Barcelona, 23 nov (EFE).- La Fundación Vicente Ferrer, que trabaja desde hace 54 años en el desarrollo de comunidades rurales empobrecidas del sur de la India, empieza su expansión por primera vez a otros países asiáticos, empezando desde Nepal, ante al aumento de la pobreza y las desigualdades en todo el planeta.
La fundación ha explicado este jueves en un comunicado que las crisis económicas, el cambio climático, las catástrofes naturales y los conflictos armados está agravando la situación de muchas personas con escasos recursos en todo el mundo.
El objetivo de la expansión, dice la organización, es abrirse poco a poco también a otros países asiáticos, como Sri Lanka o Filipinas.
"A lo largo de la historia de la fundación, hemos sido testigos del impacto social que hemos tenido en la India: las sociedades han avanzado en igualdad y las comunidades han liderado su propio desarrollo", ha destacado la presidenta y fundadora de la organización, Anna Ferrer.
"Ha llegado el momento de compartir este aprendizaje con otras comunidades que se han acercado a nosotros para pedir apoyo", ha añadido Ferrer.
La organización ya ha puesto en marcha la primera fase de su internacionalización en Nepal, un país con una población que aún no se ha recuperado de las consecuencias del devastador terremoto de 2015.
Los tres colectivos prioritarios para la acción de la entidad son los menores cuyas familias trabajan en los tradicionales hornos de ladrillo -donde se da un alto índice de empleabilidad infantil-, niñas y niños con parálisis cerebral, y personas adultas con problemas de salud mental, cuya carga familiar recae en sus hijos e hijas.
"Nepal es el primero de muchos destinos más a los que queremos llegar para compartir lo que hemos construido en la India. Nuestra experiencia nos ha demostrado la importancia de trabajar en red con las comunidades locales, y esta idea es la que nos acompaña en esta nueva etapa", ha asegurado Ferrer.
Se calcula que en Nepal hay unas 750 fábricas de ladrillo, una industria que ha crecido mucho por la construcción y suele dar trabajo a familias empobrecidas.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 16 % de la fuerza laboral de las fábricas de ladrillos está formada por menores, lo que supone entre 20.000 y 30.000 niños y niñas que sufren explotación laboral y riesgos para su salud, cuando, para su edad, deberían estar en la escuela.
La fundación ha activado desde este jueves su campaña anual, bajo el lema "El cuidado que necesitan", con el objetivo de buscar apoyos que permitan asegurar y ampliar los recursos de los distintos proyectos, que cada año ayudan a más de 4.000 familias. EFE
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