Àlex Gutiérrez Páez
Barcelona, 12 oct (EFE).- Emulando la idea de la Kings y la Queens League, las competiciones amateurs de fútbol organizadas por Kosmos bajo el paraguas de distintos creadores de contenido, nació este año la Queer's League con un objetivo: ser un "espacio seguro" para que personas LGTBI+ de Barcelona vuelvan a disfrutar del deporte.
El pasado 8 de octubre se celebró el primer campeonato formado por equipos de gays, lesbianas, trans y personas no binarias, con la idea de que, a partir de ahora, se disputen más partidos entre personas con identidades de género y orientaciones sexuales disidentes de la capital catalana y alrededores.
RECUPERAR LA ILUSIÓN POR EL FÚTBOL
"Nos gusta la sinergia entre equipos de la comunidad LGTBI+ y creíamos que era interesante juntar a más equipos y con cierto cachondeo con la excusa de conocernos", afirma en una entrevista a EFE uno de los organizadores del torneo y jugador de Dracs de Barcelona, Pere Avilés.
Confiesa que el nombre de la Queer's League surgió en un bar, "donde suceden las mejores anécdotas", y que, después de contactar con distintas personas queer de Barcelona, lograron juntar a seis equipos.
En total, juegan tres conjuntos integrados por gays (Dracs de Barcelona y dos equipos del colectivo MariSports), dos formados por lesbianas (Panteras Amarillas y Futbolleras) y uno compuesto por hombres trans (Fénix).
"El torneo debe ser un espacio seguro y de confianza. Muchos salimos de equipos federados sin sentirnos a gusto, habiendo dejado el fútbol o saliendo del armario tras dejar el fútbol porque no es algo bienvenido y por miedo a represalias", asevera Avilés.
Uno de estos casos lo vivió el cantante y creador de contenido Hugo Marlo, hombre trans que juega en el Fénix. "He jugado a fútbol siempre y lo dejé por la transfobia, amenazas e insultos que recibía dentro y fuera del campo. Así que decidí formar un equipo trans: ¡A la mierda!", subraya Marlo en declaraciones a EFE.
SEPARAR EL COLECTIVO LGTBI+ DEL DEPORTE
El cantante apunta que "siempre se separa a hombres, mujeres y personas no binarias en todos los deportes" y que las personas trans "están directamente fuera del deporte", ya que "no pueden jugar ni con hombres ni con mujeres".
Algunos de los jugadores de la Queer's League se conocieron a través de grupos de Telegram, donde se crearon redes de contactos entre personas LGTBI+ con las que hacer distintas actividades.
"En nuestro Telegram hay otros 'maris', como Marinatura, para ir a la naturaleza, Maritragonas, para ir a cenar...", comenta a EFE el jugador de MariSport Cristian Pérez.
Su equipo era inicialmente de voleibol, porque era el deporte que más le gustaba a la mayoría de integrantes del grupo de Telegram, pero cuando surgió la oportunidad de la Queer's League, vieron "con buenos ojos" participar de esta iniciativa junto con otras personas queer.
"Siempre está bien jugar torneos con otros equipos LGTBI+ y conocernos para hacer cosas juntos más adelante", señala la integrante de Panteras Amarillas Alba Losada.
Otro de los puntos destacados de la competición es el hecho de alejarse de la masculinización del deporte, algo que ha provocado que muchos miembros de la Queer's League no se sientan apelados.
"Es importante generar espacios donde no destaque la masculinidad, que es lo único a lo que se le da bola a nivel mediático. Incluso en el mundial femenino, lo único a lo que se le ha dado voz es al caso de Rubiales", lamenta Losada. EFE
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