Carlos Mateos Gil
Madrid, 27 jun. Javier Pérez de Albéniz (Madrid, 1960) ejerció de periodista en medios de comunicación como El País, RNE, El Mundo, Telemadrid o TVE; viajando por diferentes países para realizar reportajes. Además, entre otros trabajos, publicó la primera biografía en castellano de Bruce Springsteen. El párkinson se cruzó en su vida y trajo consigo de la mano la práctica del tenis de mesa, la disciplina deportiva que le ha "salvado" y le ha llevado a disputar torneos internacionales y a escribir el libro "Los reveses" (Ed.Libros del K.O.).
"El ping pong me da muy buen rollo. Es la alegría de haber tenido la suerte de descubrir un deporte así, que te cambia la vida. Mi vida hubiese sido mucho más lamentable de lo que es ahora sin el tenis de mesa, no se si hubiese sentido lo mismo con los dardos o con otro tipo de deporte. Ha sido el tenis de mesa y me ha salvado", explica a EFE.
"Me aporta sobre todo la tranquilidad de la relajación general. El cuerpo lo siento mejor, me parece que cuando juego y entreno la situación se parece más a lo que era antes de tener la enfermedad. Eso para mi es una bendición. Lo bueno es que me ayuda a que los cambios drásticos que se han producido, lo sean menos. Cuando juego me siento más como era antes de activo, de forma física, la cabeza la noto mucho más centrada...", indica.
Su progresión con la pala, parte de la cual explica a lo largo de las páginas de su obra y que le ha llevado a cosechar medallas fuera de España, ha sido rápida: "Va mejor de lo que yo pensaba. Es un deporte muy exigente, muy puñetero, que te engaña porque a veces te hace pensar que vas bien y vas mejorando y de repente te da unos golpazos que te deja tieso. Pierdes partidos, quedas fatal y te das cuenta de que no sabes nada, de que estás prácticamente empezando".
"Ha cambiado un poco las últimas semanas porque parece que estoy jugando un poco mejor, pero puede que sea solamente otra ilusión óptica y que vuelva a ser otra vez un jugador mediocre. Pero dentro de los jugadores con párkinson, me defiendo", apunta Pérez de Albéniz.
Todo ello no lo vio venir cuando comenzó a acercarse a probar: "Ni muchísimo menos. Pensaba hacer un deporte agradable cerca del sitio donde vivo para mantenerme en forma, simplemente. Nunca pensé que pudiera formar parte de la terapia contra la enfermedad que tengo".
"Me he aficionado hasta la médula, he completado muchas horas de entrenamiento todos los días, y se nota. Es agradecido y, sobre todo a nivel físico noto muchísimo los días en los que no juego o no entreno. Duermo peor, como peor, me duele más el cuerpo... tengo que jugar todos los días mis dos o tres horitas por lo menos", afirma.
El libro refleja su historia, aunque quiere huir de la etiqueta de "autoayuda": "No espero que enseñe grandes cosas, no es un libro de autoayuda. Me dio mucha tristeza cuando vi en una librería de las grandes de Madrid que el libro estaba en esa sección, no quise que fuese así nunca. Es un libro de un tipo al que le pasa una cosa y descubre un juego maravilloso que le enamora y le ayuda a sentirse bien físicamente, nada más que eso".
Pese a ello, ha servido de inspiración: "Muchísima gente me llama con la enfermedad del párkinson porque quieren paliar su situación. Han leído esto y les apetece. Lo que cuesta es direccionarles, no sé dónde mandarles porque no hay sitios especializados todavía para párkinson y ping pong en España, que es una práctica común en los países donde se juegan los torneos importantes como Alemania o Suecia".
"No me planteo una segunda parte del libro, me apetece escribir otras historias. Tengo un libro sobre el lince, otro sobre el lobo y me falta el tercer carnívoro ibérico grande que es el oso. Seguramente haga una cosa sobre ellos, me apetece", reconoce.
No es sino una muestra de una inquietud que siempre ha perseguido a este periodista y que también se refleja en las páginas de "Los reveses", donde no faltan menciones musicales o cinematográficas: "La canción que mejor define el ping pong sería "Born to run", la mejor de Bruce Springsteen, porque habla de escapar corriendo de lo que tienes mal y buscar una vida mejor".
"No echo de menos mi actividad anterior. Hace tiempo que dejé de tenerla y no la exigía ya mi cuerpo como la necesitaba al principio, cuando empecé a hacer periodismo o llevaba años en la profesión. Muchas cosas han cambiado. Añoro esa época pero no tanto como para que me gustase seguir manteniendo el ritmo frenético que llevaba", completa. EFE
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(foto/vídeo)
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