José Abellán, cardiólogo: “Uno de los asuntos que más me preocupa es lo que se sigue fumando hoy en día. Es brutal”

El especialista advierte sobre los riesgos del tabaquismo y pone el foco en su normalización entre los más jóvenes

Fumar es uno de los hábitos adquiridos más perjudiciales
Montaje Infobae en el que aparece José Abellán.
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Fumar es uno de los hábitos más perjudiciales para la salud. Según la Sociedad Española de Cardiología, en España mueren alrededor de 54.000 personas al año por el tabaquismo, lo que equivale a 150 muertes al día.

Sin embargo, a pesar de que sus efectos son conocidos por todo el mundo, una gran parte de la población sigue consumiendo tabaco. Esto es algo de lo que ha advertido el cardiólogo José Abellán en su cuenta de TikTok (@doctorabellan).

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“Os confieso que uno de los asuntos que más me preocupan hoy en día a nivel personal y profesional, porque tiene que ver con la salud, es que se sigue fumando hoy en día. O sea, es brutal”, explica con un tono de preocupación.

El especialista pone el foco especialmente en los jóvenes, ya que, según explica, sigue encontrándose con muchas personas de estas edades que mantienen este hábito. “Cada vez que salgo, cada vez que tengo comidas con amigos, con familiares, siento y veo que la gente joven fuma muchísimo”, señala.

Para Abellán, uno de los problemas es que se ha llegado a normalizar el efecto que tiene el tabaco sobre la salud. “Yo creo que en parte se banaliza que el tabaco te puede matar bien pronto”, apunta. Desde su experiencia en cardiología, asegura que el tabaquismo sigue siendo uno de los principales factores de riesgo que encuentra a diario entre sus pacientes.

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Los peligros del tabaco

La evidencia científica es contundente y relaciona el consumo de tabaco con diferentes problemas de salud. Entre los principales riesgos, el cardiólogo destaca el cáncer de pulmón, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el infarto, además de señalar que fumar también es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2 y el cáncer de próstata.

Para el especialista, estos efectos son una muestra de hasta qué punto el tabaquismo puede afectar al organismo y de la importancia de seguir concienciando sobre sus consecuencias, especialmente entre las nuevas generaciones. “Mientras haya fumadores, sobre todo fumadores jóvenes, creo que hay mucho trabajo por hacer”.

El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, ha explicado que tras una encuesta de la asociación de consumidores ocho de cada diez ciudadanos han apoyado la prohibición de fumar en terrazas de bares y restaurantes según incluye la reforma de la Ley del tabaco en la que trabaja el ministerio de Sanidad. (Fuente: FACUA)

Los beneficios de dejar de fumar empiezan en cuestión de minutos

Abandonar el tabaco tiene efectos positivos sobre el organismo desde los primeros minutos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a los 20 minutos de fumar el último cigarrillo disminuyen la frecuencia cardiaca y la presión arterial. En las 12 horas siguientes, el nivel de monóxido de carbono en sangre vuelve a los valores normales y, entre las 2 y las 12 semanas, mejora la circulación y aumenta la función pulmonar.

Los beneficios continúan a medida que pasa el tiempo. Entre uno y nueve meses después de dejarlo disminuyen la tos y la dificultad para respirar, mientras que al cabo de un año el riesgo de cardiopatía coronaria es aproximadamente un 50% menor que el de una persona que sigue fumando. A los diez años, el riesgo de cáncer de pulmón también se reduce hasta la mitad.

Por qué es tan difícil dejar de fumar

Dejar de fumar no siempre es fácil. Esto se debe al efecto de la nicotina, que es una sustancia muy adictiva. Cuando una persona deja de consumirla, pueden aparecer síntomas de abstinencia como irritabilidad, dificultad para concentrarse y un deseo intenso de volver a fumar. Estos síntomas suelen ser más fuertes durante la primera semana y disminuyen con el paso del tiempo.

A esta dependencia se suman los hábitos asociados al consumo. Momentos como tomar un café, después de una comida o determinadas situaciones sociales pueden convertirse en desencadenantes que aumentan las ganas de fumar. Por ello, abandonar el tabaco implica también romper con rutinas que durante mucho tiempo han estado vinculadas a los cigarrillos.

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