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Tu coche puede ser un peligro para la naturaleza: si no quieres originar un incendio, es importante que revises estos elementos antes de conducir

Las altas temperaturas pueden convertir algunos componentes del vehículo en un riesgo

Coche quemándose. (Benjamin Nolte/dpa)
Coche quemándose. (Benjamin Nolte/dpa)
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Este verano está siendo uno de los últimos años en materia de incendios forestales. En lo que va de año 2026, se han incendiado más de 226.000 hectáreas, según explica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Aunque es una tendencia que está marcando Europa, el territorio español está siendo uno de los más perjudicados. Por ese motivo, es importante tomar todo tipo de precauciones. Uno de los mayores peligros puede encontrarse precisamente en los vehículos, especialmente cuando permanecen estacionados en zonas expuestas al sol o cerca de áreas forestales.

En este contexto, un coche puede convertirse en un riesgo adicional si no se toman las medidas necesarias. Por este motivo, es imprescindible que revises todos estos aspectos antes de conducir tu automóvil.

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El catalizador, uno de los principales riesgos

Uno de los elementos que más preocupa es el catalizador, una pieza del sistema de escape que puede alcanzar temperaturas muy elevadas durante la conducción. Al estacionar sobre hierba seca o pasto, el calor de los bajos puede entrar en contacto con la vegetación y provocar una ignición.

Parte inferior de un coche mostrando un catalizador, tubos de escape, silenciador, chasis, suspensión, un neumático y elementos de la dirección.
Catalizador de un coche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El riesgo aumenta con las altas temperaturas, la baja humedad y el viento, condiciones que favorecen la rápida propagación de las llamas. Por ello, es fundamental evitar aparcar fuera de las zonas habilitadas, especialmente en terrenos con vegetación seca.

Además, el riesgo no termina cuando apagas el motor. Tras un trayecto, el catalizador puede seguir desprendiendo una cantidad considerable de calor, por lo que conviene extremar las precauciones al estacionar en espacios naturales durante los meses de verano.

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Otros factores que hay que tener en cuenta

El sistema eléctrico es otro de los elementos que hay que vigilar. Un cableado deteriorado o una sobrecarga pueden generar un sobrecalentamiento en determinadas zonas del vehículo. El problema surge cuando entran en contacto con piezas de plástico u otros materiales que pueden llegar a prender.

Otro posible origen está en la fuga de líquidos. El combustible, el aceite del motos y otros fluidos son inflamables. Si entran en contacto con componentes que alcanzan temperaturas elevadas, pueden favorecer la aparición de llamas. Por ello, cualquier pérdida de líquido o un olor extraño debería ser motivo para llevar el vehículo a un taller.

También hay que prestar atención al sobrecalentamiento del motor. Las altas temperaturas del verano someten a un mayor esfuerzo al sistema de refrigeración, por lo que una avería o una falta de líquido refrigerante puede provocar un aumento excesivo de la temperatura.

Pero el peligro no solo radica en los propios componentes, sino en la carga que transportamos. La DGT recomienda extremar las precauciones con recipientes que contengan combustible u otros líquidos de este tipo. También conviene retirar del habitáculo objetos que puedan concentrar la luz solar, como determinadas botellas, gafas o prismáticos. En determinadas circunstancias, estos elementos pueden actuar como una lupa y concentrar el calor en un punto concreto, aumentando el riesgo de combustión.

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