Marius Borg apela ante el Tribunal Supremo su arresto domiciliario en Skaugum y justifica su positivo en alcohol con un “zumo fermentado”

La defensa del hijo de la reina Mette-Marit agota las vías legales para revocar su reclusión preventiva con vigilancia electrónica en la finca real

El último movimiento de Marius Borg. (REUTERS/Dylan Martinez/File Photo)
El último movimiento de Marius Borg. (REUTERS/Dylan Martinez/File Photo)
Guardar

El laberinto judicial en el que se encuentra inmerso Marius Borg Høiby, el hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, suma un nuevo y decisivo capítulo. Lejos de conformarse con las últimas resoluciones judiciales que restringen drásticamente su libertad, el joven de 29 años ha decidido elevar su caso a la máxima instancia de la judicatura del país nórdico. Sus representantes legales han presentado un recurso formal ante el Tribunal Supremo con el firme objetivo de revocar la reciente decisión del Tribunal de Apelación, la cual dictaminó que debe permanecer bajo un estricto régimen de arresto domiciliario controlado mediante vigilancia electrónica. Esta contundente maniobra evidencia la intención de su equipo de defensa de agotar absolutamente todas las vías disponibles para lograr su ansiada liberación.

La situación legal del primogénito de Mette-Marit ha experimentado giros dramáticos en cuestión de escasos días, convirtiéndose en un verdadero tira y afloja entre los tribunales y el ministerio público. La cronología de este convulso proceso comenzó a arrojar cierta esperanza para el acusado el pasado lunes 2 de noviembre, cuando el Tribunal de Distrito de Oslo emitió un fallo preliminar favorable que contemplaba su liberación de la prisión preventiva. Sin embargo, este alivio fue sumamente efímero para Borg Høiby. La fiscalía, disconforme con la puesta en la calle del acusado, interpuso un recurso de apelación de manera inmediata. Apenas dos días después, el 4 de noviembre, el Tribunal de Apelación de Borgarting dio la razón al ministerio público, revocando la decisión inicial y ordenando su confinamiento en el entorno de la familia real.

PUBLICIDAD

Ante este severo revés que lo devuelve a una situación de privación de libertad, los abogados defensores de Marius, Alexander Greaker y Daniel Storrvik, han pasado rápidamente a la ofensiva. En unas declaraciones concedidas al prestigioso diario noruego Aftenposten, los letrados justificaron esta contundente apelación argumentando profundas deficiencias técnicas en la resolución previa. “Hemos apelado la decisión del Tribunal de Apelación ante el Tribunal Supremo porque creemos que este interpretó erróneamente la ley”, afirmaron los representantes legales de manera categórica. Ahora, el destino a corto plazo del hijastro del príncipe heredero Haakon queda en manos del alto tribunal, cuya resolución definitiva se espera que sea anunciada a lo largo de la próxima semana, manteniendo en vilo a la opinión pública.

La reclusión electrónica en la finca real de Skaugum

Mientras los engranajes de la justicia noruega continúan su curso ineludible hacia el Tribunal Supremo, la realidad cotidiana de Marius Borg Høiby se encuentra sujeta a unas restricciones de movimiento inflexibles. El dictamen del Tribunal de Apelación de Borgarting no solo anuló su puesta en libertad, sino que impuso unas condiciones de reclusión sumamente severas. El joven debe cumplir este arresto domiciliario de carácter preventivo en las instalaciones de la extensa finca de Skaugum, la residencia oficial donde habitan su madre y el príncipe heredero Haakon.

PUBLICIDAD

“Quiero que te mueras”: nuevos audios revelan las amenazas de Marius Borg a su exnovia la noche en que la agredió.

Esta medida está fuertemente garantizada mediante la colocación de un dispositivo de vigilancia electrónica; una tobillera que monitoriza permanentemente su ubicación exacta para evitar cualquier riesgo de fuga o incumplimiento de las órdenes del juez. La decisión de su equipo legal de apelar, basándose en esa presunta “interpretación errónea de la ley”, sugiere que la defensa considera completamente desproporcionada esta medida privativa de libertad y busca que los magistrados del Supremo reevalúen los fundamentos jurídicos utilizados por el tribunal inferior.

Un controvertido positivo en alcoholemia

Más allá de la intensa batalla en los despachos por recuperar su libertad de movimiento, el comportamiento de Marius Borg Høiby durante este periodo de detención preventiva ha generado nuevas controversias que complican sustancialmente su panorama legal. Como parte integral de las estrictas condiciones impuestas por las autoridades, el joven está obligado a someterse a controles periódicos de consumo de sustancias. En este contexto, una prueba reciente arrojó un resultado positivo por alcohol, desatando una nueva tormenta. Lejos de asumir una infracción, Marius ha negado haber ingerido bebidas alcohólicas a sabiendas. Su equipo ha esgrimido una sorprendente justificación ante las autoridades, alegando que los resultados alterados de la prueba se debieron “en parte al enjuague bucal y en parte al zumo de manzana fermentado”.

Marius Borg Høiby, en esmoquin negro, mira a la derecha con copas rosadas al frente. A su lado, Mette-Marit, con vestido amarillo floral, aplaude
La situación de Marius Borg. (Europa Press)

Esta peculiar explicación médica, sin embargo, no ha logrado convencer en absoluto a las autoridades pertinentes ni ha evitado que se tomen represalias inmediatas ante lo que se considera un quebrantamiento flagrante de las normas de su reclusión. Los resultados de este polémico test ya han acarreado consecuencias directas para el hijo de la futura reina. El pasado 6 de noviembre, la fiscal encargada del caso, Oda Karterud, confirmó al medio Se og Hør que el ministerio público ha decidido actuar con enorme contundencia. “Se han implementado medidas adicionales para garantizar el cumplimiento de las condiciones de su detención”, aseguró Karterud de manera oficial. En la práctica, esto se traduce en que las fuerzas del orden han ordenado una vigilancia mucho más férrea sobre el joven, lo que incluye la ampliación y el aumento en la frecuencia de las pruebas de alcohol y drogas a las que deberá someterse sin previo aviso mientras aguarda el dictamen final del Supremo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD