La policía derriba la puerta del portal de Maricarmen para ejecutar el desahucio mientras continúan las cargas contra los manifestantes: “Han tirado gas pimienta”

El Sindicato de Inquilinas de Madrid denuncia que se están produciendo numerosas cargas policiales. La tensión ha aumentado tras la llegada de la comitiva judicial

La policía nacional entra en el portal de Maricarmen para proseguir con su desahucio. (captura de redes sociales / AleJacintoUrang)
La policía nacional entra en el portal de Maricarmen para proseguir con su desahucio. (captura de redes sociales / AleJacintoUrang)
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La Policía ha derribado a mazazos la puerta del portal de Maricarmen para llevar a cabo el desahucio de esta mujer de 87 años que llevaba viviendo en la misma casa siete décadas, ubicada en el distrito madrileño de Retiro. Este miércoles se enfrentaba a su cuarto intento de desalojo, después de que la presión por parte de los vecinos y las organizaciones sociales consiguieran paralizar los tres anteriores, pero esta vez no ha podido ser. Desde el Sindicato de Inquilinas denuncian que “la violencia policial ha sido tremenda”, pues se han producido numerosas cargas contra los manifestantes, y los agentes han utilizado gas pimienta. Maricarmen ha tenido que ser trasladada por el Samur, hacia las 13:00 horas, a un hospital, mientras los activistas gritaban “asesinos”.

Desde primera hora del día, los efectivos de la Policía Nacional se han desplazado hasta la zona del domicilio con un amplio despliegue de efectivos y furgones. Pasadas las 7 de la mañana, los cuerpos de seguridad han levantado las tiendas de acampada que han pasado la noche en la calle Alcalde Sainz de Baranda, mientras que a las 9:30 horas aumentaba la tensión, con la llegada de la comisión judicial. Pese a que el Sindicato de Inquilinas ha tratado de negociar con la jueza y con la propiedad, el desahucio ha comenzado a ejecutarse hacia las 10:45 horas para terminar pasadas las 13:00.

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La Policía Nacional también ha expulsado a varios medios de comunicación que se encontraban en primera línea, mientras que los manifestantes no han dejado de demostrar su apoyo a esta vecina, gritando consignas como “Maricarmen se queda”, “Esta señora podría ser tu abuela”, “No nos vamos, nos quedamos”, “Rentista culpable, Gobierno responsable” o “El pueblo unido jamás vencido”.

El fondo de inversión Urbagestión Desarrollo e Inversiones, propietario del piso, no ha querido negociar un alquiler social, y también ha rechazado la oferta de una persona anónima, que se ofrecía a pagar la renta de Maricarmen.

“Llevo siete años con una daga detrás de la nuca”

Durante los actos organizados ayer por el Sindicato de Inquilinas frente al domicilio de Maricarmen, la mujer, visiblemente afectada por la situación, señaló que este prolongado litigio inmobiliario ha hecho mella tanto en su salud física como psicológica: “No es fácil, llevo siete años con una daga detrás de la nuca”.

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Maricarmen momentos antes de ser desahuciada. (Fernando Sánchez / Europa Press)
Maricarmen momentos antes de ser desahuciada. (Fernando Sánchez / Europa Press)

Maricarmen, con un 50 % de discapacidad reconocida, lleva viviendo en la calle Sainz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro, desde 1956. La ONU pidió hace unos meses que se paralizara el desahucio y que se le ofreciera una alternativa, pero de nada ha servido.

El fondo de inversión Urbagestión Desarrollo e Inversiones, que compró el piso en 2018 alega, de hecho, que el contrato se subrogó dos veces y que, por tanto, es ilegal. Era un contrato de renta antigua firmado en 1956 y, una vez que su padre falleció, se le subrogó a la madre y al morir esta, la titularidad pasó a Maricarmen.

Durante el intento de desahucio de Maricarmen se han vivido momentos de tensión por las cargas policiales contra los vecinos y activistas que se encuentran apoyando en la zona. (Vídeos del Sindicato de Inquilinas)

“La jueza ha ordenado que se ejecute [el lanzamiento] y por eso nos están tratando así, pero hay que seguir presionando para frenarlo”, ha apuntado Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, que también ha señalado que ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid han dado ninguna solución a Maricarmen más que una residencia en otro municipio que no puede pagar.

Del Río ha indicado que han pedido un equipo de Samur Social, pero no saben dónde irá Maricarmen, aunque no descartan que tenga que ser asistida por los servicios médicos y trasladada a un hospital porque “está en un estado de salud terrible y su ansiedad está empeorando por momentos”.

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