España, el país de los bares: hay uno por cada 175 habitantes, la mayor proporción de Europa, y los jóvenes son sus principales clientes

La cerveza es lo que más se consumo en ellos, el 44% del total de bebidas, pero la Generación Z prioriza la gastronomía, las terrazas y los encuentros presenciales frente al consumo de alcohol

Jóvenes charlan en un bar. (Freepik)
Jóvenes charlan en un bar. (Freepik)
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España mantiene una de sus señas de identidad más reconocibles: los bares. Con un establecimiento por cada 175 habitantes, el país lidera por su densidad hostelera en Europa y por una cultura que resiste al avance del ocio digital. La cerveza sigue siendo la bebida más consumida en estos locales, pero el futuro del sector depende cada vez más de ofrecer experiencias que van más allá de sentarse a tomar algo. La Generación Z está acelerando ese cambio y reivindica tres elementos esenciales: autenticidad, gastronomía y encuentro físico.

Según el informe The Future Role of Bars in Europe, elaborado por Heineken y Edelman, el 96% de los españoles echaría de menos los bares si desaparecieran. Además, el 81% considera estos establecimientos el espacio más importante para la interacción humana. Los datos reflejan que, pese a la expansión de las redes sociales y las plataformas digitales, compartir una mesa continúa siendo una parte fundamental de la vida cotidiana.

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El peso de estos locales también se refleja en las cifras empresariales. Los datos del Directorio Central de Empresas (Dirce) del Instituto Nacional de Estadística (INE), recogidos en el estudio, sitúan a España por delante de mercados como Francia y Reino Unido en densidad de bares. Esta red de establecimientos convierte a la hostelería en un elemento central de la economía y de las relaciones sociales, especialmente en barrios y municipios donde los bares funcionan como puntos de encuentro habituales.

La Generación Z impulsa una nueva forma de ir al bar

Los jóvenes están cambiando las prioridades de la hostelería, recoge el informe. Señala que el 33% de la Generación Z, integrada en la muestra por personas de entre 18 y 34 años, acude a los bares con frecuencia, frente al 12,5% de la media nacional. Esta diferencia convierte a los consumidores jóvenes en un grupo relevante para el futuro del sector, que debe adaptarse a sus expectativas sin perder los rasgos que distinguen al modelo español.

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A diferencia de una visión centrada exclusivamente en las bebidas, los motivos para salir están cada vez más vinculados a la experiencia. La diversión es una razón para acudir a un bar para el 55% de los encuestados y la comida para el 52%, mientras que el consumo de alcohol se sitúa en el 32%. Entre los jóvenes, la gastronomía adquiere todavía más importancia: el 60% la considera clave para asegurar el futuro de estos establecimientos, ocho puntos por encima de la media española y 18 más que entre los jóvenes de otros países europeos.

Esta transformación no implica que los bares pierdan su identidad, sino que amplían su propuesta. Las tapas, las cartas cuidadas, las terrazas y los ambientes informales ganan peso frente a un modelo basado únicamente en el consumo de bebidas. Para los negocios, la oportunidad consiste en convertir la visita en una experiencia completa, capaz de atraer clientes durante más horas y generar actividad en distintas franjas del día.

Si algo caracteriza España, es su gastronomía. Cada territorio tiene su plato típico que, sumado a la tapa, dan la combinación perfecta

El ‘tardeo’ gana terreno y abre nuevas oportunidades

Uno de los fenómenos que mejor ilustra este cambio es el ‘tardeo’, una fórmula de ocio que adelanta los encuentros sociales a la tarde y que ha ganado popularidad en España. Según los datos de Google Trends recogidos en el estudio, el interés de búsqueda por este término se ha multiplicado por 32 desde 2015. La tendencia abre nuevas posibilidades para los establecimientos, que pueden ampliar sus horarios de actividad y aprovechar momentos que tradicionalmente tenían menor afluencia.

La evolución del consumo también favorece una hostelería más flexible. El 58% de los españoles afirma sentirse cómodo en un bar sin beber alcohol, mientras que el 61% considera que las opciones sin alcohol o 0,0 contribuyen a crear espacios más acogedores. Entre los jóvenes, este último porcentaje alcanza el 73%, lo que apunta a una mayor aceptación de alternativas que permiten participar en la vida social sin necesidad de consumir bebidas alcohólicas.

En este contexto, la cerveza conserva una posición destacada. De acuerdo con datos de Cerveceros de España correspondientes a 2025, representa el 44% de la cuota de consumo de bebidas en la hostelería y el 17,5% del consumo general de bebidas en el país. Su peso sigue siendo relevante, aunque las nuevas preferencias obligan a los establecimientos a diversificar su oferta y responder a clientes que valoran tanto la calidad de la comida como las opciones disponibles para acompañarla.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un grupo de amigos reunidos en un bar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autenticidad, el principal activo de los bares españoles

La adaptación del sector también plantea un desafío económico: mantener la rentabilidad en un mercado donde los consumidores buscan propuestas diferenciadas. La cultura de la tapa, las terrazas, el ocio diurno y las bebidas sin alcohol aparecen como vías para atraer públicos distintos y reforzar la actividad de los establecimientos más allá de las horas punta tradicionales.

En esta línea, Alfonso Saiz, director de Ventas a Hostelería de Heineken España, destaca la capacidad de resistencia del sector y defiende que su futuro estará ligado a la identidad de los locales. Según el directivo, la hostelería española se apoya en “la autenticidad, la gastronomía y el encuentro físico”, elementos que considera fundamentales para mantener su papel como red social.

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