Silvia Bronchalo habla como nunca sobre el caso de su hijo Daniel Sancho: “No sé qué hubiera sido de mí si me dicen que es mi hijo el que está descuartizado”

La exmujer de Rodolfo Sancho se ha sentado en ‘¡De Viernes!’ para hablar de cómo ha vivido ella la situación de los audios filtrados y lo ocurrido en Tailandia

Silvia Bronchalo
Silvia Bronchalo en '¡De Viernes!'. (Mediaset)
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Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, ha vuelto a situarse en el centro del huracán mediático tras su esperada reaparición en el programa ¡De Viernes! de Telecinco. En una entrevista que no ha dejado indiferente a nadie, Bronchalo ha roto su silencio para abordar la cruda realidad a la que se enfrenta su familia después de que el Tribunal de Phuket, en Tailandia, desestimara recientemente el recurso presentado por la defensa de su hijo.

Esta decisión judicial ha supuesto un duro varapalo, ya que confirma de manera firme la condena a cadena perpetua para el joven por el asesinato del cirujano Edwin Arrieta, así como la obligación de hacer frente a la indemnización estipulada para los familiares de la víctima. En este contexto de extrema tensión, Silvia ha mostrado su rostro más vulnerable, evidenciando el desgaste de una tragedia que ha fracturado su vida por completo.

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La presión pública y los últimos acontecimientos, como la filtración de unos audios privados correspondientes a una llamada telefónica mantenida con Daniel desde la prisión tailandesa donde se abordaba el tema de una supuesta fianza, han mermado profundamente el estado anímico de Bronchalo. Durante su charla con Santi Acosta, la madre de Sancho no ha dudado en defenderse de las feroces críticas y de las informaciones malintencionadas que la rodean. “Emocionalmente creo que me ha afectado todo mucho, sobre todo en este último mes y medio. Desde que di la entrevista mucha gente me ha atacado, que lo hago solo por dinero, el equipo jurídico ha dicho barbaridades”, ha confesado Bronchalo.

Uno de los puntos más críticos y llamativos de su intervención televisiva ha sido la radical divergencia de opiniones que mantiene con su propio hijo respecto a la estrategia, tanto legal como moral, a seguir tras la firmeza de la sentencia tailandesa. Mientras Daniel se aferra a su versión de los hechos, Silvia aboga tajantemente por el arrepentimiento formal y la reparación del daño causado. “A día de hoy y después de la sentencia, desconozco qué es lo que piensa ahora al respecto.

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Piensa que si pide perdón es como reconocer que lo planeó y lo hizo premeditado y sigue manteniendo lo contrario”, explicó Bronchalo ante las cámaras. Sin embargo, su consejo como madre es diametralmente opuesto a la postura del joven: “Le diría que pida perdón a la familia y al rey, una carta, y la indemnización siga para adelante. Soy partidaria de pagarla y se lo hice saber a Ospina, pero la contestación fue extraña. En septiembre de 2024 intenté pagar”.

Daniel Sancho en Tailandia.
EFE/EPA/SOMKEAT RUKSAMAN
Daniel Sancho en Tailandia. EFE/EPA/SOMKEAT RUKSAMAN

El distanciamiento con Daniel Sancho

La crudeza de la situación judicial y las irreconciliables diferencias en la forma de gestionar este tortuoso proceso han terminado por abrir una brecha profunda entre madre e hijo. Tal y como desveló en ¡De Viernes!, Silvia Bronchalo tomó la dificilísima decisión de cortar el contacto directo con Daniel, siendo el pasado mes de abril de 2026 la última vez que ambos se comunicaron a través de una videollamada. El sentimiento de sentirse “engañada” y la necesidad imperiosa de proteger su propia estabilidad mental la empujaron a marcar una dolorosa distancia. “Fue en el momento en que le dije que me sentía así y estaba muy triste. Le dije que prefería no hablar con él en un tiempo hasta que sea capaz de separar la relación que puedo tener con su padre con la nuestra”, relató con amargura.

Un tribunal de Tailandia ha rechazado los recursos de la defensa y ha confirmado la condena a cadena perpetua para Daniel Sancho. El caso aún no está cerrado, ya que se estudiará si la pena se eleva a pena de muerte.

Las tensiones colaterales, sumadas a la resolución sobre el proceso judicial abierto contra Rodolfo Sancho, del que fue absuelto, han creado un ecosistema emocional asfixiante del que Silvia ha necesitado apartarse para sobrevivir. “Aunque lo echo de menos, me hace daño. Hay cosas que no quiero ni puedo escuchar, que no soy capaz de digerir. Es constante el cómo estará y lo que está pasando, me ha cambiado el carácter incluso”, confesó, evidenciando el desgarro interno de una madre que se ve obligada a alejarse temporalmente de su hijo para no hundirse de manera definitiva bajo el peso de la situación.

El mensaje para la familia de la víctima

Lejos de adoptar una postura defensiva, fría o justificativa respecto a las terribles acciones por las que su hijo ha sido condenado, Silvia Bronchalo aprovechó el altavoz televisivo para enviar un mensaje cargado de humanidad, dolor y empatía absoluta hacia los familiares de Edwin Arrieta. Aunque se ocupó de aclarar que no existe ningún tipo de contacto personal con ellos más allá de los cauces estrictamente legales y procesales, su pensamiento está constantemente dirigido hacia la familia del cirujano colombiano, reconociendo en todo momento la magnitud irreparable de su pérdida. “Les diría que no hay consuelo para esto. Todas las mañanas me levanto pensando en su madre desde que ocurrió, mi dolor es muy grande, pero ella no lo va a poder ver más”, expresó con gran emoción, poniéndose de manera sincera en la piel de otra madre que ha perdido a su hijo.

En un acto de honestidad brutal que honra su figura en medio de esta tragedia mediática y judicial, Silvia alabó la compostura de los Arrieta frente al horror al que han tenido que enfrentarse durante todo este tiempo: “Solo puedo decirle que lo siento y poder hacer algo al respecto, pero no puedo devolverle a su hijo. No sé qué hubiera sido de mí si me llaman y me dicen que está mi hijo descuartizado por toda una playa, me parece que la actuación de la familia ha sido extraordinariamente educada e impecable”. Estas declaraciones no solo dignifican profundamente el sufrimiento de las víctimas, sino que muestran al mundo a una mujer destrozada que, pese a tener a su hijo condenado de por vida, se niega a perder la empatía, el respeto y la brújula moral en medio de la peor de las pesadillas imaginables.

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