La Justicia otorga a una madre la custodia de su hijo, pero bloquea que pueda llevárselo a Turquía: el menor es subcampeón de baloncesto en Barcelona

Los magistrados destacan que el niño “siempre ha vivido aquí desde que nació”

Varias personas caminan por una calle en Barcelona. (David Zorrakino/Europa Press)
Varias personas caminan por una calle en Barcelona. (David Zorrakino/Europa Press)
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Un adolescente de 12 años, subcampeón de Cataluña de baloncesto, le dijo al tribunal, en el juicio que enfrentaba a sus padres por su custodia, que estaba bien donde estaba y que no quería irse de Barcelona. Su testimonio ha sido determinante en el litigio, ante la posibilidad de que se mudara con su madre a Turquía. Y es que la mujer, procedente de ese país, pretendía regresar a su nación para rehacer su vida cerca de su familia. Ahora, la Audiencia Provincial de Barcelona le ha concedido la custodia a la madre, pero ha bloqueado el posible traslado del niño a Ankara.

El fallo revoca la sentencia de primera instancia, que había establecido un régimen de custodia compartida, con estancias semanales alternas con el padre y la madre. La nueva decisión le concede la custodia a la mujer, porque ofrece “una cobertura más ajustada a las necesidades del menor”, según los jueces, por lo que el hombre deberá conformarse con pasar tiempo con el niño en fines de semana alternos. El tribunal fijó además que el padre deberá abonarle a ella una pensión de alimentos de 500 euros mensuales para el sostenimiento del menor.

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Pese a todo, el resultado del juicio no ha sido una victoria completa para la madre. Los magistrados destacaron que, aunque la relación afectiva del menor con la familia materna en Turquía —seis primos, tíos y abuelos a quienes no ve desde hace cuatro años— es genuina, “debe prevalecer el interés del padre de estar con su hijo por encima de otros familiares”, ya que el niño “siempre ha vivido aquí desde que nació”, con su entorno vital escolar, emocional y social construido en Barcelona.

Pero la sentencia no cierra la puerta a Turquía de forma definitiva: autoriza a la mujer a viajar con su hijo a ese país, pero le impide instalarse allí de forma permanente sin perder la custodia. Si decidiera trasladar su residencia a Ankara, la guarda pasaría automáticamente al padre, y ella quedaría con un régimen de visitas mucho más limitado: un fin de semana al mes, las vacaciones de Semana Santa y un mes y medio en verano.

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Una relación que terminó (muy) mal

La (ex) pareja se había casado en 2010 precisamente en Turquía, pero luego se instaló en Barcelona. 13 años después, el hombre abandonó la vivienda familiar, y más tarde dejó de pagar el alquiler y de aportar dinero para el hijo, una situación que ella describió en su demanda como “violencia económica notoria”.

Y la tensión familiar escaló hasta un punto en el que el padre agredió al hijo: lo cogió por el cuello y le escupió en la cara. Al día siguiente, el propio menor se presentó ante los Mossos d’Esquadra para denunciar el episodio. El padre negó rotundamente haber maltratado a su hijo y atribuyó los roces a simples enfados. El hombre sostuvo que fue él quien padeció, durante la convivencia familiar, insultos, agresiones, gritos y lanzamiento de objetos por parte de la madre.

No es de extrañar, por tanto, que la situación terminara en los tribunales a través de una demanda de divorcio contencioso. Ahora, la resolución no deja satisfechas a ninguna de las partes: el padre pierde la custodia compartida, mientras que la madre no podrá -al menos de momento- mudarse a Turquía.

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