Para Leo Mateos, el montaje quiere "rescatar de una forma fantasmagórica esta época convulsa" de la historia generando con su música "el caos y la energía" de aquellos meses, en un recorrido que empieza en la planta de acceso de esta escalera del museo y termina, tres plantas más abajo, en la caverna del sótano.
La primera de las paradas inmersivas es "El espejo rompiéndose", donde las imágenes y el sonido conjuran "el espíritu ancestral del poder a través de la evocación de las antiguas monarquías y sus aliados, sus camuflajes y conspiraciones" donde se recrean los levantamientos coloniales y las guerras carlistas.
La segunda parada, llamada "Del espejo al espejismo", representa el surgimiento de los nuevos poderes forjados durante el Sexenio como respuesta a las convulsiones propias de la revolución industrial y los distintos movimientos sociales, evocando la época a través de sus protagonistas.
De ahí se baja a "La utopía reflejada", donde se representan "formas y fantasmas" de la vida cultural en esa época de transición, donde, sin olvidar el pasado, se reclamó una transformación estética que estará presentes en las futuras vanguardias históricas.
"Había que hablar un poco de una sociedad en transición con movimientos sociales emergentes, con una prensa muy crítica, muy ácida. El impresionismo no había llegado todavía pero ya estaba mezclado con el clasicismo. Era una amalgama que luego, a partir de 1890, se empezaría a definir, a clarificar", explica la comisaria.
La caverna del sótano a la que llega la escalera acoge la miseria de la época, la explotación de los trabajadores, que sienta las condiciones para el surgimiento del proletariado. "Ahí es donde se están cociendo las revoluciones, donde está la miseria que había en la época, indudablemente, y es el motor de todo el cambio social que luego se genera más tarde", dice Guiu.
Mientras, en el hueco de la escalera, las miradas de los personajes "anónimos" de la época se extienden en imágenes en movimiento.
En ningún caso, ha explicado la comisaria, se trata de ver un documental "sino de meterte en la piel de la historia, en el fantasma que quedaría pegado en las paredes de este museo" a través de esta pieza de vídeoarte que habla de la memoria y de cómo la representamos.
Una etapa, señala la comisaria, en la que arrancaron muchas cosas que están sin resolver en la actualidad y sobre las que reflexiona el Reina Sofía, como museo de arte contemporáneo que es, al acoger también el debate cultural contemporáneo. EFE
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