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Las 30 belugas de Marineland Canadá se salvan de la eutanasia y dos de ellas se preparan para ser trasladadas a España

El Oceanogràfic de Valencia confirma a ‘Infobae’ el realojo en sus instalaciones de estos dos ejemplares, procedentes del acuario canadiense clausurado en 2024 y que podían ser sacrificados

Belugas en el Oceanogràfic de Valencia. (Rober Solsona/Europa Press)
Belugas en el Oceanogràfic de Valencia. (Rober Solsona/Europa Press)
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Desde que en 2024 cerró el parque zoológico Marineland, ubicado en las Cataratas del Niágara (Ontario, Canadá), el destino de los animales que todavía permanecían en las instalaciones ha sido incierto. El año pasado, la empresa cargada del complejo alertó de que las treinta belugas del acuario podían recibir la eutanasia.

Finalmente, estos cetáceos no serán sacrificados, pues se ha puesto en marcha un amplio operativo internacional para trasladarlos a las instalaciones de cinco parques: cuatro en Estados Unidos —el Acuario Shedd en Chicago, el Acuario de Georgia en Atlanta y los parques SeaWorld de San Antonio y San Diego— y uno en España, el Oceanogràfic de Valencia.

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Miembros del Acuario Shedd de Chicago trasladan a una de las belugas del Marineland Canadá. (Shedd Aquarium/Heidi Zeiger/Handout via REUTERS)
Miembros del Acuario Shedd de Chicago trasladan a una de las belugas del Marineland Canadá. (Shedd Aquarium/Heidi Zeiger/Handout via REUTERS)

Así lo ha confirmado a Infobae el centro valenciano, que ha indicado que “el planteamiento actual contempla la llegada de dos belugas” a sus instalaciones. “Se trata de una operación internacional de rescate desarrollada para ofrecer una alternativa a estos animales tras el cierre de Marineland, en un proyecto coordinado entre varios acuarios especializados en el cuidado y protección de cetáceos”, ha explicado.

Por el momento, el Oceanogràfic de Valencia ha preferido no aportar detalles sobre las fechas y los aspectos operativos del traslado, ya que la planificación de esta “operación compleja” todavía se está desarrollando. El acuario ha señalado que durante este plan siempre se dará “prioridad al bienestar de los animales”.

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Dos años de negociaciones bajo la amenaza del sacrificio

Marineland abrió sus puertas en Ontario en la década de 1960. Pese a que durante años fue uno de los principales atractivos turísticos de la zona, varias denuncias de bienestar animal llevaron a una caída drástica de los visitantes, lo que derivó en una grave crisis financiera del parque. Así, en 2023, el acuario de Canadá fue puesto a la venta y en 2024 cerró definitivamente sus puertas al público.

Una de las belugas trasladada desde Marineland Canadá al Acuario de Georgia en Atlanta. (Georgia Aquarium/Handout via REUTERS)
Una de las belugas trasladada desde Marineland Canadá al Acuario de Georgia en Atlanta. (Georgia Aquarium/Handout via REUTERS)

La clausura del centro, además, estuvo motivada por la aprobación en 2019 en el país de una ley para poner fin al encierro de ballenas, delfines y otros cetáceos para espectáculos o con fines comerciales.

El Gobierno federal de Canadá rechazó financiar la manutención de estos animales, puesto que la responsabilidad continuaba siendo de Marineland, empresa que los adquirió y que obtuvo beneficios económicos de ellos durante décadas. Además, estuvo supervisando la reubicación de los animales y rechazó la solicitud de exportarlos a China por preocupaciones sobre su bienestar. Fue entonces cuando el parque aseguró que, al no disponer de fondos para seguir haciéndose cargo de los animales, era posible que las belugas fuesen sacrificadas.

Las belugas compartirán espacio con los ejemplares rescatados de un acuario de Ucrania

El Oceanogràfic de Valencia ha indicado a Infobae que, cuando los dos ejemplares lleguen a las instalaciones, iniciarán “un periodo de adaptación progresiva bajo supervisión veterinaria y de los equipos de cuidado animal”. Durante esta fase, se realizará “un seguimiento continuo de su estado sanitario, alimentación, comportamiento y adaptación al nuevo entorno, así como de su integración social con otros ejemplares”.

Las dos belugas rescatadas de Ucrania, Plombir y Miranda, durante una sesión veterinaria en el Oceanogràfic de Valencia. (Rober Solsona/Europa Press)
Las dos belugas rescatadas de Ucrania, Plombir y Miranda, durante una sesión veterinaria en el Oceanogràfic de Valencia. (Rober Solsona/Europa Press)

De hecho, las dos belugas procedentes del acuario de Canadá no estarán solas en Valencia, pues el Oceanogràfic cuenta con otros cuatro ejemplares. Dos de ellas fueron rescatadas de un delfinario de Járkov (Ucrania) en 2024, una de las ciudades devastadas por la guerra en la que los bombardeos frecuentes quedaban a menos de un kilómetro de las instalaciones.

Las dos belugas, el macho Plombir y la hembra Miranda, fueron trasladadas mediante un complejo operativo que implicó una evacuación por carretera desde Járkov a Odesa, un trayecto que duró 12 horas; un vuelo de cinco horas en un avión en el que viajaron seis expertos internacionales en cuidado animal, y otro traslado por carretera hasta el Oceanogràfic.

El proceso de adaptación e integración en el grupo residente de estas dos belugas procedentes de Ucrania “se desarrolló de forma gradual durante varios meses”, lo que posiblemente ocurrirá también con los dos ejemplares que llegarán desde Marineland Canadá.

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Colectivos animalistas se oponen al traslado de cetáceos a otros parques

Asociaciones animalistas como la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) han expresado su rechazo a este traslado: “La reubicación de todos estos cetáceos en delfinarios españoles supone seguir perpetuando un negocio basado en su cautividad y explotación con fines lucrativos, precisamente, además, en el país que lamentablemente ya cuenta con el mayor número de delfinarios de toda Europa”.

FAADA señala que apuesta por que las administraciones tanto de la Unión Europea como del resto del mundo “avancen hacia modelos alternativos” en los que se fomenten “el impulso y financiación de los santuarios marinos” para los animales que han pasado su vida en cautividad.

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