Zaragoza, 17 oct (EFE).- Los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional en Aragón y otros testigos creen que la niña de 2 años maltratada en Zaragoza en marzo de 2021 ya había fallecido antes de que su madre y su padrastro llamaran al servicio de emergencias 112.
Así se ha constatado en el juicio con jurado que se celebra contra Vanesa M. y Cristian L., que se enfrentan en la Audiencia de Zaragoza a penas de prisión permanente revisable por el asesinato de la niña Laia, uno de los tres menores con los que vivía la pareja en la capital aragonesa, los dos mayores hijos de la mujer y un tercero, de un año, hijo de ambos acusados.
Según los agentes policiales, entre ellos el jefe del Grupo de Homicidios, la menor ya estaba fría en el momento en el que llegaron al domicilio, por lo que a pesar de no ser profesionales médicos consideran que su muerte se habría producido horas antes.
Se han referido a los mensajes de WhatsApp que intercambiaron ese mismo día los procesados y que muestran, con fotografías, los castigos a los que fue sometida la niña. Entre otros, era obligada a comer pimienta y a ducharse en pleno invierno con agua fría.
Han asegurado que las fotografías de la menor que intercambió la pareja eran "terribles", como otra en la que estaba la niña colgada por su ropa de una escarpia a más de dos metros de altura, con cara de horror y acompañada de risas en los comentarios de los acusados.
El testimonio de los agentes también ha coincidido con el de dos vecinos que asistieron a la niña tras producirse la llamada de socorro, uno de los cuales, legionario profesional, le practicó sin éxito maniobras diversas de reanimación.
Según ha explicado este testigo, la niña no sólo estaba amoratada, con los ojos sin expresión y sin pulso, sino que los propios profesionales sanitarios le dijeron en esos momentos que la menor llevaba ya un rato fallecida.
Los acusados fueron inculpados del crimen tras la autopsia practicada, que constató la presencia en el cuerpo de la menor de al menos 73 lesiones recientes y otras 28 antiguas, un maltrato que corroboraron posteriormente los investigadores a partir del análisis del contenido de los teléfonos móviles de los acusados.
La muerte de Laia se produjo la noche del 21 de marzo de 2021, después de que los servicios sanitarios de emergencia desplazados a la vivienda certificaran su fallecimiento.
A juicio del ministerio público y de la acusación particular en representación del padre biológico de la niña, las lesiones detectadas, que se produjeron a lo largo del tiempo y que desembocaron en el resultado letal para la niña, obedecieron al continuado maltrato físico que le infligieron ambos acusados.
Por su parte, los acusados se incriminan mutuamente de los hechos denunciados y solicitan su libre absolución a través de sus respectivas defensas.
El juicio continuará mañana con la práctica de las pruebas periciales de los forenses, una sesión que se celebrará a puerta cerrada a petición de las acusaciones. EFE
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