Así es Sidi Embarek, el cementerio musulmán más antiguo de España que visitarán los reyes en Ceuta y donde muchas tumbas no tienen nombre

Ante la negativa de Marruecos de aceptar la repatriación de los cuerpos y su avanzado estado de descomposición, el camposanto se convirtió en el destino final de los fallecidos que murieron ahogados frente a las costas ceutíes

Un migrante procedente de Marruecos camina por el cementerio de Sidi Embarek el 5 de agosto. El cementerio sirvió como refugio en los momentos más caóticos de la crisis migratoria y humanitaria de finales de julio en Ceuta. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Un migrante procedente de Marruecos camina por el cementerio de Sidi Embarek el 5 de agosto. El cementerio sirvió como refugio en los momentos más caóticos de la crisis migratoria y humanitaria de finales de julio en Ceuta. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
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El camposanto de Sidi Embarek de Ceuta guarda muchos siglos de historia, pero también muchas historias sin nombre. Se trata del cementerio musulmán más antiguo de España - hay huellas históricas de su presencia desde el siglo XVIIII- y cuenta con más de 90.000 metros cuadrados de extensión. En sus tumbas yacen ahora los cuerpos de las víctimas mortales de la crisis migratoria de Ceuta, muchas de ellas no identificadas. El martes y miércoles que viene, los reyes lo visitarán para rendir homenaje a las vidas que se perdieron este verano frente a las costas de Ceuta en una de las crisis migratorias más graves de la historia reciente en España.

El recinto, situado en el barrio de Los Rosales, es el único cementerio musulmán de Ceuta y hace 450 años ya se enterraba a los muertos cubiertos por sudarios directamente en contacto con la tierra, según requiere el rito musulmán. La Guía Repsol recoge que junto a las tumbas también se levanta un morabito que alberga los restos del santón Sidi Muhammad Al Mubarek, fallecido en el siglo XV y al que la tradición local atribuye distintos milagros póstumos. La crisis migratoria, de hecho, obligó a acelerar obras de ampliación que ya estaban planificadas desde antes del verano. El encargado del camposanto desde hace 26 años, Said Mohamed, explicó que en circunstancias normales se realizan entre 15 y 20 entierros al mes, cifra que se multiplicó durante los seis días más intensos de la emergencia, cuando se sepultó a 90 personas. “El cementerio se nos ha quedado chico”, resumió el trabajador en declaraciones recogidas por el diario ABC.

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Felipe VI y Letizia participarán el próximo 13 de octubre en un acto ecuménico de homenaje a los fallecidos en la crisis migratoria. La ceremonia, prevista a las 18:00 horas, rendirá tributo a las personas que perdieron la vida en el mar durante los días 30 y 31 de julio, cuando una entrada masiva de migrantes desde Marruecos sumió a la ciudad autónoma en una crisis sin precedentes.

Tumbas identificadas con números que contienen los cuerpos de migrantes que murieron al intentar cruzar hacia Ceuta, (REUTERS/Jon Nazca)
Tumbas identificadas con números que contienen los cuerpos de migrantes que murieron al intentar cruzar hacia Ceuta, (REUTERS/Jon Nazca)

Fueron días complicados para Ceuta, una ciudad que vio casi doblada su población de un día para otro y que se vio colapsada ante la falta de infraestructuras para acoger a las miles de personas que cruzaron desde Marruecos y el cementerio se convirtió también en un lugar de refugio para que los migrantes pudieran descansar. Frente a las costas de Ceuta murieron esos días casi un centenar de personas; 145, si contabilizamos los cuerpos hallados a ambos lados de la frontera, según una cifra facilitada por la ONG Caminando Fronteras.

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Ante la negativa de Marruecos a aceptar la repatriación de los cuerpos y el avanzado estado de descomposición de buena parte de ellos, el cementerio de Sidi Embarek se convirtió en el destino final de los fallecidos que murieron ahogados frente a las costas ceutíes. Según relataba a finales de septiembre el encargado del cementerio, Said Mohamed, a Diario Sur, “de los 90, solo hay nueve identificados”. Eso significa que 81 de las personas enterradas permanecen bajo un número a la espera de pruebas genéticas que permitan a sus familias reconocerlos.

Mirantes en la playa de El Tarajal tras el cruce masivo del 1 de agosto de Marruecos a Ceuta. (REUTERS/Jon Nazca)
Mirantes en la playa de El Tarajal tras el cruce masivo del 1 de agosto de Marruecos a Ceuta. (REUTERS/Jon Nazca)

La cifra oficial de víctimas

La crisis que motivará este homenaje comenzó sobre el 30 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron de forma irregular hacia Ceuta desde territorio marroquí, según cifras del Ministerio del Interior. El balance de víctimas, sin embargo, no es uniforme entre las distintas instituciones. El Instituto de Medicina Legal (IML) de Ceuta certificó 82 autopsias el 7 de agosto, cifra que fijó como referencia médico-legal; el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta elevó el recuento a 88 y, más adelante, se ha elevado hasta 90 el número de personas sepultadas en Sidi Embarek. La organización Caminando Fronteras, dedicada a documentar muertes en la frontera sur de España, contabilizó 145 víctimas al sumar los cuerpos hallados en ambos lados de la línea fronteriza entre Ceuta y Marruecos.

