Un experto en la realeza noruega explica la presencia de Marius Borg en el funeral de Harald V: “Apostaría a que fue el último deseo del rey”

Johan T. Lindwall atribuye al monarca la asistencia del hijo de Mette-Marit, a pesar de su condena por 34 delitos

Marius Borg y su presencia en el funeral de Harald V. (REUTERS/Dylan Martinez)
Marius Borg y su presencia en el funeral de Harald V. (REUTERS/Dylan Martinez)
Guardar

La reciente despedida del rey Harald V en la Catedral de Oslo congregó a numerosos representantes de las casas reales europeas, pero la imagen que concentró la mayor atención mediática y social en Noruega fue la de Marius Borg Høiby integrándose de forma protagonista en el cortejo familiar. El hijo de la reina Mette-Marit, de 29 años, no solo asistió a las honras fúnebres celebradas el 9 de septiembre, sino que días antes participó activamente en el traslado del féretro por el interior del Palacio Real. Esta aparición televisada en directo desató un intenso debate nacional debido a la delicada situación judicial del joven, quien se encuentra en arresto domiciliario con control electrónico en Skaugum tras haber sido condenado a cuatro años de prisión.

Ante la controversia generada por su visibilidad en las exequias de Estado, una de las voces más autorizadas de la prensa escandinava ha ofrecido una clave explicativa sobre la toma de esta decisión. Johan T. Lindwall, experto en realeza y editor de la revista Svensk Damtidning, ha apuntado directamente a la voluntad del difunto monarca como la razón principal de su presencia. En declaraciones concedidas al periódico noruego Dagbladet, el especialista afirmó: “Creo que fue un bonito gesto que permitieran a Marius estar allí para llevar el ataúd. Creció con el rey Harald, y casi apostaría a que ese fue el último deseo del difunto rey. Creo que fue Harald quien lo pidió”.

PUBLICIDAD

Aunque la Casa Real no ha confirmado oficialmente la existencia de estas instrucciones, la tesis de Lindwall entronca con el vínculo afectivo de más de dos décadas entre el monarca y el joven, a quien siempre trató como a un nieto más desde que este tenía cuatro años.

La hipótesis de la petición póstuma de Harald V no ha impedido que la sociedad noruega se divida entre la compasión hacia el dolor familiar y el rechazo a la exposición pública de una persona procesada por delitos de extrema gravedad. Marius Borg, que ya había sido autorizado a salir temporalmente de Skaugum para acudir al hospital a despedirse del monarca antes de su fallecimiento, encarna una encrucijada institucional para la corona.

PUBLICIDAD

División en la opinión pública

El impacto social de la escena quedó reflejado en los datos demoscópicos. Una encuesta realizada por la firma Respons Analyse para el diario VG reveló que el 58 % de los noruegos respaldaba la presencia de Marius Borg en el traslado del féretro, frente a un 21 % que se declaraba en total o parcial desacuerdo. La especialista en la monarquía noruega Tove Taalesen defendió al joven en el mismo medio, señalando que “es un nieto que está de luto y, por supuesto, debería poder despedirse al mismo nivel que los demás nietos. No creo que eso deba ser motivo de controversia”.

Marius Borg el hijo mayor de la princesa de Noruega

En una línea similar se pronunció Caroline Vagle, experta en realeza de Se og Hør, quien argumentó que “es una fortaleza cuidar de los tuyos, incluso cuando están fuera de la familia. Quiero un rey que muestre generosidad con todos, y sería muy extraño que excluyera a su propio hijastro de la despedida de quien ha sido como un abuelo para él casi toda su vida”. Pese a defender el gesto, Vagle reconoció que la proyección pública del joven podía resultar dolorosa para las víctimas vinculadas a su causa judicial, remarcando la necesidad de separar la firmeza institucional del derecho al duelo en el seno del hogar.

Bajo arresto domiciliario en Skaugum

La controversia pública se explica por el historial judicial que afronta el primogénito de Mette-Marit. El pasado 15 de junio, el Tribunal de Distrito de Oslo condenó a Marius Borg a cuatro años de cárcel tras declararlo culpable de un total de 34 delitos, entre los que se incluyen dos violaciones, maltrato en el ámbito de la pareja y diversos episodios violentos. Dado que tanto la defensa como la Fiscalía recurrieron el fallo, la sentencia no es firme y el Tribunal de Apelación de Borgarting ha fijado el nuevo juicio entre el 9 de febrero y el 5 de marzo de 2027.

La situación de Marius Borg. (Lise Aserud/NTB via AP, archivo)
La situación de Marius Borg. (Lise Aserud/NTB via AP, archivo)

Desde comienzos de febrero, el joven permanece privado de libertad bajo medidas cautelares. Tras un periodo inicial en prisión preventiva, obtuvo permiso para cumplir arresto domiciliario mediante pulsera electrónica en Skaugum, la residencia oficial de los reyes Haakon y Mette-Marit. Aunque tiene prohibido salir del perímetro fijado y consumir sustancias, se le permite recibir visitas e interaccionar con la familia dentro de la finca. Su permiso para acudir a las ceremonias de Harald V no alteró su situación penal ni supuso un trato de favor jurídico, pero dejó claro que la Familia Real noruega optó por no esconderlo en un momento de duelo privado, asumiendo el coste mediático para la imagen de la institución.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD