Monstera, poto o lengua de suegra: cómo y cuánto regar tus plantas en otoño

Alargar el tiempo entre los riegos de las plantas es esencial para que las plantas continúen decorando y dando luz a los hogares

Filodendro Brasil de hojas verdes y amarillas en una maceta sobre un mueble de madera, rodeado de libros, un sillón y una ventana.
Una vivienda decorada con plantas que aportan luz y calidez en otoño (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Llega el otoño y, aunque las temperaturas siguen siendo cálidas, el tiempo empieza a cambiar y, por tanto, también tiene que ser diferente el riego de nuestras plantas para adaptarnos a sus necesidades. La monstera, el poto o la lengua de suegra son algunas de las especies más comunes en las viviendas en las que tenemos que ajustar la rutina de cuidados.

En esta estación, las plantas de interior reciben menos horas de luz y su crecimiento suele ralentizarse. Conviene acercarlas a ventanas luminosas, sin que queden expuestas a corrientes de aire frío ni al contacto directo con radiadores. También es recomendable girar las macetas cada una o dos semanas para que todas las partes de la planta reciban luz de forma equilibrada.

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El riego debe ajustarse a las nuevas condiciones. Al bajar las temperaturas y reducirse la evaporación, el sustrato tarda más tiempo en secarse. Antes de regar, hay que comprobar con un dedo los primeros centímetros de tierra: si todavía están húmedos, es preferible esperar. El exceso de agua puede favorecer la aparición de hongos y la pudrición de las raíces.

También es momento de reducir o suspender el abono en la mayoría de las plantas, ya que entran en un período de menor actividad. Es útil retirar hojas secas, revisar la presencia de cochinillas o araña roja y limpiar el polvo acumulado sobre las hojas con un paño húmedo. Mantener una humedad ambiental moderada puede ayudar a las especies tropicales cuando empieza a funcionar la calefacción, aunque sin pulverizar en exceso ni mojar flores o follaje de forma permanente.

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Cómo regar y cuidar la monstera con la llegada del otoño

Monstera deliciosa en maceta de terracota sobre un soporte de madera frente a una ventana grande, junto a un sofá gris.
Una planta Monstera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La monstera ocupa un lugar fijo en muchas casas por su presencia decorativa y por su uso frecuente como planta de interior. En otoño, El riego debe hacerse solo cuando los primeros tres o cuatro centímetros del sustrato estén secos. Por lo general, en una vivienda con temperaturas moderadas, esto suele ocurrir entre cada siete o 10 días, aunque la frecuencia depende de la luz, la calefacción y el tamaño de la maceta. Hay que tener cuidado de que las raíces no permanezcan encharcadas, ya que el exceso de humedad puede causar amarilleamiento de las hojas y pudrición.

La planta requiere un lugar con luz abundante e indirecta, lejos de corrientes de aire frío y de radiadores. Como hemos comentado al inicio, en esta época conviene suspender o espaciar el abono, porque su crecimiento disminuye.

En este tipo de plantas, es útil limpiar las hojas con un paño húmedo para retirar el polvo y facilitar la captación de luz. Si el ambiente se vuelve muy seco por la calefacción, puede aumentarse la humedad con un humidificador o una bandeja con guijarros y agua, sin que la base de la maceta quede en contacto directo con el agua. Hay que recordar que se trata de una planta tropical que prefiere ambientes húmedos.

Qué tener en cuenta para regar y mantener el poto en otoño

Poto. Foto: iStock
Poto. Foto: iStock

El poto también requiere espaciar los riegos. En este caso, el tiempo estimado es entre siete y 12 días, aunque para hacerlo de la forma correcta hay que revisar si los primeros dos o tres centímetros del sustrato están o no secos. La frecuencia varía según la luz, la temperatura y la calefacción de la casa. Hay que regar hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje y vaciar el plato poco después. Si las hojas amarillean y el sustrato permanece húmedo, suele haber exceso de riego; si se ven caídas, blandas o con bordes secos, puede faltarle agua o humedad ambiental.

El poto se adapta bien a interiores con luz indirecta, aunque crecerá mejor cerca de una ventana sin recibir sol directo, que puede quemar sus hojas. Durante el otoño es preferible reducir o suspender el abono, retirar las hojas secas y limpiar el follaje con un paño húmedo. También hay que mantenerlo alejado de corrientes frías y de radiadores. Si el ambiente se reseca por la calefacción, puede colocarse cerca un humidificador o una bandeja con agua y guijarros, sin que la maceta toque el agua.

Cómo cuidar la lengua de suegra y adaptar el riego en esta estación

Planta lengua de suegra.  (Adobe Stock)
Planta lengua de suegra. (Adobe Stock)

La lengua de suegra, o sansevieria, cierra este repaso a tres de las plantas de interior más habituales. Igual que ocurre con la monstera y el poto, el riego vuelve a ser uno de los aspectos que más conviene revisar para no acortar su vida por una pauta inadecuada. Esta especie necesita muy poca agua durante esta estación. Antes de regar, el sustrato debe estar completamente seco, también en la parte baja de la maceta. En la mayoría de las casas, un riego cada dos o tres semanas suele ser suficiente, aunque puede requerir menos agua si recibe poca luz o si baja la temperatura.

Hay que aplicar el agua directamente sobre la tierra, sin mojar el centro de las hojas, y retirar el exceso que quede en el plato. El encharcamiento es su principal riesgo: las hojas blandas, amarillentas o con manchas oscuras pueden indicar pudrición de raíces.

Esta planta tolera bien la luz indirecta y también espacios con menos iluminación, aunque crece mejor cerca de una ventana sin sol fuerte durante muchas horas. Conviene alejarla de corrientes frías y mantenerla en un ambiente que no baje de los 10 °C. Evita el abono y elimina las hojas secas. La lengua de suegra, a diferencia de las anteriores, no requiere pulverizaciones ni humedad ambiental alta, ya que se adapta a interiores secos y resiste mejor la falta de agua que el exceso.

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