Mohammed, un inmigrante marroquí de 22 años, está sentado en un muro mientras otros se unen a él en el cementerio de Sidi Embarek en Ceuta,. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Mohammed, un inmigrante marroquí de 22 años, está sentado en un muro mientras otros se unen a él en el cementerio de Sidi Embarek en Ceuta,. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Esta disparidad responde, según explicó el propio director del IML, Manuel Aparcero, al ABC, a los distintos criterios de recuento de cada organismo y a las dificultades para determinar si todos los cuerpos recuperados en el mar estaban vinculados al mismo episodio. A ello se suma un problema estructural: la Memoria de Actividades de 2024 del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses ya había advertido, con carácter urgente, de que la morgue de Ceuta carecía de cámara de congelación para conservar cadáveres no identificados más de una semana, una infraestructura que nunca llegó a instalarse antes de la crisis.

Tumbas, identificadas con números, que contienen los cuerpos de migrantes muertos  (REUTERS/Jon Nazca)
Tumbas, identificadas con números, que contienen los cuerpos de migrantes muertos (REUTERS/Jon Nazca)

El IML detalló que de las primeras seis identificaciones confirmadas en agosto, tres se lograron mediante huellas dactilares y tres por cotejo de ADN con familiares. El propio Aparcero reconoció que “los otros serán muy difíciles de identificar”, ya que buena parte del proceso depende de que las autoridades marroquíes cotejen las huellas de sus propios ciudadanos.

El rito funerario islámico marca cada paso de los enterramientos

El islam establece un protocolo preciso para el tratamiento de los difuntos, que también se aplicó, en la medida de lo posible, a las víctimas sepultadas en Sidi Embarek. El cuerpo debe ser lavado (ghusul) por personas del mismo sexo que el fallecido, salvo excepciones como el cónyuge superviviente o los niños menores de seis años. Se trata de una obligación colectiva de la comunidad musulmana: si alguien la cumple, el resto de los fieles queda exento de hacerlo.

Un osito de peluche y otras pertenencias yacen en el suelo del cementerio de Sidi Embarek (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Un osito de peluche y otras pertenencias yacen en el suelo del cementerio de Sidi Embarek (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Tras el lavado, el cuerpo se envuelve en telas blancas sencillas, sin ornamentos, en un proceso conocido como amortajamiento (takfin). Posteriormente, se realiza la oración fúnebre en congregación, de pie, con el féretro colocado en sentido perpendicular a la quibla, la dirección hacia La Meca. El entierro debe producirse lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 24 a 48 horas tras la muerte, y el cuerpo se coloca en la fosa sobre su lado derecho, con el rostro orientado también hacia La Meca. El islam prohíbe la cremación, por la creencia en la resurrección del cuerpo físico, y las tumbas son sencillas, sin monumentos ni lápidas elaboradas.

Dos personas en la mezquita Sidi Embarek, a 12 de marzo de 2024, en Ceuta. (Antonio Sempere / Europa Press)
Dos personas en la mezquita Sidi Embarek, a 12 de marzo de 2024, en Ceuta. (Antonio Sempere / Europa Press)

En el caso de las víctimas de la crisis migratoria, la permanencia de los cuerpos durante semanas en cámaras frigoríficas, derivada de la falta de infraestructura adecuada en la morgue, dificultó cumplir con el plazo tradicional de entierro inmediato, uno de los preceptos más estrictos del rito islámico.

Mohammed, un inmigrante marroquí de 22 años, se sienta entre las tumbas del cementerio )REUTERS/Violeta Santos Moura)
Mohammed, un inmigrante marroquí de 22 años, se sienta entre las tumbas del cementerio )REUTERS/Violeta Santos Moura)

El viaje de los reyes de España a Ceuta y Melilla, el 13 y 14 de octubre respectivamente, constituye la primera visita oficial de Felipe VI a ambas ciudades autónomas desde su proclamación en junio de 2014. Se trata además de la primera ocasión, en democracia, en la que un jefe del Estado pernocta en Ceuta, un hecho que no se produjo ni siquiera durante la visita de Juan Carlos I y la reina Sofía en noviembre de 2007, cuando los entonces monarcas optaron por dormir en Málaga tras un desplazamiento que derivó en una crisis diplomática con Marruecos.

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